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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Mi mío.
Por el momento, no voy a actualizar el blog. Lo siento por los que me habéis estado esperando. Besos  Sólo para sentarme en la hierba, Quiero un poco de tiempo. Sólo para sentir la caricia del viento, Cuando surca en movimiento. Sólo para agarrarte de la mano, Y poder ir juntos al parque. Me limito a ver la hierba del jardín frente a casa, A sentir el viento desde el coche a la biblioteca, Y a observarte mientras Morfeo te acompaña. El que inicia momentos y después los termina, Acompaña la vida en ardientes espinas. Números en círculo, manecillas de tiempo, Sólo quiero un poco, sólo para eso.  ¡¡¡No, que no me voy!!! Sólo que por una temporada tengo que centrarme en estudiar, en mi familia y en tener claros mis objetivos. Sólo eso. Me seguiré paseando por aquí muy de vez en cuando, hasta que vuelva a organizarme, fuera de oposiciones... No tengo tiempo para hacer muchas cosas y ahora hay que poner por delante las que más prioridad tienen. Así que no es un adios, sino un hasta pronto. Muchos besos para todos y espero que os vayan las cosas muy bonitas.  Apago las luces y la soberana duerme. Sabe que la siento y que voy a procurar no dejar de hacerlo. Conseguir que se haya aposentado como lo ha hecho no ha sido tarea fácil. Ahí está, cuando amanece, dirigiendo sus antenas y contoneando su redondo abdomen, mientras aletea levantando aire. Porque saboreará momentos y encontrará dudas que le hagan doler la tripa y plantearse muchos inconstantes, pero ya ha entendido que la respeto y que comprendo que es lo que necesita para que pueda volar alto: Que continúe con ese cariño que siempre anheló por mi parte y que ahora siente por dentro. Zigzagueará en círculos, bailará y habrá ocasiones en que quiera que la deje descansar en brazos de la autocompasión, para descansar, y le permitiré ratitos, para que patalee, pero el trabajo que me he tomado no puedo permitir que muera abandonado. Lucharé por lo que considero justo porque por lo injusto, por eso que viene sin pedirlo, como el fuego que quema el panal y destroza la colmena, no me cabe luchar más. Y si no entienden, que no lo hagan, que deciden no hablarme, pues no me voy a morir. Lo único que me pide es que yo la cuide, como lo vengo haciendo durante tiempo. De nada vale, ir de samaritana intentando no se ni lo que... Ya me dieron patadas y... Lo que significa su apoyo sólo yo lo sé, porque antes no lo tenía. Yo la atiendo y ella me atiende a mí, linda abejita.  Que la armonía se te cuele por las ventanas del alma, En sintonía con lo que llena tu corazón, Para ofrecer una sonrisa de mil amores Que rinda momentos únicos de ilusión, Por ver a las personas que aprecias y amas, Contentas, al sentir tu compañía recibir Compartiendo sentimientos que se rinden A la plenitud y a la alegría de vivir. Un beso y un abrazo ofrezco, Rindiendo homenaje a los que acompañáis Las letras que surcan bajo mi mano, que se escribirán en el próximo Nuevo Año. Mi cariño y mi respeto, y un poquito de emoción Deseando vuestra felicidad algodonada De candor, inocencia y eterna juventud, Esa que se ha de llevar por dentro Mientras haya vida, mientras haya amor. Feliz Año Nuevo 2007  Frío bajo cero. El coche, el habitáculo perfecto para el desafío. Por la carretera, el hielo adelanta su presencia en rocío apoyado ante el cielo estrellado. Se pintaron los campos de blanco, como de cuento, en cortantes armados que deslumbran por su albor engalanado. Los árboles, en flores de cristal convirtieron sus ropajes, vistiendo avergonzados desnudos mientras la hierba capeaba sus partes altas de gotas escarchadas. Llegando a la ciudad, el paisaje cambia con el calor humeante de los tubos de escape, de gentes y rutinas. Aunque helada la temperatura, los cuerpos se rozan y la ternura se hace dueña, derribando la sinrazón del frío. Salen de la bolsa, sorprendidos de la actividad a la que se ven sometidos, envueltas sus cuchillas en siliconas perdidas, en la oscuridad de los años de una caja metidos. Y sus cordones roñosos, por la humedad mal secada, se han hecho un gran lío entre ilusiones de paja. Pero ahora les sacan fuera, para que les de la luz, estirando cuerdas y dedos entre armazones de tul. La pista rodea un quiosco, engalanado de luces, con muñecos de nieve brillando entre una gran placa de hielo. En círculo se muestra, la superficie blanca, ofreciendo al visitante, bienvenidas y desplantes. Igual se cae, más se levantará luego, apoyando las manos y elevando el trasero. ¿Seré capaz de alzar el vuelo? Encuentro, después de mucho tiempo, de una mente con sus sueños, retornando deseos que viven a ras al suelo. Apoya las manos en la barandilla de madera y coloca los patines sobre el manto de agua helada, iniciando con calma la marcha, ante el posible olvido de la enseñanza. Confía en la destreza que antaño, surcaban los pasos dejando en una esquina, miedos y caídas amarrados. Y se deslizan los metales, teniendo presentes los sinsabores, de un chichón y de una rodilla morada, de un morrazo en la cara y de un gran coscorrón. El recuerdo obliga a ser cauto, pero de pronto viene la sensación, de sentirse brillando mientras el viento golpea en el rostro. Por dentro, sonríe la esencia y se dibuja el soñador de sueños. Patino y patinando me siento libre….  Mientras miraba al frente, las hojas altas de la flor de Pascua se metamorfoseaban en rojizo color. Poco a poco, mostraban su cara más delicada y hermosa al mundo: La cara de la Navidad. Esa que se cuela por los rincones, abnegando los corazones de emoción, en candilejas iluminada por el candor de la inocencia que todos desearíamos tener en estas fechas. ¿Y por qué no tenerla? ¿Por qué no vivir estas fiestas con la ilusión de un niño pequeño? Hoy, hablando con una amiga, me decía que ella no vivía estas fiestas, que no las sentía por dentro. Y de mi boca salió el preguntar los motivos de su malestar, de su decisión de no vivir la Navidad como una alegría, como un renacer al sentimiento de compartir eso mismo: Un sentimiento. Porque yo lo siento así: Por muy mal o muy bien que vaya todo, me vuelvo una chiquilla y este año, aunque tarde, por falta de tiempo, busco pequeños detalles para los que me llenan el corazón. Y veo a mi hijo ilusionado vestido de casero y corriendo de un lado a otro, procuro llegar a todas las ilusiones de los demás, porque sólo así, siento llenas las mías. Y además procuro transmitir esa sensación que sale por los rincones, en las luces de colores, en los espumillones y en la estrella que preside el árbol que adornamos el pequeñito y yo. Mi balcón parece una discoteca y el nacimiento, con los reyes y pastores formando grupo, ha tomado por baluarte la mesa del salón. ¡Ahhh! Pero eso no es todo. El Olentzero hace acto de presencia y junto a él, Papa Noel sube escaleras mientras tararea una canción. El espíritu, el deseo de bienestar, todos lo llevamos dentro. Quizás no deberíamos esperar a la Navidad para encontrarlo, para buscarlo, pero estas fechas ayudan a que surja si nos lo proponemos. En cada bombilla que alumbra un color, en cada estrella que acompaña a un corazón, en cada detalle y en cada encuentro, hay esperanza de la de verdad. ……………… Quería dar las gracias a todos los que seguís mis andanzas, por acompañarme. Os deseo toda la felicidad que yo anhelaría para mí, que siento ser lo mejor que os puedo desear. FELIZ NAVIDAD. http://static.flickr.com/116/312802056_7aeea22740.jpg http://static.flickr.com/115/312809071_7cc1c824b3.jpg Hay veces que la vida se vuelve una sorpresa. De esas que te maravillan. Como que sin querer, quiere darte una sorpresa. Vas al aeropuerto a esperar... Sabes a quien, pero no sabes quien, porque en realidad conoces o no conoces. Y de repente te encuentras al reflejo que en ocasiones está escondido en el subsuelo. Y el reflejo te abraza, y te da besos, de esos que tú escondes a la mayoría, porque choca que los regales, ya que incluso se apartan de tu encuentro. Esos escondites, se vuelven eso, escondites de... "mejor me quedo callada y no digo lo que siento, no vaya a ser que me encuentre con la guinda del pastel"... Y entonces el subsuelo es mejor amigo que el mejor de los amigos, ya que como tal subsuelo que es, ni te chilla y te pretende hacer creer cosas que no son, ni forman parte de tu realidad. Claro que la realidad de cada uno es un mundo, igual que la fantasía, que a cada cual la suya. Y te encuentras con lo que no sabías que te ibas a encontrar, a una persona encantadoramente espontánea, risueña, cariñosa, detallista, sin pelos en la lengua y con la sinceridad por sombrero. Y te sientes encontrada como en un espejo que te está devolviendo continuamente la sonrisa, que lo miras y te sonríe, que te sientas a hablar y te escucha y al que escuchas también. Y pasas tres días, enseñando tus ambientes, tu casa, tu familia a una persona a la que conocías y no conocías, pero que al final pareces conocer de toda la vida. Al final me doy cuenta, de que lo que siempre he querido es lo que estoy viendo y me alegro de verlo tan claro, que llega a doler. Sólo que eran las circunstancias las que han obligado una y otra vez a poner esas barreras, que siento tú tiraste, hace mucho. Tres días en los que he sido un yo al completo y que voy a aprovechar para tener muy claro lo que debo y quiero ser. Un yo único e irrepetible, fuera de los conceptos que desean los demás que sea, con la libertad que implica decidir en determinados momentos, lo que tengo que ser para no desembocar en lo que no debe ser. De México venida, mis gracias por haberte decidido a dar un salto desde Madrid para conocer mi tierra y a los míos. Porque quien hizo realidad tu sueño de conocerme, fuiste tú, que como todo en la vida hay que trabajar, por conseguir nuestros sueños. Espero algún día devolverte la visita que me has hecho... Y lo haré encantada.... Yxqno.  