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COMO LOS PIMIENTOS

COMO LOS PIMIENTOS Darse cuenta de cómo he llevado mi vida durante mucho tiempo es complicado, es ciertamente extraño mirarlo desde otro punto de vista. Ahora que estoy fuera, que lo observo desde otro nivel, me escandalizo...

Reflexionar sobre mi comportamiento me ha hecho encontrarme desnuda ante la debilidad que siempre he demostrado. Sé que soy vulnerable, pero ahora, siento que tengo las claves para no volver a sentirme así, débil...

Empezar a creer en mí, me ha supuesto madurar, ha concentrado valores que tenía muy presentes en mi vida pero que, por una razón u otra, no había trabajado para sentirme más segura de mí misma.

En pocos días he recibido una de cal y otra de arena. Las dos me han provocado la misma sensación, en el sentido de que me he sentado a pensar sobre las consecuencias que hace un año hubieran tenido en mi forma de llevar entonces las cosas. Me hubiese dejado arrastrar por el sentimiento que me hubiesen provocado en el primer momento, en vez de colocarme en el lugar del otro para sentir lo que puede hacer que una persona se exprese de determinada manera. El hacerlo, el hacer esto me supone un difícil trabajo, porque me causa romper con malos hábitos adquiridos. No compadecerme por lo que me puedan decir, no darle vueltas del por qué, es decir, no echarme la culpa de lo que me digan porque al final me ponía delante como culpable. Me pongo en el otro lado y.....

¿Por qué hacemos las cosas que hacemos? ¿Sacamos un beneficio de ello? ¿Nos paramos a pensar en lo que puede sentir el de al lado con nuestra actitud?

Lo más triste de todo es escuchar comentarios del tipo “no se te puede decir nada chica, todo te molesta”. ¿Es que en esta vida no nos importa como lo pueda estar pasando el otro? Lo más curioso es que la historia se repite, como los pimientos, con uno y con otro, y con el de más allá. Parece que soltar un chiste levanta la autoestima y si encima jodes al de al lado, mejor.

Bueno, tendré que acostumbrarme a esta realidad, a pensar que es normal y a no darle más vueltas. Pero cada vez tengo más claro que esa realidad no la quiero en mi vida, vamos que no quiero seguir esas pautas de comportamiento aunque cuesta no hacer lo que hasta hace unos meses no me importaba. Hace tiempo leí el libro de Jorge Bucay “El camino de la felicidad” en el que se hablaba de llegar a un nivel de estado del ser que te podía llegar a hacer que tener que cambiar de plano. No lo entendí. Decía que podías decidir por cambiar de plano o por el contrario esperar a los demás, quedarte entre ellos. La verdad, no comprendía lo que estaba leyendo. Ahora en cambio, está tan claro como el agua.

Seguir un camino puede hacerte sentir sólo, pero si eres consciente de que lo que haces es correcto, ¿qué más da lo que hagan los demás, lo que digan, lo que expresen?

Y aquí está la pregunta del siglo: ¿sabemos cuando hacemos, decimos, actuamos,..., el daño que podemos hacer? A ver, ¿lo sabemos? ¿lo intuimos?. ¿O vamos por la vida haciendo las cosas para perjudicar al projimo? Y si lo hacemos por eso, ¿a qué se debe?....
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5 comentarios

buho -

Hola Trini: Para mí el problema no es tanto el hacerlo como el no reconocerlo. Hace muy poco me ha pasado y encima,nada. Se quedan super agusto soltando la burrada.
Un beso

Trini -

Hola, buenos días. No creo que lo hagamos adrede, solo actuamos según nos marca la vida a veces hacemos daños y otras nos lamemos el daño que nos hace.Cierto que habrá de todo, pero por regla general actuamos inocentemente sin pensar que lo que nosotros sentimos es dificil que lo sientan los demás del mismo modo.

Un saludo y con más tiempo pasearé por tu casita.

buho -

Hola Mary: Es muy difícil darse cuenta de todo lo que sale de nuestra boca. Por lo menos si después de hacerlo conseguimos ser conscientes de ello y podemos enmendar el error. Esa sería la mejor recompensa para un cambio.
Un beso.

Greg: La sensación de que lo que decimos pueda sentar mal al otro yo creo que todos la tenemos. Si la identificamos eso ya es otra cosa.
Y si, al ser instantes en pequeñas crueldades que pueden llevar a hacer mucho daño al otro.
Dices que es para aparentar seguridad, pero no entiendo ese tipo de seguridad. Para mí denota más inseguridad que otra cosa. Pero si con eso se quedan agusto....
En fin, ¡qué pena!

Un beso.

GreGori -

Creo que siempre actuamos pensando en nosotros, aunque cuando lo hacemos, podamos tener ya en cuenta la sensación que provocaremos en los demás. Aun así, es un impulso, y como tal, es difícil de controlar.
No creo que queramos perjudicar seriamente al otro, sino que simplemente intentamos parecer más seguros de nosotros mismos.

Tenemos mucho que aprender.

Un beso

_Mary_ -

¡¡Buho!!
Amiga... es complicado darnos cuenta de que nuestro actuar no es lo que queremos para un futuro mediato e inmnediato... Lo importante es que ya nos dimos cuenta, es la hora de poner un buen remedio, es cambiar el rumbo, tal vez de 180° pero a veces es necesario.
¡¡Suerte!!
Saludos desde México.
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