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¿QUE VEO?

¿QUE VEO?

Una reja negra rodeada por una enredadera sin hojas, retorcida, entrelazando y abrazando todas y cada una de sus partes. Tras ella los muros de la iglesia, arena y humedad repartida entre piedras en alta perspectiva. Le sigue una casa con su tejado lleno de chimeneas, luces encendidas en el interior de las ventanas, balcones repletos de plantas y más lejano otro tejado, otra casa cuyo alero, cuya cumbrera es el marco del agua que se mueve reflejando la luz de los focos. Reflejos que segregan danzas a lo inmóvil. Continúan las grúas del puerto y junto a sus pies un barco rojo y negro con letras blancas. Y tras el puerto un pueblo con vida y tras el pueblo el monte y al final el cielo.

Me doy cuenta de que me he olvidado del lugar donde me siento. La ventanilla desde donde observo lo que anteriormente he descrito está sucia, y en el coche, bajo mis pies, pipas, piedras y polvo. Mis piernas juntas sostienen un libro, pequeño, y sobre el libro está esta hoja, que contiene la visión de mis ojos. Miro mis manos y el bolígrafo que dirigen cuya tinta llena de vida la deliciosa blancura.

Ahora este es mi mundo, un espacio reducido en el que me centro pero ante el que mi mirada se amplía y crece, vislumbra naturaleza y arquitectura, luz y pintura, colores y gentes y un cielo que en un instante se torna oscuro casi impidiéndome escribir. Y no me lo guardo, hoy lo comparto.

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AMISTAD

AMISTAD

A los pies de una mesa o junto al mar.
Escaleras convergentes cuyas huellas pasean sentimientos.
Ser es fácil, pero que sean...
Ahí estima el quid de la cuestión.
Arrinconar la vergüenza y abrir el corazón.
Dejar que vean quien eres, dejar tus sueños volar.
Me ofrecen amistad pero ¿quieren la mía?

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AIRE

AIRE

Carro de semillas
nutriendo a la gratuita tierra,
floreciendo colores.

Cuna de olores
que paseas dulces y amargas sensaciones
de mugre y amapolas.

Regazo de caricias
cuyos deleites rozan la piel
de escalofríos y ternura alucinante,
dulce, violento y esquivo viento.

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HIGUERA

HIGUERA

Partiendo del muro.
Rompiendo barreras tus ramas de la tierra.
Arrancas cemento y emerges del suelo.
Fuerte, ya asoman yemas de tus dedos.
No te acobardas.
Duermes y reposas para brillar con más intensidad.
Cuando llegue la primavera, volverán tus hojas
a ser asediadas por el viento.
Viento, vida.
Barreras, impedimentos.
Todo necesita su tranquilidad para despuntar
y su sendero para recalar en descanso.
Invierno, pero no en el corazón.

El camino

El camino

Sobre la tarde naranja el sol se retira
anuncia a la noche que se aproxima,
los juncos acaramelados por el viento
reflejan reflejos mecidos al viento.

Y mis pies recorren la mirada de mis ojos
y mis ojos la dulce venida del agua
del agua que corre, del agua mansa
del agua que se riza acaracolada.

Vulnerable, pero no frágil
transcurre mi vida, mi lucha
porque hablo, porque me muestro
y si lo utilizan para luego.
¡Qué le voy a hacer! Yo me expongo.

ME GUSTARIA

ME GUSTARIA

Hoy he pasado junto a una frutería.
Me he quedado mirando las verduras.
Y lo que se me ha pasado por la cabeza... No podía, no podía.
Si lo hago el tendero me echa los perros.

Me gustaría tocar todas las verduras, las frutas;
apreciar el tacto rugoso de las manzanas reinetas y el suave de las golden,
sobar las naranjas, olerlas, meterme dentro de su color y bucear dentro de un mundo naranja,
esconderme dentro de las hojas de la lechuga y jugar a que me encuentren los bichitos.

Endulzarme con el sabor de los plátanos y comerme las pepitas de los calabacines,
coger los tomates, abrirlos, echarles una pizca de sal y comérmelos también
y meter los dedos entre los pimientos y acariciar su deliciosa textura,
darle vueltas a los racimos de uvas y ponérmelos de sombrero.

Pero nada, que el tendero...

Así que como la mayoría de las veces que quiero pero no puedo,
acaricio todos los árboles que encuentro, me siento en la hierba
y dejo que el viento me roce la cara,
y me lleva a donde yo quiero, a soñar y a relajarme. Genial.

VIVIRME

VIVIRME

La esencia de lo impredecible,
lo sublime de lo incorpóreo
que acaricia la mente
cuyo sueño de sueños
descubro cada día.

En la cumbre de lo eterno,
yo, deseo vivirme.

PIANO

PIANO

Lo miro
pero sin pasear
por su superficie
no nutre sino adorna.

Brillante sin grises
no suspira sin el roce de unas manos;
blanco y negro hundiéndose en sus entrañas
envuelve anhelos cumplidos
acoplando encuentros.

SHEILA

SHEILA

Vinieron a merendar y fuimos al parque. Mientras los niños jugaban, los cuatro hablábamos en animada charla. Ella se sintió indispuesta y la acompañé a mi casa.

Me meo – me decía.

Al poco rato tuvimos que volver porque se repetía el malestar. Decidimos ir a casa y les ofrecimos café y bollos. Ella seguía teniendo la misma sensación. Las dos nos miramos.

Has roto aguas- le dije.

Creo que sí- me respondió.

Al día siguiente nació Sheila. Es pequeña como un ratón y agarra el pecho de su mamá con mucha fuerza. Es la maravilla de la vida.

