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buho

Imaginación

GOTA DE AGUA

GOTA DE AGUA

En el origen de la fuente que corre serpenteante... Más abajo, ante la mugre que sube por la desembocadura, las orillas muestran su cara más amarga, enredadas las hierbas entre el lodo. Pero el agua sigue su curso, adaptándose entre las piedras a lo que se le ofrece.

Mas arriba, en el arroyo de claridad innegable, chapotea deliciosa mientras las hojas comienzan a caer sobre su superficie, aceptando el otoño como un nuevo capullo que se marchará en primavera.

¿La escuchas? Transparente, se desliza entre los recovecos que la tierra abre para dejarse nutrir, alimentando su destino de llevar sustento. ¿La sientes? Cada vez que se escurre en la garganta, cuando cae del cielo empeñándose en seguir su camino, cuando roza la piel, colgada de las ramas del árbol.

Sería maravilloso ser una gota de agua...

Aunque pensándolo bien, como buhito ya hago mis pinitos...

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AZUL SOBRE VERDE

NEGATIV9

Castillo Les Milandes en la región de Aquitania en Francia
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La fue llenando de líquido, sin descanso. Gota a gota caía agua sobre la tierra que la sostenía. Una tras otra, transparencias discurrían entre las raíces. Empapada, se preguntaba porque hasta entonces no la habían ayudado a crecer.

Empezó a despertar ante tanta sustancia que iba cayendo. Ella, que se encontraba en el suelo comenzó a trepar entre huecos y piedra fría. Desnuda y verde, se fue uniendo junto a otras compañeras formando deliciosos revoltijos de enmarañadas hojas. Creció y continuó ascendiendo sujetándose en entrantes sin observar la caída que podía tener lugar. Subió hasta que la encontró y agradecida de todo el maná obtenido la rodeó con su clorofila para que se sintiera protegida.

Pero sucedió que la gárgola se mostró inanimada cual piedra y a pesar de la insistencia de la hiedra, no respondió.

Al no hacerlo, las pequeñas hojas decidieron continuar su camino y con esfuerzo, aunque ya no tenían el sustento del agua que brotaba de las entrañas del animal de roca, siguió buscando recovecos en los que apoyarse para seguir creciendo.

Viendo lo que acontecía, la gárgola se sintió dolida en su orgullo y empezó a escupir veneno para hacer daño a la enredadera. Una y otra vez, destiló daño y rencor hacia la planta que sólo quería ya ser feliz con lo que tenía. Una gota y otra, y otra y otra...

A pesar de sentir dolor por dentro, la clorofila redondeó la fachada de un deslumbrante verde. Pensaba que aunque la gárgola le hubiera dañado, la recompensa de haber llegado hasta allí arriba y poder alternar con el azul cielo era suficiente y que a pesar de ello la seguiría rodeando con sus ramitas y hojas aunque no terminase de ver un signo de disculpa por lo sucedido. No acertaba a comprender porque le molestaba tanto que ella se encontrase bien. Y por desgracia en su corazón comenzaron a morir pequeños brotes de alegría, de espontaneidad, de confianza... hacia aquel ser.

Un día, por sorpresa, unos ojos se giraron hacia la hiedra. Unos ojos que le dijeron que sentían mucho haberle hecho daño y todo lo que durante un tiempo fue orgullo, se convirtió en dignidad y en reconocimiento.

Espontaneidad, alegría, confianza...No sabe si algún día la recuperará.


QUIERO SER

QUIERO SER

Imaginas.
Convertirte en otra cosa.
A veces, en un duro ladrillo.
Ni sentir, ni padecer.
Para después darte cuenta
de que sin sentir eres la nada.
El ladrillo inanimado
comporta la esencia de la pared,
más no es más que un muro.
Quiero ser, quiero ser...

Un árbol quiero ser, pero, ¿cómo serlo?
Imaginas un abrazo
y mientras apoyo mi cabeza en tu tronco,
se alarga la mente, uniéndome a tu ente
sintiendo como mi cuerpo se deshace
aullando de placer y de deseo.
Un brazo te envuelve rodeando tu talle
y el otro se estira ansiando alcanzar tu alto;
de repente me siento pegada por el vientre
cuya piel se escurre entre tus arrugas de rango.
Y penetro cual agua discurriendo entre piedras,
con la sangre trenzada respirando tu savia
cuya viscosidad se entremezcla con mis venas,
en calidez errante de niña desmadrada.
Se ha enredado entre tus ramas mi cabello
entrelazando en espirales tu corteza
y allí me quedo, invadida de tu cuerpo
con extrema y sutil delicadeza.

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FELIZ NAVIDAD

FELIZ NAVIDAD

Le miró a los ojos.
- Estoy triste- susurró.
Miraba a lo alto el chiquitín.
Silencio.
Se dió la vuelta.
-¿Por qué?- escuchó.
Giró despacio su cuerpo y lo observó.
- ¿Por qué estás triste?
- He tenido que abandonarla, dejarla en un rincón.
- Pero tú sabes que no podías vivir con ella.
- Lo sé. Ahora me siento mejor.
- ¿Entonces?
- Es como haber destrozado un pedazo de mi alma.
- Con el tiempo pasará esa sensación, ya lo verás.
- Eso espero, pero no puedo evitar estar triste esta Navidad.
- Bueno, la siguiente la emoción será más suave, seguro.
- Gracias por escucharme, gracias.
- Feliz Navidad.
- Feliz Navidad para tí también.

Le dió un beso en la mejilla y el pequeño le acarició el rostro mientras ella cerraba los ojos llevándose la dulce caricia a lo más profundo de su ser.

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