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Se muestran los artículos pertenecientes a Junio de 2005.
 La exigencia del perfeccionismo. Shhhhhh.... La vida es dura. El pájaro recorre el sendero buscando ramitas para su nido. Ummm, ¡cuidado que el pájaro de al lado me las está robando! Shhhhhh... Cada uno tiene que buscarse sus ramitas. Y yo tengo que buscar mis ramitas porque mis ramitas son las que me valen a mí pero es posible que a tí no te valgan. Y yo no puedo pretender que mi perfeccionismo sea el de los demás, es más, ni me puedo exigir a mi misma dicha perfección, porque meto la pata constantemente. Shhhhhh... Me parece que voy a mandar a la mierda mi exigencia de la perfección, porque no vale más que para darme problemas. Y así tampoco la exijo a los demás.  ¿Acaso no es prisión una puerta que sólo pueda abrirse desde fuera? ¿Y no es más cierto que también es prisión poder abrirla sólo desde dentro? Y más, poder salir y entrar, dejarla abierta, salir y entrar, dejarla abierta: Dulce Chacón La rama no teme la amenaza del hacha. Quebrarse ha de ser conocer la tierra. Dulce Chacón Este año no ha podido ser. Alguna he vislumbrado cerca de casa. Alguna preciosidad que mis manos han acariciado. Algunas que todavía rozo mientras el viento se empeñaba en pelear con sus delicados pétalos. Así que este año me deleito con recordar las del año pasado. ¡Qué bonitas! ¡Me rozan los pies!  ¿Y qué sucede el día en el que percatas de que toda la vida ha transcurrido en la creencia de un no sé qué cuya existencia se debe a un no sé cuanto????  Rara vez un gramático es consciente del delicado monstruo con quien trata; nos dirá, por ejemplo, que "ser" y "estar", son verbos auxiliares...¿Auxiliares, de quién? La esencia y la materia por ellos se proclaman y lo demás existe porque en ellos vivimos. Ser es el todo, el alma del que habla; del que ama, el deseo; del que interroga, el ansia; del que ansía, la duda; es alma, inteligencia, lo que queda del sueño cuando el sueño se acaba. Estar es la materia, el volumen, su peso, la ecuación matemática donde cuadra el deseo, el peso de las alas del pájaro del sueño, hacia el alba o la noche donde se aquiete, al fin... Pedro Rodríguez Pacheco Se forma el poema mientras respira el poeta. Unos anhelos devanando los sesos. ¿Qué esperas? ¿Acaso qué exprese sentimientos? El río desemboca tranquilo. El niño duerme. Las flores florecen entre hierbas altivas. Los coches circulan resoplando polución. Y vendrá la noche con su cara amable invitando a la profunda relajación. ¿Qué me quieres, poema? Hoy no quiero darte el gusto. Hoy la confusión reina arrogante. El pecho se asusta ante un sinfín de incongruencias. Los guardo, los escondo. Porque quieras o no, deseas mis sentimientos. Y esos, te guste o no, son míos.  Frágil y vigorosa fuerte y delicada como una flor. Pequeña Dulcinea de mis sueños que entre terciopelos agrandas el espirítu llenando de colores caricias y algodones. Niñas golosas de mis atenciones niñas traviesas que asomáis por los rincones arrebujadas entre verdores. Hoy estás tú, mañana otra como en la vida, como en la muerte. Mañana será otra mi desdicha, mañana, algun día mi muerte. Más si no llega, a vivir, a redondear con mi mano la tierna corola tetrapétala y a recibir tu encanto en el centro de mi alma.  Cayó el pájaro herido en pleno vuelo, no siente la muerte pero le extraña ese precipitarse involuntario, la rápidez con que se acerca el suelo. Y se deja volar, en vertical, sin saber que su tiempo es cuestión de distancia. Dulce Chacón ¿Sabrías hallar el absoluto silencio? Quizás ocultándolo en el fondo del subsuelo se callaría, pero seguro que la más ridícula nimiedad encuentra un recoveco y al final, habla.  