Se mueve el junco al compás del viento en balanceo de continua agitación, buscando flexibilidad en cada momento para estar y ser consecuente con mi yo. Ahí está esa raíz que, en poca tierra ahuyenta al desánimo y con fuerza crece, gritando al tallo con tierna firmeza que de flores repleto, si lo desea, puede. ¿Acaso es el junco más que mi mente? ¿O es una flor más humana que yo? Tarde descubro que, al compás del viento, puedo ser libre…. Aunque pensándolo bien, quizá ya lo soy.  Recuerdo cuando era muy niña, largos fines de semana en el caserío de mis tíos. Interminables tardes rodeada de gallinas, cerdos, conejos, vacas, ovejas.... Después el trabajo en el campo que, aunque ciertamente afanoso, me encantaba...Recogíamos según la temporada, tomates, vainas, lechugas, cebollas, puerros, berzas, cerezas, peras, manzanas y un sinfín de productos propios de una explotación. Después de ordeñar las vacas, llevábamos la leche a hervir y en grandes hogazas de pan depositábamos la deliciosa nata que desprendía llenándonos la panza con un buen montón de azúcar. Recuerdo a mi cuerpo, por entonces un poco pequeño, peleando con la azada mientras mis ojos buscaban patatas, a fin de levantar la mano con una de ellas y gritar: ¡He encontrado una! ¡La he encontrado! Después seguía buscando... Mis tíos tenían un semental, un toro, al que le traían las mejores mozas de la región. Las ataban a un árbol y aquel pedazo animal se las montaba como si no le costará nada levantar semejante mole que formaba su cuerpo. Y yo, alucinada, haciendo mil y una preguntas. Ví nacer terneros, corderos pero el recuerdo más especial que tengo es el los cerdos. Mis tíos criaban y cebaban al cerdo que se rifaba después en la feria de Santo Tomás. Le daban pienso, pan y todas las sobras de la comida. Tenían varias hembras que de vez en cuando parían camadas impresionantes. Recuerdo un verano en el que pasamos varios días en una tienda de campaña, a los pies del caserío. Unas de las cerdas estaba a punto de parir y yo nunca había visto como nacían los cerditos. Fue maravilloso. Mis tíos se turnaron para ayudarla mientras yo no podía despegarme de su lado. Uno tras otro, salieron pequeñitos rosados con el rabito rizado, mientras no paraba de palmotear contenta de verlos. Me tuvieron que mandar a la cama porque ya era de noche, pero a la mañana, cuando me desperté, todavía algún gandúl, se resistía a ver la luz del día. Y allí, hasta que amanecieron todos los chiquitines me quedé con mis tíos. Son recuerdos hermosos que están ahí, que en la mente de una niña fueron adorables y que hoy, ahora mismo, están tan nítidos como el primer día. Hace una hora me han avisado que mi tío, aquél que los ayudaba a nacer, ha tenido un infarto, muriendo en el acto. Y me están creciendo los cerditos a montones.  CUANDO APRENDES A NO ESPERAR TODO RESULTA MARAVILLOSO.  ¡Quiero tiempo! Aunque sea para echar un pedo. Quiero tiempo para dar un paseo y a la orilla del río apoyarme. Aunque sea, a fin de ver la tele, pero estoy tan cansada que mi cansado yo se duerme. Ni el Salsa Rosa ese, ni las noticias diariamente, ni una nana le hace falta, son sólo lavarme los dientes ea, ea, me llama la cama.
 Sólo cuando te conoces por dentro, empiezas a comprender a los demás. Sólo cuando ves las verdades y mentiras que puedes decir, entiendes las que te dan. Sólo cuando hablas con el corazón, recibirás palabras que te aman. Y en el momento en que te das cuenta del daño que te haces, percibes el que puedes hacer a tu alrededor y el que te pueden hacer. No por los demás, sino por el sentir que te acompaña todos los días, ese que te hace sentir una cabra loca, feliz y alegre, triste y apagada, es cuando decides ser tú, porque no siéndolo te haces el peor de los daños: Negarte a tí mismo.  Golpeó el coche. Nadie respondió. En el interior un cuerpo apoyaba la cabeza en el asiento del copiloto. La carencia de movimiento hacía presagiar lo imaginable. Abrió la puerta y con un tono de ánimo empujó la pierna de la persona inmóvil. Al instante retiró la mano y dió un salto hacia atrás. Fue como tocar una piedra, como un pedrusco al que hubieran tallado a la perfección para ser un gemelo, una réplica. Pero no era así... El hedor podía palparse, olerse, penetrar hasta los más recónditos recovecos de la nariz y las moscas reunidas para darse un festín, complementaban el escenario plagado de suciedad. El cuerpo deforme, negro, con la cara irreconocible debido a las horas pasadas colocado en la misma posición... ........................................ Ha sido como ver la muerte real, tangible. He visto morir personas. He tenido frente a mí, familiares muy cercanos que han muerto, pero esta vez ha sido distinto. No conocía a este hombre, pero la sensación física de descomposición, de rígidez se han encontrado, muy nítidas, con la de muerte, realidad, adios, fin de una vida...
 Crecer. ¿Qué es eso? En edad o en sabiduría. Podría tener cincuenta para ser un cero a la izquierda. O cumplir cuarenta y comportarme repleta de virtudes. Lo inteligente o lo éstúpida que puedo llegar a ser, completa mi mío, rellena mi yo. Empática y receptiva, o absurdamente pasota. Soy y me acepto. Dudaré de muchas cosas, momentos y situaciones. Pero de lo que siento por dentro, de lo que mi cuerpo me dice, ya no puedo.  Vista desde el Castillo de Olivenza (Badajoz)
Pocas, muy pocas veces en mi vida, he tenido la ocasión de volver de vacaciones al mismo sitio. Bueno, cuando era una niña si que repetíamos, pero, desde los ojos de una niña, ese período de fiesta siempre era una maravilla. Recuerdo la primera vez que fui a Extremadura y la segunda. Mi pareja y yo eramos novios y siempre teníamos que estar supeditados a su familia, que era a la que visitabamos y además, la presencia de su madre nos cortaba las alitas para hacer lo que nos viniera en gana. Ante la posibilidad de volver allí, le plantee diversificar las vacaciones. Sabía que, sin lugar a dudas, ibamos a estar con su familia (todos sus ascendientes son de Olivenza, en Badajoz), pero me apetecía poder conocer los pueblos y lugares y lugares de la zona, y además procurar alojarnos en alguna casita rural cercana. Pues como siempre (podría exceptuar unas vacaciones en Tarragona, en las que Ibon se puso enfermo y llovía tanto que nos volvimos antes de tiempo) acertamos de lleno. Bueno a la ida, decidimos ir por Madrid porque yo estaba deseando visitar Toledo, ciudad que, a pesar de estar sólo unas horas, colmó mis anhelos. Después, la pequeña casita situada en la carretera entre Badajoz y Cáceres, concretamente en el pueblo La Roca de la Sierra, resultó una delicia. www.valdevilano.com Todos los días su dueña nos preparaba unos molletes de pan tostados en los que untábamos mantequilla y mermelada y también una pringue que se hace por esas tierras con carne de cerdo, grasa y pimentón. Y yo, que casi nunca desayuno, dále que te pego. Aparte de la piscina y el servicio excelente. Y después salíamos a la aventura, por decir algunos, Cáceres, Trujillo, Badajoz, Olivenza, Zafra, Jerez de los Caballeros, Mérida... Comíamos donde nos pillará y procurábamos volver al pueblo hacia las cuatro de la tarde, donde nos bañábamos, y partiamos rumbo a Badajoz, Olivenza o San Francisco de Olivenza a pasar un rato con la familia. Y como poco nos daban las doce de la noche cuando volvíamos a dormir. Eso sí, cada tres días, un descanso obligado, porque el cuerpo no podía más. No sé si hemos descansado o no, pero lo que si sé es que nos lo hemos pasado pipa, con la familiaridad de los habitantes de esas tierras, con la visión de los dorados campos. Golondrinas, alcornoques, iglesias, aljibes y alguna que otra sorpresa han acompañado nuestras vacaciones. Habrá que esperar al año que viene para otras, pero todavía me doy el gusto con éstas.... Tengo el frigorífico lleno de dulces y chorizos... Ñam, ñam... Tomo un descanso de unos días. Vacaciones y relax. Besitos a todos. Hasta la vuelta.  Y además la lógica, pero angustiosa caída en la cuenta, de que detrás de ella ya no había nada. Su padre todavía resistía el combate con la vida, pero enfermo, era su corazón el que tenía que resolver todos los asuntos cotidianos. Y era la aceptación de que en el camino hacia su pasado, quedaba ella, y ella, y ella... Pero en aquel instante, una luz se coló por el pasillo, una luz que pasó de largo del pequeño habitáculo. La sintió caminar por el lugar y de un salto se incorporó a recibirla. Había llegado a entrever un casco de moto acompañándola y al instante supo que era ella. - Mi madre ha muerto-le dijo horas antes. Y escuchó al otro lado de la línea, silencio, incredulidad, tristeza y llanto. -¿Qué? ¿Cuándo? ¿Por qué no me has llamado? Y ahora se presentaba, a sabiendas de sentir que no iba a pasarlo un buen rato. Y ella, que estaba apoyada en el quicio de la puerta, se quedó mirándola con cara de esperanza, mirándola, mientras los ojos intentaban contener el torrente que quería desbordarse. Y la esperanza se abrió, se dejó escapar por todos rincones del alma, como cuando una bombilla se mete en una caja llena de agujeros y por ellos despide explosiva luminosidad y se va rompiendo la caja haciéndose cada vez más grandes los huecos por los que sale la luz blanca. Porque llegó lo que ansiaba en un abrazo al que se rindió, permitiendo desatarse toda la congoja que las dos llevaban dentro. En ese abrazo se rompieron los nudos que llevaban demasiados años atados, que piel contra piel, decidieron deshacer para convertirse en un sentimiento de dicha, por volverse a encontrar. Nunca olvidará ese abrazo, ni lo que sintió cuando, al borde del ataúd, su amiga lloraba. -¿Por qué lloras?