buho |
![]() Para aquellos que busquéis estrellas aquí encontraréis alguna de las mías.
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Se muestran los artículos pertenecientes a Junio de 2006.
Nuevos retos, sueños... No he comentado nada por si luego me echaba hacia atrás. Pero ahora ya está preparado. He decidido presentarme a un concurso de poemas. Y no pensaba lo que eso iba a provocar en mi interior. A veces piensas hacer determinadas cosas y al intentar hacerlo no te imaginas lo que puedes conseguir con ello. Algunos comentarios críticos han estado a punto de hacer que desistiera, pero una vez que los escuché, me senté a sopesar los pros y los contras de enseñar mis poemas. No pierdo nada, el no ya lo tengo. Como tantos noes que he ido escuchando en la vida, no han de ser los que me obliguen a rendirme. La que tiene que rendirse soy yo, no los demás por mí. Nadie me puede obligar a decir algo que no quiero decir ni hacer algo que no quiero hacer. No busco ganar, sólo es cuestión de autoestima, de pensar porqué no puedo presentarme, que es lo que me lo impide. Nada ni nadie, la única persona que me lo puede impedir soy yo. A raíz de esto me ha venido a la mente unos comentarios que me dejó hace unos días Alberto Cifuentes y las respuestas que yo le dí. En ningún momento, escribí un comentario que pudiera ofender a nadie y terminé pidiendo disculpas por cosas que yo no había escrito. Porque yo había escrito un poema y total que al final, me dejé llevar por los comentarios. Pues con esto lo mismo, porque me digan que no puedo ganar, o que mis poemas no llegan al nivel exigido, que más me da. Lo único que quiero es presentarme. Además, no había impreso nunca mis poemas, y verlos así, encuadernados, centrados en hojas, me llena de orgullo. Para colmo, leo en un artículo el comentario de un lector profesional, que son estos que utilizan las editoriales y los concursos para hacer cribas de escritos, en el que dice que novelas que él ha desechado se han publicado en otras editoriales con mucho éxito. Son gustos, es subjetividad, lo que a uno puede parecerle fantástico a otro una mierda. Así que lo único que me queda y por lo que me presento es porque creo en mí. Estaba sentada en el cuarto de baño cuando observó el bote de la tapa roja sobre el lavabo. El abotargamiento propio de levantarse a las seis de la mañana le hacía andar a tientas muchas veces, más que nada, en rutina diaria y en esa ocasión como en otras, aposentó el trasero para vaciar la vejiga haciendo más liviana la presión de la barriga. Con los ojos vidriosos, contempló la cilíndrica figura que insinuaba su apertura ante el despertar paulatino del día. -¡ Se me ha vuelto a olvidar!- pensó. ¡Pues tendré que ir al centro médico a dejarlo! La empresa contrataba a un equipo médico para hacer la revisión anual a los trabajadores y ese día iban a recoger muestras de orina y sangre para los análisis clínicos. Y con el olvido, habría que desplazarse para completar el reconocimiento. Haciendo cábalas de cuando podría ir a llevarlo llegó al trabajo donde un compañero le comentó que debido a un descuido con un bote que se había abierto, le habían hecho volver a mear en aquel momento. Así que ni corta ni perezosa, agarró otro bote de los que todavía sobraban y se marchó al baño. En suspensión, así estaba el cuerpo intentando sacar líquido de donde no lo había, pero con la esperanza de depositar algunas gotas en el interior del recipiente transparente se empleó a fondo con creadas espectativas. -Bueno, ¡a ver si llenó este chisme! Y poco a poco, empezó a caer un líquido amarillo pardusco con cierto característico olor al que normalmente se le denomina pipí. Ambarino, fue dejándose deslizar desde el conducto del que procedía mientras la mirada le seguía en su camino. Vió como iba abandonando el cuerpo para ir al interior del bote, pero con la misma observancia se percató de que algo raro pasaba ya que aquel chisme no se llenaba. -Pero, ¿qué pasa?. Estoy meando y esto no funciona. Centró más los esfuerzos pero, para nada, siguió vacío el susodicho. Cuando terminó la micción, lo levantó y empezó a reirse sola. Se había olvidado dos veces y cuando va y lo hace, resulta que el bote estaba