Un tiempo para soñar, un tiempo para vivir

¡Qué cuentos más bonitos nos contaban cuando eramos niños! Aquellos cuentos se repetían una y vez: Blancanieves, La Bella y la Bestia, Ricitos de Oro... Aquellos cuentos que hacían soñar. ¡Qué cuentos de hadas tan bonitos! Cuando somos niños, soñamos infinito y esos sueños resultan tangibles, reales...A veces tanto que creemos que son así, que nos sabemos dueños de esos sueños.
Yo soñaba que soñaba y soñaba y soñaba... Soñaba tanto que pensaba que los problemas que me surgían eran porque algo había hecho mal, vamos que me había tocado a mí, que a mí me correspondía no lograr mis sueños...
Un día descubres que no es así, que el mundo no es un cuento de hadas, que los sueños se consiguen con esfuerzo luchando y que si no los consigues no es porque te haya tocado o porque no hayas trabajado los suficiente. No es así. Es tan sencillo como respirar. No nos preguntamos porque respiramos o porque ha entrado una mosca por la ventana de casa...Bueno por lo menos no lo hago a no ser que me afecte seriamente (igual a la mosca se le ocurre meterse en mi nariz).
Las situaciones vienen y se van y eso hay que aceptarlo. Hay que conformarse con lo que se es (siempre que lo que es y se tiene llene el alma), no vivir de lo que no se tiene, porque si no se tiene, no se tiene, y punto. Si se vive mirando lo que se desea siempre habrá desasosiego en el corazón.
Tan fácil como eso. Tan fácil o tan difícil a veces.
Y viviendo de lo que se tiene, sin preocuparse de nada más sino del día a día, el transcurso de la vida es mucho más apacible de lo que jamás se podría creer.
No se si a eso se le llama conformismo, aceptación, madurez o véte a saber, pero lo cierto es que la tranquilidad ocupa su sitio, un espacio, un tiempo:
UN TIEMPO PARA VIVIR.
2 comentarios
buho -
Un beso
Losange -
Y prefiero la vida a los sueños, es más... sustanciosa.