-le preguntó, pensando que se acordaba de su hermano, muerto unos años antes. -Lloro por tí y por tu madre. Dentro de ella, una sensación extraña se adueñó de todos sus sentidos. Es como que se abriera el universo o que los pájaros trinasen fuertemente. Como si en el interior, todos y cada uno de los rayos de aquella luz que había entrado por la puerta, hubieran dedicado su camino a buscar la manera de penetrar en un corazón que se sentía roto. Y fue cuando se dió cuenta de que no estaba sola, de que la sensación de angustia parecía que hubiera decidido marcharse. Charlaron durante largo rato aquel día y al siguiente y otros más, hasta que la calma retornó. El tiempo pasa, inescrutable, adoptando diversas formas y senderos para hacerse notar, y el tiempo hace recuperar unas alegrías y perder otras. A veces se juntan, y recuerdan aquel momento vivido hace casi tres años. Y siguen brotando las lágrimas, lágrimas que ya no lloran tristeza sino felicidad de encuentro. Y se juntan las manos y se abrazan los cuerpos sin pedir nada, porque no hace falta, porque sale sólo con una mirada, con un hola. A ella le encanta tenerla por amiga. Cada una tiene su vida, su familia, pero la sensación, cuando están juntas, es la de vivir de nuevo, interminables noches tomando un té con leche... Subir a ver a la familia, compartir un café con sus padres y con sus hermanas, demuestra lo que son la una para la otra, lo que han sido siempre. Que aunque el camino se bifurcó volvió a unirse y que, aunque pasen los años, seguirá siendo una unión en cada llamada, en cada abrazo.  Llevaba horas allí sentada esperando a que una mano amiga llegara, a que alguien especial entrara por aquella puerta. Alguien con quien poder desahogarse de las sensaciones que llevaban dando vueltas como en una noria por el interior del cuerpo. Pero no llegaba. Escuchaba voces a su lado, voces que en el fondo, sonaban lejanas, difusas, relegadas a una niebla espesa de charla sin sentido. Y por dentro se sentía morir, como el mismo cuerpo al que estaba velando porque se notaba tan aplastadamente sola, que los sinsabores de la vida le parecían dulces comparados con el sentimiento que revoloteaba en aquellos instantes. El teléfono no paraba de sonar ofreciendo palabras de consuelo que no llenaban el espacio vacío de la mente. Diversas llamadas se almacenaban en sus oídos, cansados de escuchar "lo siento" al otro lado de la línea. Se daba cuenta de que los que llamaban no conocían nada de ella, de su vida, de sus necesidades, y que a todos les parecía que con unas palabras era suficiente. Soledad, tan rígida, que gritaba en el interior de la cabeza y del mismo alma, expuesta a puñetazos de rabia.Y aquel olor, que se metió en los huesos a través de la nariz, que días después le obligó a tirar un champú al cubo de la basura, aquel concentrado olor, nauseabundo, que con el tiempo, no ha conseguido quitarse de la pituitaria. Comentarios, fíjate, qué ataud más majo, ya no hacen las cosas como antes, qué detalles, es una maravilla... Mientras, ella guardaba silencio, y al llanto que de vez en cuando salía, respondían con nuevo silencio, con un no te pongas así, es ley de vida. ¿Quién? ¿Quién iba a venir a darle un abrazo? ¿Quién iba a recibir su dolor y hacer que pudiera salir el nudo que tenía en la garganta? Eran las únicas palabras que se le agolpaban pugnando por salir, las que sabía que quien allí estaba, no iba a entender. -Vamos a comprar algo para comer- le dijeron.Y allí se quedó, sola, constante en su furia, de darse cuenta de lo que tenía en la vida. Es en esos momentos cuando más se entiende lo que se tiene o lo que se puede tener de los demás. Es entonces cuando uno ha de percatarse de que en esta vida, te has de sacar las castañas del fuego tú mismo. Es cuando has de cerrar los ojos y llorar por dentro.Y allí, apoyada en un sofá de color azulón, con un calor que derretía piel y camino, se permitió un descanso, al dejar de sonreir y de decir que estaba bien. Y reflexionando se percataba de que en el fondo todos estamos bien, o creemos estarlo. Todos pasamos por la vida, sonriendo y haciendo ver que nos va de maravilla. Y ciertamente es verdad, porque esa es la realidad de la vida que tan primorosamente nos hemos creado. Pero... ¿Acaso me va mal? La respuesta es no. Pero son los deseos los que matan, los que abandonan la esencia de cada uno en un eco indescriptible de mentiras y engaños a veces, destinadas a uno mismo, a veces a los demás. Son las frustraciones, las que envueltas en envidias, celos y deseos hacen que entonces y sólo entonces, salgan a la palestra las carencias de cada uno. Son ellas las que provocan desazón y las que, cuando aparecen, matan alegrías para mostrar orgullo, asesinan dignidad para acuñar bajeza. Y pensaba. Meses después, cuando las aguas volvieron a su cauce, cuando encontró un sentido a su existencia, dejó de reprochar a su familia comentarios del tipo "no puedo verla", cuando te das cuenta de que un yo no soy tú y de que cada persona ve las cosas de distinta manera. No querían ver muerta a su hermana y ella no lo aceptó, sólo por el hecho de sentirse sola. Carencias, nada más que carencias. Continuará...  Recuerdo cuando estaba en baja forma. Triste, desangelada y sin ganas de nada. La sensación era como si nada de lo que había creído en mis años de vida tuviera sentido, como si los conceptos que habían estado conmigo ya no me valiesen. Y mi amiga rubia, siempre estuvo allí. Mi amiga rubia me escuchaba, mi amiga rubia me abrazaba, mi amiga rubia tenía siempre una palabra de apoyo y una de enfado cuando me lo merecía también. Porque fuí una cabezona durante mucho tiempo, pensando en que muchas cosas podían, no, tenían que cambiar. Después me dí cuenta de que no, de que la que tenía que cambiar era yo para seguir hacia adelante. De que no me valía intentar que los demás intentasen cambiar si no querían. Muchos conceptos tuvieron que irse a la basura para poder sobrevivir, para no mentirme más a mí misma y sólo enseñarle mi yo a quien me enseña el suyo. Egoísmo, podría llamarse así, no lo sé, pero me percaté de que no podía ser agua clara, con quien no lo era conmigo. Y mi amiga rubia siempre estuvo allí, cuando la llamaba para decirle como me encontraba. Clara y limpia. Mi amiga de los dorados cabellos está triste porque un chico le ha robado el corazón. Tiemblo al escribir esto. Habíamos quedado para cenar y no se presentó porque se sentía mal, debido a que ese chico no le correspondía. Le mandé un e-mail diciendo que él no se merecía que ella estuviera triste cuando igual él se estaba divirtiendo. En cierta manera, también era egoísmo por mi parte por el hecho de no haberla visto y haberla podido ayudar. Pero no la llamé porque sabía que cuando ella se siente mal, prefiere estar sola. De ahí a los días, le mandé un mensaje para decirle si tenía un ratito para quedar y me llamó muy enfadada diciendo que quería estar sola. Respeté su decisión pero me quedé un poco, no sé cómo llamarlo, planchada. De ahí a los días, le mandé otro mensaje, en la que le hacía ver que a pesar de respetar su decisión, me provocaba tristeza no poder corresponder a la ayuda que ella me había prestado. Me llamó y se que, en cierta manera, la hice sentir culpable de no querer contarme sus sentimientos. Entiendo que cuando te has acostumbrado a solucionar tus problemas sólo, porque nunca has tenido el apoyo de nadie, cuesta mucho abrise a los demás y lo sé, con conocimiento de causa. Nuevamente me pedía tiempo el cual por respeto, le dí, aunque no quería hacerlo. Pero a los pocos días, un poema llegó a mi correo. Un poema que me hizo ponerme a temblar, a reir, a llorar, a darme cuenta de lo importante que soy para mi amiga de los cabellos dorados. Ella no se puede imaginar lo que tiemblo al escribir estas palabras ni lo que sentí y siento, cuando pasados días me llamó para pedirme ayuda y contarme como se sentía. Sé que la relación entre dos personas, puede ser muy complicada, si no conectas con el otro lado o con la necesidad del otro. Me alegro de haber sido capaz de darte el tiempo que necesitabas, pero también de haberte dado a entender que estaba incondicionalmente para lo que te hiciera falta. Y me alegro doblemente, porque has querido compartir tus tristezas conmigo. Sonreí cuando me dijiste que te sentías amada y me entristecí cuando te hundiste. No sé si leerás esto, pero me gustaría que supieras que tus palabras me han llegado muy dentro, hasta el centro de ese corazón que sonrío todos los días. Un abrazo, linda de los dorados cabellos.  