
En septiembre hará dos años que escribí este pequeño, no sé cómo llamarlo, relato. Lo ha leído poca gente porque lo consideraba y considero muy personal, es mi lucha.
Ahora que veo logradas muchas de las metas que me propuse cuando lo escribí, me atrevo a mostrarlo, porque ahora si me siento esa mariposa que ha salido del capullo y por fin puede volar, en total y absoluta libertad.
La libertad que yo decido darle a mi vida cada día.Ahhhh! Y va para que mi amiga Corazón se de cuenta de que proponiéndoselo se puede conseguir llegar a donde se quiera.
ICOD DE LOS VINOS – 1 DE SEPTIEMBRE DE 2.003
Pueblo al norte de la isla de Tenerife, el cual es muy visitado debido a que allí se encuentra el drago más anciano de la isla, de unos 1.500 años aproximadamente.
Visitamos el Mariposarium, sin saber a ciencia cierta que voy a encontrarme allí.
Cuando entro lo primero que llama la atención es la cantidad de flores y vegetación que existe en el lugar. Árboles y flores rodeando un estanque que, repleto de carpas, es atravesado por un pequeño puente. Una alta pared con largas enredaderas cubriendo su superficie, plantas que bordean un camino empedrado, humedad saturando el ambiente y todo esto ¿para qué?
Una cuidadora del lugar aparece con un largo plumero y comienza a sacudir la frondosa vegetación y entonces sucede:
Vuelan por doquier, salen de debajo de las grandes hojas, enormes algunas, diminutas otras, como pequeñas hadas que deciden mostrar su belleza por un instante. Me encuentro rodeada de hermosas mariposas que apenas viven unos días a fin de cumplir su cometido, y me siento una más, porque ahora puedo volar, sentir con más fuerza que nunca y llorar cuando lo que vivo me llena, sea triste o alegre.
Veo la zona donde se crían, donde tiene lugar la transformación de la oruga a mariposa; la pequeñita oruga se encierra en su crisálida durante mucho tiempo, quizá terriblemente mucho más tiempo del que va a vivir como mariposa, se duerme a la espera de convertirse en algo bello, inquieta, porque no sabe si lo que busca al final va a ser lo que anhela, lo que desea.
¿Y si es mejor seguir dormida? La oruguita se lo piensa, el descanso le viene bien para darse cuenta, de verdad, de su búsqueda, porque al abrirse demasiado pronto, quizá no esté preparada para lo que ha de llegar.
A través de la crisálida, la cual comienza a transparentar, observa a las mariposas que, volando, despliegan en hermosura los arco iris de sus alas. Entonces se plantea que ella no sea tan bonita como esas lindas tximeletas, que no puede hacerles frente, que a pesar de intentarlo, nunca podrá llegar a su altura.
Pero, ¿por qué piensas en eso?. Es qué tú,¿no has visto el color que tienes?. Eres muy bella, lindeza sin par; si te pusiesen un espejo delante,¿te atreverías a mirar?. Pero no por fuera, eso es lo que menos cuenta; observa tu interior y dime lo que ves; ahh, antes de hacerlo, no te acuerdes del resto de las mariposas, sólo mírate a ti, despacio, con calma, como si te fuera la vida en ello. Acaso,¿vives dejando pasar el tiempo, inexorable, sin hacer nada para mejorar tu condición? ¿no te das cuenta de qué tú también eres hermosa?.
Todos formamos parte de la vida, de la muerte, como los árboles y las flores de los que admiramos su fortaleza, su perfume, su color. Y podemos dar frutos de amistad, de amor, de vida, de compañía y solidaridad, sólo con un gesto, una palabra, un abrazo; con esa pequeñez, que es inmensa, debería bastarnos para ser felices con nosotros mismos, si conseguimos que con un sencillo detalle la persona que esta ante nosotros sea un poco más feliz.
Y el fruto será carnoso, reventará para que todos lo prueben y disfruten, a fin de dar más frutos. Sólo así se consiguen las cosas, compartiendo, entregando a borbotones, como el agua que fluye del manantial.
Mariposa que rompe su encierro y despliega sus alas, mostrando su luz, nunca podrá considerarse inferior si pone todo su empeño en demostrar lo bella que es; aunque no guste a muchas mariposas, a otras sí y a esas que gusta, podrá enseñar lo que conoce, lo que sabe y siente por la vida, ayudándolas a encontrarse mejor consigo mismas.
La pequeña mariposa sale de su capullo, pero,¿qué sucede?.
¡QUÉ NO ES PEQUEÑA! ¡ES UNA PRECIOSIDAD!
Es azul, roja, naranja, verde, con infinidad de matices, irisada a la luz, con brillos multicolores y muy grande, pero grande de corazón y entonces piensa que ha estado demasiado tiempo escondida y que, a pesar de lo que sentía, se observa bella sólo por el hecho de poder enseñar sus colores a todas las demás mariposas y sobre todo, porque ahora sabe que nadie, NADIE, NADIE podrá hacerla sentirse inferior sin su consentimiento.