roto. Fue a hacerse los análisis sin pis y al final, pasada toda la película, le dijeron que no importaba que no fuera el primer pis de la mañana y que si quería desayunase, después de sacarse sangre, para intentarlo de nuevo. En conclusión, Ahí está otra vez ese muro Como si la mariposa volviese Como si una delicada flor, Quizá debiera aceptar que soy Y no quiero. Amarme implica, Y no quiero porque juré vivirme. Eso es lo que te digo. Buscarle un sentido, reina. De nada vale que por los comentarios de los demás, te estés comiendo la cabeza. Todos tenemos razón, todos creemos en lo que hacemos. Lo importante es saber hasta que punto nos influyen los puntos de vista de otros. Se que te duele lo que ella está haciendo contigo, pero también es muy posible que no se de cuenta de lo que está pasando. Nos sucede a todos. Pensamos con nuestras creencias y muchas veces, tachamos al de al lado como demasiado sensible para compensar nuestra falta de, por llamarlo, darse cuenta. Sabes que se encuentra mal, aunque no quiere reconocerlo. Lo que no vale es que te cuestiones tu manera de ser por lo que ella o los que están a tu alrededor te hagan. Lo que no vale es que dudes de tí cuando llevas adelante una familia con mucho trabajo y esfuerzo y cuando tienes más gente que te adora y que darían lo que fuera por sentirte feliz. En muchas ocasiones, pretendemos darnos de cabezazos antes que dejar que las cosas sigan su curso y nos empeñamos en que se vean las cosas como nosotros las vemos. Aunque hables con ella no cederá hasta que suceda algo que la haga recapacitar y encarar sus problemas. Quizá entonces se de cuenta de que está descargando en tí todas sus frustraciones y su cobardía hacia la vida. Y yo espero que lo haga, que considere vuestra relación lo suficiente importante como para mostrar dignidad en vez de orgullo. Pero dále tiempo, y si es necesario apártate de ella, porque si intentas hablar las cosas van a ir a peor. Crees que nunca se disculpará pero no estás en su mente y ciertamente no lo sabes. ¿Has visto el cambio que he dado yo? ¿Lo has visto? Todo es posible en esta vida, todo, y eso es algo que no tienes que olvidar. Mientras quieras algo, has de trabajar en ello. Eso es lo que tú tienes que decidir. Su amistad. ¿La quieres? Pues dále tiempo, nena, dále tiempo. Y sentido a tu existencia lo tienes: Tu familia, tu gente y sobre todo tú misma, que ya sabes que sin tí, no eres nada. Mientras tanto aquí tienes a esta pesada que te escuchará siempre que lo necesites, porque ya te digo que ni te imaginas lo que me llena charlar contigo y compartir nuestras alegrías y pesares. A una flor que me ha ayudado en los peores momentos y con la que comparto mis alegrías. Cruje por dentro, pérfida ignorante. Continua, vamos. Por celos derribaste Crueldad enarbolan tus entrañas, Quizá ese era el destino, el hado Miré los solitarios pétalos que recorrían toda la copa del árbol. De color blanco, flores que asemejaban nenúfares queriendo caer a la limpia superficie del lago. Bueno, eso era lo que la imaginación ardía en deseos de sentir. Pero aquellos pétalos no caían más que cuando, cansados de coexistir con las sempiternas verdes hojas, dejaban ser transportados por el viento. Aquí caía uno y más allí otro, porque la flor se iba deshaciendo. Según le terminaba su tiempo, después de ser visitada por infinidad de abejas, iba diciendo hasta nunca al mundo que había vivido. Vivió un sueño, un sueño de viento, de agua y tierra, que un buen día despertó para abdicar del esfuerzo y marchitada, descoyuntó sus anhelos para morir en el suelo. Aquí he hallado su esencia, en un sinfín de soledad depositada en la acera, en el césped, en el subsuelo de un deseo que se sintió morir de mentira escuchada, creada para halagar su alma. Pero el árbol, el magnolio, se encarga de procrear nuevas flores que atraigan a otros sueños. Levanto los ojos y veo decenas de erguidas solitarias habitando entre las sempiternas verdes hojas. Lavanda descarada, Ea, ea, se mece, Te roban para captar tu esencia, Porque sueño, estoy contigo. Porque en una noche desvelada, Porque te busco y te encuentro, Y sobretodo y antetodo porque siento, Y bailo con tu flor de lavanda, Porque sueño, estoy contigo. |