Eso es lo que te digo. Buscarle un sentido, reina. De nada vale que por los comentarios de los demás, te estés comiendo la cabeza. Todos tenemos razón, todos creemos en lo que hacemos. Lo importante es saber hasta que punto nos influyen los puntos de vista de otros. Se que te duele lo que ella está haciendo contigo, pero también es muy posible que no se de cuenta de lo que está pasando. Nos sucede a todos. Pensamos con nuestras creencias y muchas veces, tachamos al de al lado como demasiado sensible para compensar nuestra falta de, por llamarlo, darse cuenta. Sabes que se encuentra mal, aunque no quiere reconocerlo. Lo que no vale es que te cuestiones tu manera de ser por lo que ella o los que están a tu alrededor te hagan. Lo que no vale es que dudes de tí cuando llevas adelante una familia con mucho trabajo y esfuerzo y cuando tienes más gente que te adora y que darían lo que fuera por sentirte feliz. En muchas ocasiones, pretendemos darnos de cabezazos antes que dejar que las cosas sigan su curso y nos empeñamos en que se vean las cosas como nosotros las vemos. Aunque hables con ella no cederá hasta que suceda algo que la haga recapacitar y encarar sus problemas. Quizá entonces se de cuenta de que está descargando en tí todas sus frustraciones y su cobardía hacia la vida. Y yo espero que lo haga, que considere vuestra relación lo suficiente importante como para mostrar dignidad en vez de orgullo. Pero dále tiempo, y si es necesario apártate de ella, porque si intentas hablar las cosas van a ir a peor. Crees que nunca se disculpará pero no estás en su mente y ciertamente no lo sabes. ¿Has visto el cambio que he dado yo? ¿Lo has visto? Todo es posible en esta vida, todo, y eso es algo que no tienes que olvidar. Mientras quieras algo, has de trabajar en ello. Eso es lo que tú tienes que decidir. Su amistad. ¿La quieres? Pues dále tiempo, nena, dále tiempo. Y sentido a tu existencia lo tienes: Tu familia, tu gente y sobre todo tú misma, que ya sabes que sin tí, no eres nada. Mientras tanto aquí tienes a esta pesada que te escuchará siempre que lo necesites, porque ya te digo que ni te imaginas lo que me llena charlar contigo y compartir nuestras alegrías y pesares. A una flor que me ha ayudado en los peores momentos y con la que comparto mis alegrías.  Nuevos retos, sueños... No he comentado nada por si luego me echaba hacia atrás. Pero ahora ya está preparado. He decidido presentarme a un concurso de poemas. Y no pensaba lo que eso iba a provocar en mi interior. A veces piensas hacer determinadas cosas y al intentar hacerlo no te imaginas lo que puedes conseguir con ello. Algunos comentarios críticos han estado a punto de hacer que desistiera, pero una vez que los escuché, me senté a sopesar los pros y los contras de enseñar mis poemas. No pierdo nada, el no ya lo tengo. Como tantos noes que he ido escuchando en la vida, no han de ser los que me obliguen a rendirme. La que tiene que rendirse soy yo, no los demás por mí. Nadie me puede obligar a decir algo que no quiero decir ni hacer algo que no quiero hacer. No busco ganar, sólo es cuestión de autoestima, de pensar porqué no puedo presentarme, que es lo que me lo impide. Nada ni nadie, la única persona que me lo puede impedir soy yo. A raíz de esto me ha venido a la mente unos comentarios que me dejó hace unos días Alberto Cifuentes y las respuestas que yo le dí. En ningún momento, escribí un comentario que pudiera ofender a nadie y terminé pidiendo disculpas por cosas que yo no había escrito. Porque yo había escrito un poema y total que al final, me dejé llevar por los comentarios. Pues con esto lo mismo, porque me digan que no puedo ganar, o que mis poemas no llegan al nivel exigido, que más me da. Lo único que quiero es presentarme. Además, no había impreso nunca mis poemas, y verlos así, encuadernados, centrados en hojas, me llena de orgullo. Para colmo, leo en un artículo el comentario de un lector profesional, que son estos que utilizan las editoriales y los concursos para hacer cribas de escritos, en el que dice que novelas que él ha desechado se han publicado en otras editoriales con mucho éxito. Son gustos, es subjetividad, lo que a uno puede parecerle fantástico a otro una mierda. Así que lo único que me queda y por lo que me presento es porque creo en mí.  Ser mujer, me hace ver cual es mi yo. Aquel que no es el de un hombre y cuya suerte es mi destino. Entender que lo que quiero lo he tenido siempre en mis adentros y que por más que lo intenten, nadie me hallará, como yo me tengo. Soy mujer y emocionarme ansío en una alegría y un enfado; mujer, sendero y eterno desafío aunando pasión en camino arduo. Encrucijada de vientos claros que a veces recala en oscuro puerto. Cruce terrenal, sentir divino de un ser dueña de un yo muy mío. Posdata: A los que hayan leído el artículo anterior, el cual he borrado, lo lamento, pero he considerado mejor destinarlo a mi diario.  Hace algún tiempo que aprendí una lección. Que no se podía decir todo lo que se pensaba, que lo que los demás no querían escuchar era mejor esconderlo. Y hoy sé que esa decisión que tomé tengo que mantenerla. Mientras no me perjudique, callaré, mientras no me haga daño a mí misma, guardaré silencio... Y si me preguntan peras, en muchas ocasiones responderé manzanas.. Y respiraré hondo. 
¡A ver quien adivina que ha ido a cazar el buhito este fin de semana!  Astenia dicen que aparece en estas fechas en las que florece la estacional primavera. Más mi cuerpo está rebelde y relajarse no quiere. Me levanto como una moto arrancada, sin descanso continuada. Me faltan horas del día para realizar mis sueños. Por dentro, viva la mente y al campo, activo el cuerpo. Siento volar por el cielo poemas, música, contentos cuyos esquemas rellenan las pieles que aprisionan mis adentros. Astenia, ¿qué es eso? Porque yo no la siento. Aparece adrenalina que se expande cual agua discurriendo entre piedras y algas. En momentos se detiene en hojas, transparente retenida gota, atrapando calor y respiración. Mueve la quietud la llegada del viento y dejándose caer atraviesa las distancias que la acompañan hasta casa. La sujeto relegada, para abandonarme en otros brazos de relajación y compañía henchidos, llevando mis anhelos en vientres cernidos. En un segundo descansa mente, ansia y cuerpo y retorna el descanso al que llaman Morfeo.  Hoy has tenido una pesadilla. Y sé porque ha tenido lugar. Hoy me he enfadado contigo porque te comportas como lo que eres: un chiquillo, un niño de seis años al que le queda mucho por vivir. Me duele tener que enfadarme, me dolerá siempre. Es como que un cachito del alma se rompe cada vez que te hago llorar. Pero tienes que aprender que la vida no es un eterno juego, que tienes obligaciones...Las de ahora son aprender a leer y a escribir, después vendrán otras que tú buscarás... Somos los que tenemos que hacer que mientras seas un niño te esfuerces aunque no quieras, porque después ya te encargarás tú si quieres. Lo que más siento es saber que el día de mañana te darás un batacazo y otro, y otro más. Pensaba que la vida era distinta, que podría darte todo lo que yo no tuve, pero después me he dado cuenta de que era una quimera, una mentira.... Mi ayuda, mi eterno amor, mi consuelo, mi compañía... espero que te valgan para sentirte lo que tú quieras ser, porque el tipo de persona a desarrollar lo elegirás tú. Sé que tirarás por el suelo conceptos e ideas según pasen los años y espero que algún día no me eches en cara no haber sido la madre que esperabas, pero tengo que prepararme para ello, porque puede suceder. Lo que intento todos los días es que creas en tí, por encima de todo, ya que sé que es lo único que te va a hacer fuerte ante los baches que te encuentres en la vida. No puedo tenerte metido en una urna de cristal. Ahora que veo la vida distinta...Siento enormemente lo que vas a tener que luchar y pelear por abrirte camino, porque nadie te va a dar nada gratis, nadie... Siento que la vida no es fácil y no me arrepiento de tenerte a mi lado, pero si lamento que no vayas a tener lo que ansiaba que podría haber para tí. LO SIENTO  Opiniones. Para gustos. Una amiga me ha dicho que la mayoría de las veces, escribo cosas buenas, positivas, que no se veía mi otro lado. Que procuro dar al afuera una imagen alegre y divertida, que no corresponde a veces, con mi estado de ánimo. Las escribo, eso sin dudarlo, pero prefiero guardarlas para mí. No es cuestión de confianza en los demás, porque en este blog he escrito muchas cosas que se acompañaban con mi malestar pero procuro de un tiempo a esta parte no buscar la compasión de nadie. Lo que sucede es que no pretendo que nadie me dore la píldora, que me den cachetitos en la espalda... Seguramente mi actitud hacia la vida que me ha tocado, ha cambiado y veo el futuro con otro aire y con otra ilusión que antes no tenía. Más optimismo, más energía, más conformismo diría que son los cambios que observo y un deshacerse de ideas y conceptos que no me valían para seguir funcionando, para continuar. Reconozco que antes me autocompadecía demasiado de las cosas que me pasaban, pero no hacía nada para salir del agujero en el que me he llegado a encontrar. He logrado salir del blanco y negro que he sido siempre y encontrarme envuelta en un mundo de colorines; no quiere decir que todas las situaciones me agraden, pero las tolero y las observo desde otro punto de vista que antes no utilizaba. No quiere decir que no pida ayuda cuando lo necesito, pero antes de hacerlo, sé que tengo que tener muy claro mi enfoque y que es lo que me hace sentir mal. No tengo la razón absoluta, pero es mi razón y tengo claro que mi perspectiva viene después de años de camino. Lo que a mí me puede desagradar, a otros les puede parecer una tontería. Si mi blog o mis poemas y escritos no expresan suficientemente lo que pasa por mi mente, es mi decisión hacer que así sea. Más reflexiva, excepto cuando me tocan la moral, tema sobre el que todavía trabajo (soy demasiado impulsiva), más consciente de que en la vida se pueden tomar caminos opuestos, fáciles y difíciles, y de que he escogido el que más tarea me va a dar. Pensar un "siento o no" mi actual actitud, depende del día y del momento. No puedo afirmar, hoy y ahora, que no vaya a escribir sobre una situación que me sobrepase o que no vaya a buscar una palmadita en la espalda pero procuró no hacerlo. Y podría, sin estrujarme demasiado la cabeza.... Pero este es mi camino.

