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Naturaleza

CARÁMBANOS DE HIELO

CARÁMBANOS DE HIELO

Recibida la esencia blanca sobre el tejado

encontró en la bajada, relajado suspiro,

entre tejas rojas y chimeneas humeantes

aposentó su ente en forma de manto.

Al poco la volcó el calor, en agua derretida,

deshaciéndose estrelladas hasta entonces unidas,

gota tras gota, por la pendiente caían

transparencias de nieve que acuosas morían.

Mas habiendo dolor en la finitud,

decidieron no desaparecer del todo

retomando con nueva imagen en el viento

carámbanos colgantes de punzante hielo.

Estalactitas por la noche de frío formadas,

en puntas finalizan aristas cortantes,

colocadas en fila bajo el agradecido alero,

cristales helados sobre el congelado suelo.

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REGALO DE OTOÑO

REGALO DE OTOÑO

Se anunció por la mañana mientras recorría el paseo. Hacía días que no pasaba por allí y pude contemplar la novedad que venía apareciendo en cada rincón de las copas de los árboles. Los llamados liquidambar, me mostraban tiernos colores escarlata en sus hojas mientras las grisáceas escalaban los peldaños del cielo. No lo pude resistir. Cogí el coche y salí apabullada de pensar lo que iba a ver en unos cinco minutos.

El bosque, con las crujientes, pisoteadas a cada paso, colocadas en puzzle perfecto esperaban nuevas compañeras con las que continuar sus juegos. Y ellas, las nuevas, se abandonaban cayendo en remolinos de viento cuyo movimiento pareciera reirse vacilando al compás. Hacia un lado y hacia el otro, cambiantes en color se dejaban caer para nutrir la tierra...

Y allí, sentada en un tronco, recibí el regalo del nuevo otoño que como todos los años retorna para traerme momentos divinos.

ALCORNOQUE

ALCORNOQUE

Desnudos en el calor estival
por tu piel arrancada,
a la fuerza desangrado el corcho
que forma la corteza del tronco.

Rojo te quedas, alcornoque,
ante la luz que acaricia
una esencia que a veces, se pregunta
si es buena para ella misma.

Porque te arrebatan un pedazo
como si nada ocurriera, nada,
para después volver a las andadas
como fuente líquida de agua pasada.

INFINITO COLOR

INFINITO COLOR

Se encargó de buscarse un color
de la explosiva paleta ofrecida.

De la tierra arada buscó un pardo
y del trigo sembrado, dulce verdor,
y en verano, el dorado apabullante
destacó en armonía, exquisito primor.

Alcornoques desnudos de corcho,
olivos cargados de aceitunas al sol,
encinas, sus ramas tirando bellotas
destinó en arcoiris el amado calor.

Tierra extremeña, de ganado habitada
encontró el campo su tierno color.

LAVANDA

LAVANDA

Lavanda descarada,
que te contoneas con el viento.
De cuna, el salero de bailarinas moradas
cuyo olor en aroma desparrama.

Ea, ea, se mece,
atrapando en cada vaivén,
viajeras melancolías de dulces mieles
en abejas rozando pétalos, la piel.

Te roban para captar tu esencia,
en bolas, perfumes y colonias,
olor a limpio de tierno tacto
acariciando tu corola, mi mano.

ACACIAS

ACACIAS

Cayó la semilla en cualquier sitio
al sucinto suelo, su raíz anclando
y allí se agarró, cuidando con mimo,
la larga vara que nacía brotando,

Y de aquel palo salieron verdes
en espléndido abanico adornados,
Luciendo cuerpo, paseando ente
Diminutos peciolos enlazados.

Espinosas ramas en hojas cubiertas
Despliegan racimos de olores,
Cuyos aromas destilan primores
Cual zarcillo colgado de la oreja.

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DE NIEVES

DE NIEVES

Anunció su llegada
y el campo se vistió de nuevo.

Los árboles, enfundados en miles de flores
destilando aromas y suaves colores
mientras entre la hierba de altas briznas
se abren las margaritas al despuntar el día.

Bolas de mirar transparente
vuelan descompuestas por el cielo
cuyo perfil en regalos se envuelve
al trabajar en arduo afán, el viento.

Al ras, desde lo bajo observado
verdes, rosas, amarillos y blancos
de ramas desnudas la primavera ausente
de colores repleta se vistió de nieves.

Y DESPERTO

Y DESPERTO

Y la hierba rebosa de blancas margaritas,
y los árboles despliegan su aroma a nuevo
repoblando rosadas flores sus yemadas ramas.

Renueva su ente la vida llena
de observancias renuentes, suaves voces
pájaros trinando, sol naciente
respondiendo la tierra con la primavera.

Sin rima, sin medida este poema
basta con ver
una hermosa flor.

TÚ, ÁRBOL

TÚ, ÁRBOL

Perdiste tus hojas
para regocijo del viento.
No tienes donde asir
ahora tu desconcierto.
Te ve desnudo,
¿no lo sientes?
Ya no pelea con los montes,
ni con las nubes.
Ya no busca las hojas,
que no existen.
Llegará la primavera
renovándose tu orgullo.
Pero ¿sabes?
El viento no tendrá frío
aunque seguirá queriendo
saciarse de tus mimos.

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TRUENO

TRUENO

¿Cómo pintar un trueno? ¿Cómo definir un sonido?
¿En estruendo alborotado o en misterio cerrado?
Tembloroso estremecimiento,
sentidos cargados de miedos,
abrupta naturaleza descarnada
en ansiosa electricidad cargada.

Borboteo, angustia, celo
danzando en el brillante cielo
ente demorante en el tiempo
suena después del rayo eterno.

¿Pintarlo? Audaz.
Sentirlo, tangible.
El cuerpo tiembla inquieto
ante el retumbar del trueno.

DORADOS

DORADOS

Arrebatado el verano llenó
campos y montes de verde
y en deliciosos dorados converge
aunando alfombras pudientes.

De eternidad hojas estrelladas
y frutas de tiernos corazones,
pronto retornarán las nevadas
al vaivén de las estaciones.

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