
¡Qué esquiva durante el camino!
Empeñada en no vislumbrar
lo que no cesaba de alumbrar,
resultó más viva que el mundo mismo.
Escondites y recovecos recaló
para no percibir el sentimiento
del ente que luchaba por seguir negando
la luz que su mente seguía enviando.
Es un saber y no saber maldito
que a veces, quisiera no querer
intuir la intuición,
la que corre y viene
cuya carrera, una barrera debiera poner.
Más no, porque ayuda más que hiere,
alimenta el espíritu y renueva instantes.
Y trae al alma amapola de fragilidad
y fortaleza de tronco, árbol de vida.
En ella un apoyo, compañera y guía es,
intuición, tesoro de caracolas y mares
que entre espuma de momentos intensos
es alma, suspiro eterno y ante todo, ser.