MI YO

delante, tus ojos, el espejo
sin falsas verdades, tras el cristal
percibes siempre como me siento.
Te he ansiado durante tiempo
registrando miles de caminos
escudriñando entre mis recuerdos
sosiego, sinceridad y mimos.
No sabía donde te encontrabas
ni donde te habías escondido
más cerca de lo que yo pensaba
mientras el remolino del río
me ofrecía vueltas y vueltas
caídas, trompicones y giros;
nunca para que a irte no vuelvas,
no te vas, no, te quedas conmigo.
BUHO
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