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buho

EL FUTURO

EL FUTURO Hace frío. Es de noche. La lluvia ha cubierto todo con un manto de transparentes gotas de agua que con la luz, asemejan pequeños diamantes de luz.

Tiene los ojos cerrados, se ha detenido a descansar. Se está planteando cómo va a volver a casa. Sus delgadas piernas apenas le mantienen en pie. Inicia de nuevo su andar tambaleándose, luchando por sujetar el equilibrio, el maldito equilibrio que se empeña en llevarlo de un extremo a otro de la acera como si fuera una peonza.

Han avisado a los municipales que, al ver su deplorable estado, deciden llevarle a su domicilio. Por el camino, una lucha continua; él pretende demostrar seguridad mientras que los que a su lado le acompañan intentan sujetarle a fin de que no se caiga al suelo.

Comienzan a hacerle un sinfín de preguntas: que dónde vive, que si está sólo, que cuántos años tiene.....

Años, casi ochenta y toda una vida que ahora le pasa cuenta; apenas puede hablar después del alcohol ingerido. Llegan hasta el portal de la casa y allí, a pesar del ofrecimiento de Jon y Leire, se niega a que le ayuden a ir hasta la puerta.

Mientras observan cómo intenta subir las escaleras a trompicones, Leire le dice a Jon que se case, que busque pareja.

Y el soltero le responde:

¡Qué triste es tener que hacerlo porque te sientas sólo! Lo bonito es saber que el amor ha venido a tu vida sin buscarlo.

buho
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3 comentarios

Anónimo -

porque son los municipales los que siempre tienen que comerse el marron de otros, que pasa que no hay otras policias.
si eres alcohólico, al final siempre acabas con los municipales que por la noche vigilan que la calma no se pierda, si hay problemas siempre los municipales, buho nos tienes mania ó que?

un municipal harto de llevar borrachos a casa.

buho -

Mary: A esa soledad llegaremos uno u otro, sin duda, cuando se marche la persona con la que compartimos la vida. Un abrazo.

_Mary_ -

Dos cosas:
Una, que tristeza llegar a este estadio por el cual circularemos -si Dios lo dispone-, en soledad...
La otra, llegar a ahogar esa soledad en un vaso(s) de vino...
Saludos desde México.
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