Sevilla. ¿Qué diría? Un paseo durante tres días por sus calles, encontrando recovecos y preciosos patios en los que desmadrarme. Desmadrarme en serio. El arte almohade, como ver puntillas, pequeños encajes pegados a las paredes; las paredes, cubiertas de cerámica de infinidad de colores que me desbordaban; las calles repletas de naranjas colgadas de los árboles, la curiosidad de conocer otro ambiente, a otra gente. Y la primavera desbordándose por todos los rincones: En los naranjos, pequeñas bolitas blancas a punto de reventar de azahar, el cielo azul a la orilla del río, la primera amapola de este año para mis ojos en el parque Mª Luisa y la delicia de poder ver un almendro en flor. Mi hijo gritando emocionado cuando vió el cielo de campanas que colgaban sobre su cabeza en lo alto de la Giralda, mi suegra, que vino con nosotros, montando por primera vez en avión asegurando que guardará un recuerdo imborrable de este corto viaje, ver a mi compañero quedarse embelesado mirando los Reales Alcazáres; comprobar como le sale ese chiquillo que todos llevamos dentro cuando ve algo que le emociona, quedar con Trini y con otros amigos. Casi sin planear, de lo mejorcito que guardaré en el recuerdo.  Haces. Y no haces. Te das cuenta de las razones de uno y de otro. Haces lo que te dicta la razón y no lo que te dice el corazón. Y te das la vuelta. Y quizá piensas que no haces nada, pero estás haciendo demasiado, porque le das vueltas todos los días a lo mismo. Pasan los meses, los años y sigues dándole vueltas a lo mismo. Lo que pasa que ahora lo haces en silencio y sin esperar que se solucionen los batiburrillos que te rondan en la cabeza. Pero ahí siguen girando, constantes; es como que ya se han acostumbrado a estar ahí, sin pena ni gloria. Y te autoconvences de que la razón tiene que tener más poder que el corazón, aunque no lo quieras. Lo curioso es que está ganando, y encima te encuentras bien. Sólo algunos días, de vez en cuando, revienta una desazón que te come el alma y piensas: ¡Ya está aquí otra vez esa niña tonta soñando! Y la empujas a la habitación de los sinsabores y se los haces recordar una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez.... Y lloras tanto que cuando terminas pasan un par de horas hasta que vuelves a tu ser. Y pasarán los días y volverán de nuevo, para machacarlos otra vez y otra vez y otra vez y otra vez, hasta que se mueran de inanición. 
Una oferta, un vuelo más barato de lo normal que ofrecía viajar a Sevilla. Nos lo planteamos y sin pensarlo demasiado, nos decidimos: Una escapada a conocer una ciudad que nos aproximaba a la cultura almohade, arte cuyo molde no habían captado todavía mis ojos. Palmeras, estrechas calles entre las que viven hermosos patios llenos de plantas y flores, calor, río Guadalquivir bordeando sus orillas.... Según tenga tiempo iré terminando de paladear un corto viaje que me ha sabido a pescadito frito, naranjas y encajes, pero sobre todo a amistades encontradas, que durante más de un año han adornado los comentarios de mi blog. Iba a Sevilla y tenía la oportunidad de conocer a una de las blogeras que post tras post hacen que siga teniendo ganas de escribir, que según le expliqué, en ocasiones pierdo. Alegría ante todo, por el hecho de que quien apenas te conoce, se desplace desde su pueblo para tomar un café contigo; una charla animada entre dos mujeres que han vivido una vida, cada una en su estilo; la verdad es que aunque estábamos más personas (una hermana suya y mi familia), nos centramos a hablar de nuestras pequeñas inquietudes dejando a un lado recelos. Además me llevé un regalo recibido de sus manos que descansará entre mis libros, una vez lo haya leído... Un agradable momento que espero se repita con su visita algun día a mi tierra. Te mando este poema que espero que te guste y si no es de tu agrado, por lo menos sepas que está hecho con mucho cariño. Un beso muy grande y un abrazo como el que nos dimos. TRINI Soñaba amores, que ahogaba tras trabajo soñaba sueños, su escondite escudando de agotadora responsabilidad hasta que un día su seno palpitó angustiado gritando un "ya no puedo más". Dijo adios al trabajo y a su alma, comenzó a cuidar atrayendo a sus bonitas manos, lápices y gomas de borrar. Entre cuadernos y pensamientos laten unos hermosos ojos verdes que derrochan caricias de viento algodonando la mente, desnudando poemas su fuente rimas de dulce amor y ternura poeta de sueños, poeta de mares que acompañan caricia y dulzura.  Desaparece sumergida en un mar de dientes. Envuelta en secreciones babosas destinadas a facilitar su paso. La lengua juguetea con los pedazos marcados. Agua deshaciéndose en el corazón del cuerpo entre partículas de carne dulce almibarada. Dulce - piensa. Soy dulce y me comen. Si no lo fuera, quizá me habrían dejado bajo la copa del árbol. Pero no, me saborean y se deleitan con mis esencias. ........................................................................................... A veces, o en demasiadas ocasiones, disfruto simplemente de comerme una pera, de sentir sus dulzores corriendo por mi interior, sintiendo sus cosquillas en los labios y en la lengua. ¡¡¡Ummmm, igual estoy un poquito salida!!!  Quería. Más que a su alma, quería. Y buscó. Y en sus entrañas se comenzó a formar vida. Por inquieta, anticipó la ecografía para observar lo que en su interior se movía. Algo no va bien, fue el comentario del galeno, el cual sembró de angustia el umbral del cielo. Hay dos estrellas en tu seno, pequeña niña, pero una de ellas, lenta se aprecia. Pitaba el aparato y el alma de una madre, cuya mente comenzó a llenarse de suspiros desangelados. Me llamaba, me dicen de acabar con ella, prima, de encerrar, en un fluido de ácido, su esencia. Pero son gemelas y lo que respira una lo ama la otra y si a una mato, mato a la otra. Decidió esperar a la prueba, mientras que las ecografías revelaban que dentro, algo se arreglaba. No saben que, un milagro del cuerpo, la madre naturaleza deshizo el entuerto y las dos chiquillas están bien, sanas y fuertes crecen en tu interior de mujer. Según pasaban los meses la placenta envejecía, eran dos cuerpos que del mismo líquido comían. Has de guardar reposo, sino sacarlas debemos, porque sino te cuidas morirán sin remedio. Así continuó despacio, en la cama acostada, mientras la hermosa tripa se aupaba y el centro de gravedad cambiaba. Crecieron los dos fetos, en almas de una madre juntas, jugando con sus deditos, házme sitio que yo no entro. Separaron sus cuerpos al alba, en lloros y regocijo, dos hermanas gemelas, rubias como el sol mismo. María y Maider se llaman, mis nuevas primitas son, su ama Izaskun, prima mía y Pedro su aita son. ZORIONAK A LOS CUATRO. Me han invitado a este juego y realmente me resulta divertido ponerme a pensar qué cosas puedan parecer curiosas. Elijo para que continuen el juego a Corazón, a Erik, a Freewolf, a Mariose y a Brisa. Que sepais los cinco que si aceptais el juego, teneis que invitar a hacerlo a otras cinco personas más. No sé lo que puede salir de esto. 1. Me gusta acariciar los árboles, rodear su tronco y observar su sombra. Estaría horas sentada junto a ellos, pero la falta de tiempo no me permite. Escuchar su sonido, admirar su fortaleza... ¿Alguién me puede regalar un terreno donde puea plantarlos? 2. Cantar a todas horas. Cuando hay gente cerca me reprimo bastante, vamos , que bajo el tono de voz, pero si estoy sola en casa o en el coche me desgañito, bueno y lo de bailar también, me relaja un montón. En todas partes, pero lo del coche es una pasada, llego a quedarme ronca en bastantes ocasiones pero no lo puedo evitar. 3. Buscar la caricia del viento. Incluso en días de temporal, me he ido al monte o a la playa a sentir el roce del viento contra la piel. Es una experiencia fantástica, aunque ahora en invierno me quedo tiesa, pero así me luce más el cutis (se queda como si hubieses echado una capa de cemento). 4. Beber vasos y vasos de leche. En verano, abro el frigorífico y a morro. En invierno, en casa me reprimo más, pero los de los bares, ummmm; con esa espumita y ese sabor mezclado con el azúcar. A veces pido el vaso de leche con la bolsita de té y el camarero se me queda mirando y me dice: ¿El té y aparte la leche? Y yo, no, no, no, la leche con la bolsita de té dentro. ¡Está buenísimo! 5. Hablar sola, sobre todo al espejo. Cuando estoy enfadada con alguien o conmigo misma, pufff. En ocasiones se me queda gente mirando en la calle, porque voy disertando mil y una vueltas al mismo tema; me puedes encontrar con una sonrisa o igual pego un grito y allí estoy con las miradas delante. Podría seguir escribiendo más y más, pero con estas se cumple el juego.  ¡Absurda! ¡Incongruente! Me gustaría saber por qué el género humano es así. Yo por lo menos, me declaro así. Piensas una cosa, juras por lo más sagrado que no vas a volver a hacerlo, pero después al cabo de un rato, te encuentras volviendo a lo mismo. Te levantas por la mañana diciendo repitiendo un concepto y después de un rato vuelves a las andadas. ¡Joder! ¡Mierda! Ya puede ser con la comida (después de las fiestas te planteas dos semanas de limpieza, y resulta que, de repente, te das cuenta de que te estás comiendo los restos de turrón que han sobrado) o con el deporte (mañana voy al gimnasio sin falta; luego pasa el día y resulta que no has ido), el hecho es que pensamos cosas que después no seguimos o decimos cosas que no cumplimos. Y es como una pescadilla que se muerde la cola, quiero esto pero cuando lo tengo, quiero todo lo contrario o lo arrincono. Por gracia o desgracia, tengo claro que son los sentimientos los que se confabulan contra uno mismo y a esos bicharracos no se les puede controlar; campan a sus anchas y si no es en una cosa, se revolverán para retozar en otra. Quiero, quiero, quiero pero no quiero, no quiero, no quiero. Y si queriendo sin querer quiero... ¿por qué quiero? Igual es que en el fondo quiero. Pero, ¿qué es lo que quiero? Hagan juego, señores. Ja,ja,ja.¡Qué ironía de sentimientos!
