
Cuesta aclimatarse a la realidad.
A la de uno mismo y a la de los demás.
Aceptar la propia y la del resto.
Paladear y estudiar,
encontrar y retomar.
Colocarla delante, acariarla y...
Se podría adornar, engañar y falsear,
engalanándola de buenas palabras
que atusan la mente.
También hacer todo lo contrario,
dejar de soñar con el aire y con flores,
con suspiros y olores...
Queriéndose y siendo,
se halla el término medio,
el que aúna esfuerzos,
el que provoca nuevos sueños.
Y entonces vuelve a manar el aire,
a descansar el alma y remontar el vuelo,
y sueñan mariposas, colorines.
Respirando suave y renovando eternidades
ese ánima encuentra un sitio,
el de uno mismo.