Hasta el fin de los días, donde comienza ríe, donde comienza llora, y ríe observando flores y llora por un lado rodeado de tinieblas. Una mirada de polaridades encontradas enfrentándose denodadas y yo no quiero y yo sí. Lado doloroso que instante glorioso atrae y que golondrina recuerda un agonizar delirante que supura terciopelos y hebras de hielo surcadas de renqueantes desgarros. Más se retuerce buscando rayos blanquecinos y entre verdes suspiros redondea luces polvorientas de brujas inscontantes. Nada es todo y alguien nadie.... ... Me hago daño. Autoexigencia. Me amarga como la hiel.Búsqueda de sensaciones que quiero, pero que al conseguir, me repatea los hígados el bienestar logrado y por considerarlo debilidad por mi parte, repudio. Me exijo no depender de lo que deseo pero lo llevo al extremo y cuando me siento mínimamente colgada me doy la vuelta.Abanico de colores que me rodea a diario. No soy perfecta y puesto que no lo soy no puedo pretender serlo. Seguiré siendo blanco y negro en ocasiones, cuando las cosas no me parezcan justas, pero tengo que dejar brotar un arcoiris cuyo ser quiere salir, desahogarse y dormitar entre caricias.No puedo seguir exigiéndome tanto. El loco es como el otoño y el viento. El loco dice que la luna le persigue, que la luna está dentro de él, que su sangre es de plata; y su corazón, un latido de perdices. Paro al loco en la calle y me fijo en sus ojos. En la mirada, aun a pleno sol, centellean dos luna navegantes en la noche de los desvaríos. Rafael Peréz Estrada ¿SE hieren y se funden? Acaban de dejar de ser la lluvia. Traviesas en recreo, gatitos de un reino transparente, corren libres por vidrio y barandas, umbrales de su limbo, se siguen, se persiguen, quizá van, de soledad a bodas, a fundirse y amarse. Trasueñan otra muerte. Ida Vitale Cada sucesión de momentos pueden suponer una continuidad. Cada sucesión de continuidades un engaño. Un engaño en el que vivimos hasta que nos damos de morros con la realidad de la vida. Es muy divertido y/o muy triste. O sea: ¿De qué se vive? ¿De un engaño o de la realidad? Dejar la inocencia de lado puede suponer vivir con amargura. Vivir con la inocencia presente, engañarse a uno mismo. Sacar esa ingenuidad, permite disfrutar y gozar, pero dejarse guiar por ella no es real. Porque la realidad es más cruel de lo que nadie podría imaginar, el mundo duro e insensible y lo que hoy es muy bonito, mañana puede ser agua de borrajas. La combato con alegría, con superación, con esa ingenuidad que me gusta sacar de vez en cuando pero que no permito que sea el motor de mi vida como lo dejaba antes. No me dejo arrastrar por el desánimo y observo que mi vaso está medio lleno y no medio vacío como pensaba que estaba antes. El hecho de haberme enfrentado a mí misma me ha ayudado a valorarme más de lo que me valoren los demás, porque las personas somos buenas y malas y hoy pueden decirte que eres maravillosa y mañana una estúpida... El hecho es que en esta vida hay que mirar hacia adelante porque al final debemos de aprender a vivir en soledad, con nosotros mismos, con nuestras necesidades y defectos, con nuestras luchas y nuestros miedos. Porque en el fondo, cada persona, cada ser está sólo y ha de pelear porque nadie le pise. Esa es la realidad.  En septiembre hará dos años que escribí este pequeño, no sé cómo llamarlo, relato. Lo ha leído poca gente porque lo consideraba y considero muy personal, es mi lucha. Ahora que veo logradas muchas de las metas que me propuse cuando lo escribí, me atrevo a mostrarlo, porque ahora si me siento esa mariposa que ha salido del capullo y por fin puede volar, en total y absoluta libertad. La libertad que yo decido darle a mi vida cada día.Ahhhh! Y va para que mi amiga Corazón se de cuenta de que proponiéndoselo se puede conseguir llegar a donde se quiera. ICOD DE LOS VINOS – 1 DE SEPTIEMBRE DE 2.003 Pueblo al norte de la isla de Tenerife, el cual es muy visitado debido a que allí se encuentra el drago más anciano de la isla, de unos 1.500 años aproximadamente. Visitamos el Mariposarium, sin saber a ciencia cierta que voy a encontrarme allí. Cuando entro lo primero que llama la atención es la cantidad de flores y vegetación que existe en el lugar. Árboles y flores rodeando un estanque que, repleto de carpas, es atravesado por un pequeño puente. Una alta pared con largas enredaderas cubriendo su superficie, plantas que bordean un camino