 Desborda la fuente. La esencia de un mundo. El mundo de una esencia cuyo ente se escondía por un decir de otros. Aparece un equilibrio para esconder el desatino y el agua discurre limpia buscando caminos y vida.  Ha pasado el día de Navidad, ha venido el Olentzero y después de abrir los regalos me he percatado de que no había pedido nada de lo que contenían los paquetes. Es más, no había pedido nada. Ni un detalle siquiera. Me he desvivido por hacer los regalos a los demás, corriendo de un lado a otro, pillada de tiempo y ha sido después de pasar todo el trajín cuando me doy cuenta de que por primera vez en la vida no he deseado nada para mí este día. Ni siquiera me he planteado, quiero esto o lo otro... Extraño... No acierto a averiguar por qué.  Cambios. Me he dado cuenta de que mi blog no me acaba de satisfacer. Empecé con él en un momento difícil y ahora es como que le falta algo. Escribía mucho en el tema Sentimientos y en de Poemas de otros, pero según ha ido pasado el tiempo, esos temas los he ido arrinconando para dar paso a mis poemas, relatos y Mi mío. Me apetece mucho separar por temas lo que escribo. La verdad es que el blog de Trini, me ha ayudado a darme cuenta de ello. De tristezas unos, de alegrías otros, de amor y compañía, coplillas, microcuentos.... Un sinfín de temas que engloban todo lo que ella escribe, que pueden ser sus experiencias o no, sus sentires o no, pero que si son su alma. Por supuesto que todo lo que pasa por la criba de mi mente resulta siendo mío, pero fue con el tema de Melilla y la valla en el que me plantee esos cambios. No sé si acabará en buen fin pero necesito esa revolución. El tema Mi mío seguirá de actualidad, pero en Mis poemas y Mis relatos dejaré de escribir para dar paso a otros temas. Van a seguir siendo poemas y relatos, pero cada uno según lo que quiera expresar en ese momento. Todavía tardaré un poquito pero de vez en cuando hay que renovarse y hacer cambios. Como la crisálida que se transforma en mariposa.
 Ahora que Ibon tiene seis años...¡Cómo me acuerdo de Heidi y Clara! Aquellos dibujos llenaron mi infancia, rodeados de cabritas y flores, de cielos con nubes correteando de aquí a allá. Comiendo queso, tomando rica leche recién ordeñada y paseando por las extensas montañas de los Alpes... Hasta que marchó a la ciudad y allí, llegó otro tipo de responsabilidad. Ser una damita, estudiar... Todo bajo la supervisión de aquella sabelotodo, estirada y remilgada que a todo ponía pegas. ¡Agggg! Pues ahora, yo soy la señorita Rottenmeier. Ibon está aprendiendo a leer, a escribir, a sumar, a restar y claro, ahora hay que empezar a jugar un poquito menos. Así que comienza a protestar, a decir que está muy cansado, se distrae con la primera mosca que pasa. Armados de eterna paciencia, nos peleamos con sus vaivénes, con sus "lo hacemos mañana, ¿vale?"... Casi todos los días de media a una hora para conseguir que se centre y haga las tareas que le mandan del cole. De verdad que ahora entiendo a la señorita Rottenmeier  He llamado a una amiga. Hacía tiempo que no charlábamos. Cuando hemos dejado de cotorrear de nuestras idas y venidas por la vida, nos hemos planteado que la próxima vez que quedemos no vamos a hablar; bueno, de pequeñas tonterías sí, pero lo que normalmente domina nuestros encuentros lo vamos a aparcar en un rincón. Nos iremos a correr, a las termas, al monte, de compras o a plantar un pino. Dicen que los verdaderos amigos se ven cuando estás en los buenos momentos, porque en los malos nos gratifica acompañar al otro, nos aporta sentirnos útiles. Así que cuando nos veamos, nos reíremos, nos bañaremos o nos tumbaremos en la hierba a ver pasar las nubes. Y pasaremos un rato fantástico.  Ser libre. Libertad dentro de unas obligaciones. Tenemos que tratar con todo un mundo de situaciones, personas, lugares, momentos... Veámos: Consigues ser libre, elegir lo que quieres dar, no sentirte coaccionado para tomar tus decisiones, para actuar respetando tu manera de pensar, intentando (eso siempre que te lo permitan los sentimientos) ser coherente con esos valores que se afincan dentro de uno mismo. Logras respetar las decisiones de los demás, las valoras, las aceptas aunque no te gusten, te esfuerzas y vives a colorines cuando eres blanco y negro. Pero resulta que eso no gusta y cuando no hacemos lo que los demás quieren....Mi libertad, ¿no es válida? ¿O sólo es válida la de los demás? ¿Qué tengo que hacer? ¿Ponerme a gritar?  A veces pasa. A veces pasa que algo se te cruza en la vida y lo hace porque tiene que pasar. Estás estudiando en la biblioteca y la cabeza se gira constantemente hacia una estantería. Estás estudiando y al final tienes que cambiarte de mesa porque no eres capaz de mirar a otro sitio. Un libro de color naranja te hace guiños; una y otra vez diriges el cuerpo a la misma esquina. Y te dices a tí misma que no, que no puedes coger ningun libro, que tienes que estudiar. Pero sigue allí, mandándote carantoñas. Te levantas y lo coges. Y resulta que el libro naranja está lleno de naranjas. Naranjas en el alma, en el título, en una bolsa, en un naranjo, en un cuadro. Tiene tantas naranjas de color naranja que no puedo evitar llevármelo a casa a leerlo Y entonces te encuentras con un libro que te hace preguntas tan serias, que te las acabas planteando.... ...................................................................................................................... "Mi padre murió hace once años, cuando yo sólo tenía cuatro. Creí que no volvería a saber nada de él, pero ahora estamos escribiendo un libro juntos..." Así comienza La joven de las naranjas, esta nueva y esperada novela de Jostein Gaarder que hace reflexionar al lector sobre la intensidad de la vida pero también sobre la muerte. Una historia que nos habla del Tiempo y sobre qué somos realmente, qué misterio compartimos con el universo. ¿Elegiríamos nacer, y conocer la vida en toda su intensidad, sabiendo que quizá sea para permanecer un instante en ella? ¿O rechazaríamos la oferta? Georg, un joven de 15 años apasionado por la astronomía y por el telescopio Hubble, capaz de sacar espléndidas fotografías del universo a años luz, encuentra un día la carta que su padre le escribió al saber que iba a morir. En ella le habla del gran amor que sintió por la misteriosa Joven de las Naranjas para, finalmente, formularle una pregunta a la que Georg debe responder. Antes de contestar, Georg habrá escrito un libro con su padre, un libro que va más allá del tiempo y de los límites de la muerte. La joven de las naranjas es un libro sobre la búsqueda e importancia del amor, y apunta directamente al corazón del lector y al gran dilema que habita en toda existencia: ¿cuál es la mirada que debemos adoptar para mirar el mundo? Siruela  Le he estado dando vueltas al tema "Sobre qué escribir". Ser capaz de escribir sobre cuestiones en las que no participo, en las que no vivo. Que me rodean pero que no forman parte de mi día a día. Hace poco me senté delante del televisor, a ver un telediario. Te acabas dando cuenta de que lo único positivo que escuchas es el deporte. Abres un periódico y sólo lees desgracias. Y encima eso es lo que vende, lo que parece que provoca el morbo en la gente. A veces me pregunto que es lo que nos gusta, si ser desgraciados o felices, si ver a las personas que tenemos a nuestro alrededor contentas o llorando. Tengo muy claro que escribo sobre mi día a día, castañas, moras, mi vida, mis luchas...El tema de Melilla, la valla,... me ha hecho sacar cierta inquietud que no se donde tenía metida. No es morbo, nunca me ha satisfecho la desgracia de los demás. Es más bien tristeza de ver que hay personas que aunque luchen no pueden conseguir sus sueños, que aunque se lo propongan pueden encontrarse con la muerte a la vuelta de la esquina, y dejarán detrás a sus padres, hermanos que llorarán su pérdida.... Huracanes, terremotos, guerras, muerte y desesperación al fin y al cabo es la supervivencia, la lucha del mundo por sobrevivir. Y ese también es el día a día, ese también... Y sobre eso, también hay que escribir.  Verdad. ¿Es verdad? Si la escribo muchas veces, termina siendo una unión de letras que desdibujan su significado. ¿Y si la llamase "silla"? ¿Seguiría siendo verdad? V,E,R,D,A,D. Seis letras a las que se le coloca una responsabilidad terrible. En cambio la silla es eso: una silla. Es posible definirla, nombrar sus partes, el material de que está hecha, su color, su comodidad... Es real, se puede tocar, sentarte en ella y seguirá siendo una silla. ¿Y la verdad? ¿Es real? ¿Existe? La verdad que nos mantiene siguiendo unas pautas de comportamiento puede cambiar con los años y deshacerse en un suspiro; cambios de ideas, de conceptos, de verdades. Si pensamos que vamos evolucionando y que a cada edad hay una realidad, esa verdad será la correcta para el momento de la vida que vivimos. Y esas verdades que fueron, ¿qué son ahora? Mentiras, no. Pero en el presente, quizás debieran definirse. Hoy esas verdades, ¿siguen siendo importantes? Quizás, cuestiones que antes no prestábamos la más mínima atención hoy son de tamaña importancia y las que considerábamos importantes hoy las relegamos a un segundo plano. Incluso puede ser que el año que viene lea esto y piense como he podido escribir semejante chorrada o seguir pareciéndome muy importante. En fin, que lo que si vale es lo que creo hoy, el día a día, un minuto tras otro. Esa sin lugar a dudas, es la verdad.  De mis vacaciones uno de los momentos más mágicos fue visitar las Cies. Tuvimos una buena tarea con Ibon para conseguir que subiera hasta aquí arriba pero la visión mereció el esfuerzo. De pared sobre el mar curiosa isla de playa de arena blanca, eucaliptos y pinos. Gaviotas y conchas sobre el azul mar.  