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NIEVE

NIEVE

Sobre la arena
pisadas albas reverberan sonidos
de crujientes mañanas.

Y entre saltos y risas
descargan estrellas irrepetibles
en cadenciosa caída
su blanca presencia.

MARIONETA

MARIONETA

Tenía cara triste y sus ojitos estaban fijos mientras su inquieto no cesaba de moverse. A intervalos, al compás de los movimientos de su dueño se detenía a descansar, esperando ser espectáculo de nuevo. La gente se arremolinaba a su alrededor expectante de ver lo que iba a suceder, dejando volar la imaginación cuyo alma está deseoso de vislumbrar la acción.

Era un monito vestido de estreno el que está vez llamó mi atención, una pequeña marioneta que jugueteaba entre los jardines del ayuntamiento. El que la portaba, la manejaba con destreza consiguiendo que los que nos agrupábamos junto a ellos, abriésemos más el círculo. Venía el monito y rozaba el pie de uno y a un niño sentado en el suelo parecía buscarle piojos en el pelo. Y así, entre sus caricias, nos mantiene con la ilusión puesta en sus deditos, unos diminutos dedos con las falanges articuladas que despliegan movimientos inexplicables para pertenecer a un muñeco. Como si quisiera en su no vida, crear inexistencias, experiencias, ciertas pero inapropiadas porque al fin y al cabo, él no vive.

Su dueño destapa un diminuto piano de cola y coloca ante él al monito, que acariciando con ternura las teclas se sienta y toca.

Días después acudí a un concierto de piano. Las hermanas Katia y Marielle Labèque como intérpretes. Sonidos de Claude Debussy, Igor Stravinsky y Leonard Bernstein llenaron el auditorio de hermosa música. Una frente a la otra desplegaban su arte y saber, cada una en su estilo: Marielle, tranquila, deslizaba sus dedos sobre las blancas y negras en armonía, en sintonía; Katia era un torbellino de pasión que parecía por momentos flotar en el impávido aire del local. Su cuerpo brincaba con fuerza, con intensidad, acompañando la melodía, incansable, resoplando, exultante de belleza.

Allí sentada, escuchándolas, vino a mi mente la imagen del monito, de la marioneta que en algún momento todos somos, porque como marionetas nos movemos por obtener la aprobación de los demás.

Y cuando al final decides SER, te tachan de raro, chalado o insociable, cuando en realidad es la persona más sociable del mundo, la que más da y también la que más recibe, para lo bueno y para lo malo.

DESCUBRIR

DESCUBRIR

Soñaba que, hecha una bolita, mi espalda rozaba tu pecho desnudo.
Soñaba que tus brazos me envolvían mientras yo dormía.
Soñaba que tu aliento acariciaba mi pelo.
Y soñaba, soñaba, soñaba hasta que me desperté.

Y tu pecho se apoya en mi espalda,
y otras noches mi pecho sobre tí
y otras, mi cabeza reposa sobre tu hombro
mientras entrelazas mis piernas entre las tuyas,
cuando antes....

Al cambiar por mí,
he descubierto todo lo que me amas.

HIELO

HIELO

Sobre la aterida marisma
hielo flotante
sobre amusgada plataforma.

Crash, crash,
parten las piedras arrojadas
ante los juncos emergentes.
Crash, crash,
parten los pies,
machacando
los cristales congelados.

Sobre la aterida marisma,
el sol amanece el día.

SE ACABA Y....

SE ACABA Y....

El invierno más intenso
el más de lo más,
disfrutado a tope de la nieve, del viento, de la lluvia,
que ahora comienza a ceder el paso
a una estación cuyas delicias
comienzan a despuntar,
entre margaritas,
entre ciruelos japoneses que rebosarán de primavera
en unos pocos días.
Se marcha en breve, se acaba
y retomará la luz, esplendor y plena vida.

MOZART

MOZART

Ojos cerrados.
Silencio.
Un comienzo.
Voces desplegando sus alas.
Requiem.
¿Qué decir?
Una palabra.
SUBLIME.

CREMA

CREMA

Sonreí, al leer tu poema,
ingredientes de minerales y agua.
Ésta entraba en mi zurrón,
aquella era cara.

Más que importa si una u otra.
Al final, la gravedad atrapa.

MUSICA

MUSICA

DÓnde siente la acústica
REbota la suave conciencia al cerrar los ojos
MIrándose internamente;
FAltando un instante cuyo segundo
SOLapa tu cálida esencia, siendo
LA musa inquieta, aquella que
SI siente el alma tranquila.

A DONDE

A DONDE

SIN CONMIGO,
NO ME MUEVO.
A NINGUN SITIO.

PASION

PASION

Arrastrando con los dedos
caricias de fuego,
de frágil furia que, en lo indecible,
terminan por reventar crepitando.

Suspiros candentes
cuyos nuevos ecos envuelven,
mientras la piel se retuerce
entre sudores y ardores,
instante eternos
en los que el cuerpo se arquea,
extenuada pasión sintiendo,
para rendirse después
a la evidencia del ralentí
que persigue al sueño.

Ñam, ñam.

Ñam, ñam.

Hambre.
Abro un bote y esparzo un poco de cariño.
En la alacena encuentro un pequeño recipiente con picantito calor.
Después descubro la piel y la unto de relamiente ternura
Y mientras me como un plato de cariñosa ternura calenturienta pienso cual será el postre.

Se abre la puerta de casa.
Junto al plato preparado y al postre que acaba de hacer acto de presencia. UMMM
ÑAM, ÑAM