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Poemas de otros

VIOLENCIA

VIOLENCIA

Mi hija (año y medio) procuramos que nos vea
en los momentos buenos o mejores:
cuando nos abrazamos y besamos,
cuando las cosas discurren con lisura y eficacia,
cuando no hay gritos ni vajilla amenazada,
cuando nuestro roce cotidiano es fluido
y no hay asperezas que nos hagan estallar.
Es obvio que lo otro-lo regular, lo malo, lo peor-
también lo ve, y lo oye; pero creo
que después de todo
no nos las arreglamos
demasiado mal.
Es alegre, nuestra hija; y no hay foto ni momento
en que no sonría.
Le ha dado, quizá por todo ello,
por abrazar a otros críos cuando los ve.
Se lanza sobre ellos, los envuelve
con los brazos y les planta un beso en la mejilla.
A cambio de sus esfuerzos ya le han dado
algún que otro tortazo.
Delante de los ufanos padres en cuestión.
Y ayer llegó, a modo de confirmación definitiva,
la guinda del patrón de conducta habitual:
una niña, algo mayor que ella,
al verla repartir sus holas y sus besos
entre un grupo de críos,
se volvió hacia un niño y le susurró en voz baja:
"Esta niña es tonta".

Me hubiera gustado
estamparle la jeta en el asfalto.
Y a sus progenitores
machacarles luego la cabeza.

Pero a eso
lo hubieran llamado
violencia.

ROGER WOLFE El arte en la era del consumo

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CARRETERA

CARRETERA El indicador decía Con niebla, no se detenga,
pero la niebla llegó a ser tan espesa
que detuvo cuidadosamente su coche.
Salió, dió unos pasos,
pero un miedo ancestral le hizo retroceder.
No había ruido ni eco
como si todo lo existente se desvaneciera.
Puso la radio y sólo escuchó una música árabe,
qué coño, tan al Norte.
Fue entonces cuando vio aquellas siluetas en el parabrisas.
Eran vacas,
enormes cabezas con ojos de aguanieve.

Manuel Rivas

CARRETERA

CARRETERA El indicador decía Con niebla, no se detenga,
pero la niebla llegó a ser tan espesa
que detuvo cuidadosamente su coche.
Salió, dió unos pasos,
pero un miedo ancestral le hizo retroceder.
No había ruido ni eco
como si todo lo existente se desvaneciera.
Puso la radio y sólo escuchó una música árabe,
qué coño, tan al Norte.
Fue entonces cuando vio aquellas siluetas en el parabrisas.
Eran vacas,
enormes cabezas con ojos de aguanieve.

Manuel Rivas

CONCESION

CONCESION La calma, el peso del origen
donde la concesión es humana.
Una flor oscura como la furia
cuando hay hambre y la sed
con su brusca acometida avanza
allí donde los sueños perdieron
la noción del tiempo. Tal vez
sea la duda el eterno dilema
que en calma desaparece.

Kepa Murua del libro Las manos en alto.
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LA FAZ DEL MUNDO

LA FAZ DEL MUNDO A veces llevamos las manos atadas
a la espalda. No podemos caminar
y caemos como peces en la red de un barco negro.
A menudo tenemos los ojos tapados por una venda.
No podemos ver y nos retorcemos como perros
mojados por el agua. Siempre que no queremos,
sin saberlo, perdemos algo, y sin tregua
caemos en el abismo del pensamiento
como pájaros atrapados en su nido.
Nunca pensamos que nos puede pasar a nosotros.
El dolor que arrastramos por dentro
jamás emprende libre el vuelo.
Tarde es la vida que guarda la faz del mundo.
Pronto el único momento de saberlo.

Kepa Murua del libro Las manos en alto

PARA UNA NUEVA ESTETICA

PARA UNA NUEVA ESTETICA La fresa es más exacta que la rosa
la puedes disfrutar en tu interior

la rosa es un retrato un bodegón
naturaleza muerta si se corta

la fresa es un paisaje con sus puntos
de líquido amarillo sobre rojo

como conchas de soles caracoles
en arcilla esponjosa y sonrosada

o débiles estrellas despuntando
en el solar del cielo que atardece

la rosa es gusto extático tan frío

la fresa se hace forma entre tus dientes
desenvolviendo a lágrimas su gusto

y su belleza sabe a hielo dulce.

LUIS VICENTE MORA

NUMERO PI

NUMERO PI El cosmos permanece en expansión

la Tierra es geoidal y no redonda

los cánones de la circunferencia
son aproximativos y caóticos
porque la cifra pi es infinita
sin reglas en sus décimas eternas

aún no conocemos las razones
de Dios de la extinción de dinosaurios
y nunca hubo un eslabón perdido

la Relatividad esconde fallos

y la naturaleza se equivoca

la vida es inexacta

qué esperabas poeta?

mejorarla?

LUIS VICENTE MORA

LA ROSA CÚBICA

LA ROSA CÚBICA Pues el poema ocurre en tu cerebro
esta meditación de espacio y tiempo
sobre el solar desierto de la página
se escapa de las leyes geométricas
los versos se levantan del papel
hay otra coordenada no prevista
que quiebra sus dos simples diemnsiones
tiene contorno puro delimita
espacios ya sin límites de tiempo
sucede cada vez que se recuerda
que se toma el pael y se relee

el arte es una fe

hay una rosa cúbica en tu mente

la riegas con tu propio pensamiento

la perfección exacta

que nadie ha de robarte mientras creas.

Luis Vicente Mora
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