Un silencio. El silencio. Leo un post; me sugiere algo. Quizás una reflexión. En ocasiones una única palabra puede desembocar en una vorágine de espejos reclamando atención. Y envolver lo que un momento antes era tranquilidad en un vaivén de movimientos del bolígrafo. Sinfín de emociones, silencios, reflejos... Un poema Freewolf hablando de una flor. Una purpúrea flor que le "entrega silencio". ¿Silencio? Destiñe color esa flor, aroma envolvente esa flor, crecimiento entre dificultades, una joya aterciopelada. Sin duda, todo depende de cómo cada uno vea las cosas, yo las veo de una manera y otros de otra. Free recibe silencio y yo alegría y sensación de plenitud. Todo depende de cada uno. Con tu permiso Free. PURPUREA FLOR Recuperar quisiera de tu sonrisa el tiempo, y tu fibras acariciar con los jemes de mi pensamiento, porque apenas en una palabra en un ensueño retorna el sosiego, porque entre tus enredados cabellos juegan mis labios al deseo, porque las hojas caen del otoño mientras cárdenos renacen tus pétalos... y recostada en la hierba me entregas silencio... FreeWolf  En ocasiones las horas las trabajo tienen momentos tan dulces como éste.  Es extraño. Hace tiempo que me doy cuenta de que este blog ha cambiado, que ha evolucionado. Antes no me importaba escribir sobre como me sentía, o sobre los pasos que iba dando en mi vida. Ahora me los guardo para mí y para media docena de personas que comparten mi día a día. No sé si la evolución ha sido positiva o negativa, lo que si es cierto es que mis sentimientos han cambiado mucho. Acepto más a los demás como son, no pretendo cambiarlos, cada uno es como es. El problema que observo es que ese aceptar implica un comportamiento por mi parte que no me gusta. Antes decía las cosas cara a cara, ahora me callo y me guardo muchas de mis opiniones. En el fondo no me agrada hacerlo, pero me he dado cuenta de que esa manera de actuar significa supervivencia. Ese exponerse continuamente lo único que ha hecho ha sido hacerme daño, porque no todos somos iguales ni actuamos de la misma forma. Pero procuro, después, en silencio, retomar todo lo que no he dicho, y recordarlo, y grabarlo a fuego, a hierro para que mi intuición y mi seguridad personal no se vuelvan a ir nunca.  Colorines. Son bonitos, agradables, amables y simpáticos. Así hay que vivirlos. Son lo que son. Verdes, rojos, azules, marrones, amarillos, naranjas, violetas se desparraman por la naturaleza. Están por doquier..... Yo me entiendo. Hay que vivir de colorines.  Durante este viaje a Galicia, hemos visitado un montón de lugares diversos, paisajes naturales y ciudades, mar y monte; hemos comido al aire libre y en restaurantes...en fin, lugares que han provocado situaciones curiosas y divertidas y otras en las que, como es el caso de ésta, me tuve que parar a escuchar lo que personas que no conocía de nada me decían. Visitamos la ciudad fronteriza con Portugal denominada Tui. El casco histórico resultó muy hermoso ante la espléndida visión del río Miño a sus pies, y recorriendo sus estrechas calles llegamos a la magnífica catedral de estilo románico. Cuando accedimos a su interior, en la entrada nos cobraron dos euros a cada uno, a fin de poder recorrer sus naves y pequeñas capillas. Ni me lo planteé, sencillamente no sabía si iba a volver allí y no puse ninguna pega para pagar las monedas que me pedían. Llevaríamos allí cinco minutos cuando dos mujeres se dirigieron a mí, preguntándome si nos habían cobrado dinero para entrar. Ante mi respuesta se indignaron sobremanera, que ellas vivían allí y que aquello les parecía una vergüenza; que incluso entre los vecinos estaban pensando hacer una manifestación.... ......................................... Resulta curioso pensarlo. ¿Cobrar por entrar en una iglesia? ¿Si hubiera dicho que iba a rezar, no me hubieran cobrado? ¿O si digo que vivo en Tui? El hecho es que estamos hablando de un lugar de culto religioso, en el que se supone que deberíamos tener todos las puertas abiertas. ¿Yo por ser turista, no?  El año pasado fue un poco complicado para mí. Bueno, es algo que ya he comentado varias veces. Principalmente se caracterizaba por un batiburrillo de dudas que nadaban en mi mente. Dudaba por un motivo u otro continuamente. Poco a poco he ido ganando confianza en mí misma y ahora que me siento mejor, he recibido un empujón de cariño. Dudar de uno mismo es complicado, absurdo e incongruente sobre todo porque dudaba de lo que consideraba correcto. Debido a esto me peleaba (esto es lo más difícil de todo) con mi manera de actuar ante determinadas situaciones. Hay muchas cosas que no he contado a nadie, por el qué dirán, por vergüenza, por miedo, por dudas.... He salido adelante haciendo el trabajo sola, con el apoyo de mi pareja, al que sé que muchas veces habré sacado de quicio, pero he terminado, y de eso no tengo duda, completando un crecimiento por mí misma. Hace poco he hablado con mi amiga Charo sobre todo esto. Las dos hemos pasado por malos momentos. El día que murió mi madre estuvo allí, me acompañó, me ayudó. Nos conocemos de toda la vida, sabe muchas intimidades que no cuento a otras personas y nos escuchamos cuando nos hace falta. Por eso, porque me conoce y sabe como soy, escuchar de su boca cosas como "no estabas equivocada" o "no te confundías", me llena de alegría. Gracias Charito, de corazón, por ser mi amiga, por estar ahí cuando me hace falta y no dudes que estoy aquí para lo que necesites. Te quiero Recuerdo cuando Ibon nació. Sus primeros días que para mí estuvieron llenos de ternura y desesperación. Ternura enorme al comprobar que contemplaba el pedacito de cielo que se había formado dentro de mí y desperación al escuchar su llanto. Abrazada a él terminábamos llorando los dos. No paraba de llorar, día y noche. Resultó que yo tenía muy poquita leche que darle y el pequeñín pedía de comer sin poder satisfacer su hambre. No sabía que hacer. Unos decían que tenía cólicos y otros pretendían calmarlo con un simple acune. Parecía que todo el mundo sabía más que yo. Después vino la pelea con el puré de verduras, sus continuos catarros, bronquitis, dos veces varicela, tosferina.... Vamos que aprendí poquito a poco a cuidar de un muñeco, porque al fin y al cabo eso era, un muñeco. Comer, cagar, mear, llorar, pelear con sus crisis de tos.... Ahora ya no tengo muñecos, sino una personita que continuamente me pregunta cosas y a la cual tengo que darle lo mejor de mí, y a veces lo peor. Me sorprende muchas veces, con su actitud, con su pequeña madurez (la que corresponde a su edad). Cuando vamos a la playa, sacrifica su bocadillo para poder meterse al agua, pero si decide merendar, se conforma a jugar con el cubo y la pala. Hace poco estuvimos en Port Aventura. Tuvo ocasión de abrazar a Woody y a la Pantera Rosa y estaba alucinado. Le he explicado muchas veces que los dibujos animados son de mentiras, pero a estos muñecos que tenía delante los pudo abrazar. Días después seguía con la cantinela de los muñecos y se me ocurrió decirle que dentro había personas. Se enfadó conmigo y mucho, por cierto. Para él no cabía opción de irrealidad en lo que había visto y sentido. Decidí aparcar el tema. Me da mucha tristeza saber que llegará un momento en el que se entere de que el Olentzero es un personaje de ilusión o que no existen los Reyes Magos. Pero para cada edad hay un tiempo. Y ahora para él, es el tiempo de disfrutar de sus sueños con toda la intensidad que su vida se lo permita. Y yo pienso seguir junto a él, para disfrutar de su linda carita.  El cuerpo descansa, se relaja. A su alrededor, un mundo de burbujas acaricia la piel. La superficie del templado líquido crea un entorno acaracolado espumoso que, goloso, incita al emergente a cogerlo con la mano. Pero, hé aquí que se deshace igual que se formó, con la misma suavidad. Recoge el instante, recibe su calidez depositándolo después entre los pliegues corpóreos que, agradecidos, lo introducen bajo la epidermis formando tranquilidad. Glub glub, tras los poros de la piel.  Cada sucesión de momentos pueden suponer una continuidad. Cada sucesión de continuidades un engaño. Un engaño en el que vivimos hasta que nos damos de morros con la realidad de la vida. Es muy divertido y/o muy triste. O sea: ¿De qué se vive? ¿De un engaño o de la realidad? Dejar la inocencia de lado puede suponer vivir con amargura. Vivir con la inocencia presente, engañarse a uno mismo. Sacar esa ingenuidad, permite disfrutar y gozar, pero dejarse guiar por ella no es real. Porque la realidad es más cruel de lo que nadie podría imaginar, el mundo duro e insensible y lo que hoy es muy bonito, mañana puede ser agua de borrajas. La combato con alegría, con superación, con esa ingenuidad que me gusta sacar de vez en cuando pero que no permito que sea el motor de mi vida como lo dejaba antes. No me dejo arrastrar por el desánimo y observo que mi vaso está medio lleno y no medio vacío como pensaba que estaba antes. El hecho de haberme enfrentado a mí misma me ha ayudado a valorarme más de lo que me valoren los demás, porque las personas somos buenas y malas y hoy pueden decirte que eres maravillosa y mañana una estúpida... El hecho es que en esta vida hay que mirar hacia adelante porque al final debemos de aprender a vivir en soledad, con nosotros mismos, con nuestras necesidades y defectos, con nuestras luchas y nuestros miedos. Porque en el fondo, cada persona, cada ser está sólo y ha de pelear porque nadie le pise. Esa es la realidad.  