ALEGRIA Y CONGOJA

Estábamos comiendo e Ibon comenzó a hacerle carantoñas a su abuela. Se arrimó a ella y le acarició la cara mientras le decía que la quería.
Me vino a la cabeza mi niñez y el recuerdo de no haber podido disfrutar de mi abuela como yo hubiese querido. Por motivos que no vienen al caso, no pude demostrarle lo que la quería y ella no pudo explayarse todo lo que hubiera querido conmigo.
Me resultó triste recordarlo, pero viendo a Ibon comiendo a besos a su abuela, me alegré de estar presente de ver con qué cariño se abrazaban y se abrazan el uno al otro. Al final la lágrima se torno en sonrisa.
4 comentarios
buho -
Un beso.
Corazón: Bueno, yo si que conviví con mis abuelas pero las circunstancias de la vida no me permitieron poder darles y recibir yo lo que hubiera debido de ser.
Besos
Mary: Pues me alegro muchísimo de que pudieras tener el amor de tus abuelas, es especial poder recordar esos momentos.
Besos
_Mary_ -
Dicen que los abuelos son muy consentidores. Yo tuve la fortuna de muy ser consentida de la abuelas, no conocí a los abuelos. La escena que comentas, es clásica y muy tierna.
Saludos desde México.
Corazón... -
Esa escena que describes la conozco bastante bien... Mi madre disfruta tanto a los nietos y vicebersa :)
Yo al igual que tú, tampoco conviví con mis abuelos (ninguno) y es un cariño que no conozco, una sensación extraña. Me encanta que haya pequeños que sí lo puedan disfrutar :)
Un besito y feliz día!
;o)
GreGori -
Por eso me gusta este tipo de historias :-)
Besitos