EL FUTURO

Tiene los ojos cerrados, se ha detenido a descansar. Se está planteando cómo va a volver a casa. Sus delgadas piernas apenas le mantienen en pie. Inicia de nuevo su andar tambaleándose, luchando por sujetar el equilibrio, el maldito equilibrio que se empeña en llevarlo de un extremo a otro de la acera como si fuera una peonza.
Han avisado a los municipales que, al ver su deplorable estado, deciden llevarle a su domicilio. Por el camino, una lucha continua; él pretende demostrar seguridad mientras que los que a su lado le acompañan intentan sujetarle a fin de que no se caiga al suelo.
Comienzan a hacerle un sinfín de preguntas: que dónde vive, que si está sólo, que cuántos años tiene.....
Años, casi ochenta y toda una vida que ahora le pasa cuenta; apenas puede hablar después del alcohol ingerido. Llegan hasta el portal de la casa y allí, a pesar del ofrecimiento de Jon y Leire, se niega a que le ayuden a ir hasta la puerta.
Mientras observan cómo intenta subir las escaleras a trompicones, Leire le dice a Jon que se case, que busque pareja.
Y el soltero le responde:
¡Qué triste es tener que hacerlo porque te sientas sólo! Lo bonito es saber que el amor ha venido a tu vida sin buscarlo.
buho
3 comentarios
Anónimo -
si eres alcohólico, al final siempre acabas con los municipales que por la noche vigilan que la calma no se pierda, si hay problemas siempre los municipales, buho nos tienes mania ó que?
un municipal harto de llevar borrachos a casa.
buho -
_Mary_ -
Una, que tristeza llegar a este estadio por el cual circularemos -si Dios lo dispone-, en soledad...
La otra, llegar a ahogar esa soledad en un vaso(s) de vino...
Saludos desde México.