empedrado, humedad saturando el ambiente y todo esto ¿para qué? Una cuidadora del lugar aparece con un largo plumero y comienza a sacudir la frondosa vegetación y entonces sucede: Vuelan por doquier, salen de debajo de las grandes hojas, enormes algunas, diminutas otras, como pequeñas hadas que deciden mostrar su belleza por un instante. Me encuentro rodeada de hermosas mariposas que apenas viven unos días a fin de cumplir su cometido, y me siento una más, porque ahora puedo volar, sentir con más fuerza que nunca y llorar cuando lo que vivo me llena, sea triste o alegre. Veo la zona donde se crían, donde tiene lugar la transformación de la oruga a mariposa; la pequeñita oruga se encierra en su crisálida durante mucho tiempo, quizá terriblemente mucho más tiempo del que va a vivir como mariposa, se duerme a la espera de convertirse en algo bello, inquieta, porque no sabe si lo que busca al final va a ser lo que anhela, lo que desea. ¿Y si es mejor seguir dormida? La oruguita se lo piensa, el descanso le viene bien para darse cuenta, de verdad, de su búsqueda, porque al abrirse demasiado pronto, quizá no esté preparada para lo que ha de llegar. A través de la crisálida, la cual comienza a transparentar, observa a las mariposas que, volando, despliegan en hermosura los arco iris de sus alas. Entonces se plantea que ella no sea tan bonita como esas lindas tximeletas, que no puede hacerles frente, que a pesar de intentarlo, nunca podrá llegar a su altura. Pero, ¿por qué piensas en eso?. Es qué tú,¿no has visto el color que tienes?. Eres muy bella, lindeza sin par; si te pusiesen un espejo delante,¿te atreverías a mirar?. Pero no por fuera, eso es lo que menos cuenta; observa tu interior y dime lo que ves; ahh, antes de hacerlo, no te acuerdes del resto de las mariposas, sólo mírate a ti, despacio, con calma, como si te fuera la vida en ello. Acaso,¿vives dejando pasar el tiempo, inexorable, sin hacer nada para mejorar tu condición? ¿no te das cuenta de qué tú también eres hermosa?. Todos formamos parte de la vida, de la muerte, como los árboles y las flores de los que admiramos su fortaleza, su perfume, su color. Y podemos dar frutos de amistad, de amor, de vida, de compañía y solidaridad, sólo con un gesto, una palabra, un abrazo; con esa pequeñez, que es inmensa, debería bastarnos para ser felices con nosotros mismos, si conseguimos que con un sencillo detalle la persona que esta ante nosotros sea un poco más feliz. Y el fruto será carnoso, reventará para que todos lo prueben y disfruten, a fin de dar más frutos. Sólo así se consiguen las cosas, compartiendo, entregando a borbotones, como el agua que fluye del manantial. Mariposa que rompe su encierro y despliega sus alas, mostrando su luz, nunca podrá considerarse inferior si pone todo su empeño en demostrar lo bella que es; aunque no guste a muchas mariposas, a otras sí y a esas que gusta, podrá enseñar lo que conoce, lo que sabe y siente por la vida, ayudándolas a encontrarse mejor consigo mismas. La pequeña mariposa sale de su capullo, pero,¿qué sucede?. ¡QUÉ NO ES PEQUEÑA! ¡ES UNA PRECIOSIDAD! Es azul, roja, naranja, verde, con infinidad de matices, irisada a la luz, con brillos multicolores y muy grande, pero grande de corazón y entonces piensa que ha estado demasiado tiempo escondida y que, a pesar de lo que sentía, se observa bella sólo por el hecho de poder enseñar sus colores a todas las demás mariposas y sobre todo, porque ahora sabe que nadie, NADIE, NADIE podrá hacerla sentirse inferior sin su consentimiento.  El cuerpo descansa, se relaja. A su alrededor, un mundo de burbujas acaricia la piel. La superficie del templado líquido crea un entorno acaracolado espumoso que, goloso, incita al emergente a cogerlo con la mano. Pero, hé aquí que se deshace igual que se formó, con la misma suavidad. Recoge el instante, recibe su calidez depositándolo después entre los pliegues corpóreos que, agradecidos, lo introducen bajo la epidermis formando tranquilidad. Glub glub, tras los poros de la piel.
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