Hasta el fin de los días, donde comienza ríe, donde comienza llora, y ríe observando flores y llora por un lado rodeado de tinieblas. Una mirada de polaridades encontradas enfrentándose denodadas y yo no quiero y yo sí. Lado doloroso que instante glorioso atrae y que golondrina recuerda un agonizar delirante que supura terciopelos y hebras de hielo surcadas de renqueantes desgarros. Más se retuerce buscando rayos blanquecinos y entre verdes suspiros redondea luces polvorientas de brujas inscontantes. Nada es todo y alguien nadie.... ... Me hago daño. Autoexigencia. Me amarga como la hiel.Búsqueda de sensaciones que quiero, pero que al conseguir, me repatea los hígados el bienestar logrado y por considerarlo debilidad por mi parte, repudio. Me exijo no depender de lo que deseo pero lo llevo al extremo y cuando me siento mínimamente colgada me doy la vuelta.Abanico de colores que me rodea a diario. No soy perfecta y puesto que no lo soy no puedo pretender serlo. Seguiré siendo blanco y negro en ocasiones, cuando las cosas no me parezcan justas, pero tengo que dejar brotar un arcoiris cuyo ser quiere salir, desahogarse y dormitar entre caricias.No puedo seguir exigiéndome tanto. Este año no ha podido ser. Alguna he vislumbrado cerca de casa. Alguna preciosidad que mis manos han acariciado. Algunas que todavía rozo mientras el viento se empeñaba en pelear con sus delicados pétalos. Así que este año me deleito con recordar las del año pasado. ¡Qué bonitas! ¡Me rozan los pies!  La exigencia del perfeccionismo. Shhhhhh.... La vida es dura. El pájaro recorre el sendero buscando ramitas para su nido. Ummm, ¡cuidado que el pájaro de al lado me las está robando! Shhhhhh... Cada uno tiene que buscarse sus ramitas. Y yo tengo que buscar mis ramitas porque mis ramitas son las que me valen a mí pero es posible que a tí no te valgan. Y yo no puedo pretender que mi perfeccionismo sea el de los demás, es más, ni me puedo exigir a mi misma dicha perfección, porque meto la pata constantemente. Shhhhhh... Me parece que voy a mandar a la mierda mi exigencia de la perfección, porque no vale más que para darme problemas. Y así tampoco la exijo a los demás.  Aprender cuesta... Cometer los mismos errores una y otra vez. ¿Qué subterfugios pretendo utilizar para conseguir lo que quiero? Quiero algo de tí pero no te lo digo. ¿Cómo puedo pretender que sepas lo que necesito si no lo suelto? ¡Mierda! Llevo tiempo diciéndote como me siento y el nexo de unión cada vez es más fuerte porque tú también lo haces, expresar tus sentimientos, pero lo que no puedes es entenderme, cuando me reprimo la salida de ciertos, como lo llamaría yo, deseos... Me has dado una lección que no voy a olvidar. Una frase me ha hecho ver que te tengo por entero. Y lo gracioso es que es algo fácil no, facilísimo. Decir lo que deseo. Sé por qué me reprimo, es una tarea mía quitar ese miedo. Lo mejor de todo es saber que tengo la puerta abierta... Y que tú, estás esperando...  Hoy es el día de la madre. En mi casa lo celebramos por tradición, por hábito o no sé por qué. Lo cierto es que desde pequeña me gustó siempre esa pequeña fiesta que organizabamos en torno a este día. En el colegio preparábamos detalles que por cierto, ahora que lo recuerdo, eran horribles. Pero la cosa cambia cuando eres mamá. No es el regalo en sí (aunque me ha gustado mucho), es su carita cuando me lo ha dado, su "Zorionak amatxo", sus besos, sus abrazos, su "te quiero". Es el sentir que cada pedacito de su cuerpo ha salido de mí, que me pasado parte de esta noche levantada (tiene faringitis) dándole agua, incorporándole para que se le calmase la tos y que no me importa, que hoy por hoy, es la única persona por la que lo doy todo. Está viendo la tele, pero hace solo unos instantes se ha caído y como muchas noches y como casi siempre que llora desconsolado le he cantado una canción muy significativa que me encanta y que siento, deberíamos aplicar a nuestra existencia. TXORIAK TXORIHegoak ebaki banizkion nirea izango zen. Hegoak ebaki banizkion nirea izango zen. Ez zuen alde egingo. Baina horrela ez zen gehiago txoria izango eta nik txoria nuen maite eta nik txoria nuen maite. Mikel LaboaTXORIAK TXORISi le cortará las alas sería mío. Si le cortará las alas sería mío. No se escaparía. Pero de esta manera no sería más un pájaro. Y yo quería al pájaro. Y yo quería al pájaro. Mikel Laboa Había una vez una niña que se llamaba Cenicienta y... ¡Qué cuentos más bonitos nos contaban cuando eramos niños! Aquellos cuentos se repetían una y vez: Blancanieves, La Bella y la Bestia, Ricitos de Oro... Aquellos cuentos que hacían soñar. ¡Qué cuentos de hadas tan bonitos! Cuando somos niños, soñamos infinito y esos sueños resultan tangibles, reales...A veces tanto que creemos que son así, que nos sabemos dueños de esos sueños. Yo soñaba que soñaba y soñaba y soñaba... Soñaba tanto que pensaba que los problemas que me surgían eran porque algo había hecho mal, vamos que me había tocado a mí, que a mí me correspondía no lograr mis sueños... Un día descubres que no es así, que el mundo no es un cuento de hadas, que los sueños se consiguen con esfuerzo luchando y que si no los consigues no es porque te haya tocado o porque no hayas trabajado los suficiente. No es así. Es tan sencillo como respirar. No nos preguntamos porque respiramos o porque ha entrado una mosca por la ventana de casa...Bueno por lo menos no lo hago a no ser que me afecte seriamente (igual a la mosca se le ocurre meterse en mi nariz). Las situaciones vienen y se van y eso hay que aceptarlo. Hay que conformarse con lo que se es (siempre que lo que es y se tiene llene el alma), no vivir de lo que no se tiene, porque si no se tiene, no se tiene, y punto. Si se vive mirando lo que se desea siempre habrá desasosiego en el corazón. Tan fácil como eso. Tan fácil o tan difícil a veces. Y viviendo de lo que se tiene, sin preocuparse de nada más sino del día a día, el transcurso de la vida es mucho más apacible de lo que jamás se podría creer. No se si a eso se le llama conformismo, aceptación, madurez o véte a saber, pero lo cierto es que la tranquilidad ocupa su sitio, un espacio, un tiempo: UN TIEMPO PARA VIVIR.  Hay veces que alucino con las cosas que hago... No sé si el hecho de tener un hijo me provoca esto o es que sin más soy como soy. Llueve. Escucho el sonido del agua golpeando contra el cristal, mientras unos tímidos rayos de sol pugnan por brillar. De repente, veo el arcoiris. Y le digo a Ibon: ¡Mira, el arcoiris! Pero es que después veo otro más grande justo encima del primero. Y que me pongo histérica: ¡Mira qué hay dos! ¡Mira, mira! Acabamos riéndonos hasta hartarnos. En ese momento me entero de que era uno sólo, no dos. No sabía nada. El hecho es que no tenía ni idea de que un arcoiris pudiera ser tan ancho. No sé por qué cuando veo algo que me sobrepasa, algo nuevo, algo que me encanta, me desmadro. Me da la sensación que incluso me emociono más que Ibon y eso que está en la edad. A él le está empezando a entrar la vergüenza y a mí todo lo contrario. Pero es que por mucho que me lo digan yo no lo puedo evitar.  Desde hace mucho tiempo he considerado el Modernismo como una de las tendencias, sino no la más, en las que mi manera de apreciar el arte encuentra más puntos coincidentes y es de imaginar que por ello me fascina. Se caracteriza el modernismo como una “línea sinuosa que recrea con libertad el arabesco, sensible al exotismo pero ligado con las tradiciones locales. Se manifestó en arquitectura, pintura y escultura, y sintió una especial fascinación por las artes decorativas y los materiales preciosos.” Pintores como Gustav Klimt, me han transmitido profundos sentimientos de romanticismo, tranquilidad y dulzura, la escuela Nancy, en la que artesanos se interesaban por el mundo animal y vegetal proyectándolo en muebles, los cuales adquieren un fastuoso dominio de la elegancia, el modernismo catalán con su máxima expresión en el arquitecto Antonio Gaudí, divirtiéndose con caprichosas formas, los carteles modernistas plagados de estrellas y flores, el estilo Tiffany aplicado al vidrio proporcionando al conjunto iridiscencias con una gama variada y brillante de colores...Un mundo de redondeces arabescas, de círculos serpenteando en parques, fachadas, torres... Hace poco me he comprado un anillo en el que como dos pequeños capullos en flor, se enfrentan dos espirales de distinto tamaño. Me fascina, vamos de esas cosas que me tiraría horas mirando. Y me preguntaba donde lo había visto antes, que de alguna manera era un dibujo que me atraía en extremo. Miré en Internet para ver que significaba: algo así como un ojo que todo lo ve y además la espiral es uno de los símbolos que más aparecen en la naturaleza, en genética, etc... De repente, hace unos días me doy cuenta de que tengo unos pantalones con unas espirales, que la funda de mi móvil tiene espirales, que el juego de café tiene una espiral dibujada en cada taza y, que sentada en el baño, muy a gusto por cierto, va y me percato de que la greca que escogí para decorarlo tiene espirales y soles que parecen estrellas. Así que definitivamente puedo decir que sé a ciencia cierta porque me encanta el modernismo, porque forma parte de cómo soy. Me gusta lo redondo, gordito, circular, ovalado, sin puntas, etéreo, vaporoso, cariñoso, natural. Vamos que hasta cuando voy a comprar macarrones compro fusillis. ¿Por qué será?  Recogido junto a un árbol talado, un pequeño huevo fue metido en una incubadora. Con días de vigilancia aquella bolita fue resultado de una diminuta cría de pico naranja cuyo cuerpo he contemplado envuelto en una manta eléctrica. Con paciencia, su dueña le introduce trocitos de tortilla rellena de mosca y poquito a poco su cuerpecito se está cubriendo de plumas. Como un niño que llora, pide su comida. Como un niño duerme. Y cómo de costumbre me planto delante sin dejar de mirarlo. La maravilla de la vida.  Sensación extraña. Ha pasado algo que me ha revuelto por dentro. Algo ajeno a mi vida. Y al vivirlo me he dado cuenta de que hace tiempo que he enterrado a alguien. Ha sido como revivir un pasado, como tener frente a frente, cara a cara, a un resquicio de una persona a la que, hoy por hoy acepto y entiendo. Llevo un tiempo sintiéndome distinta pero no terminaba de dilucidar por qué. El caso es que he tenido delante a quien fui. Es eso, a quien fui. Es maravilloso. Escuchar a alguien con un dolor terrible por dentro, a alguien que está pidiendo ayuda y no se da cuenta de que es la única persona que puede dársela. Sintiendo que he terminado una etapa de mi vida, que he comenzado que he comentado a disfrutar y valorar un montón de cosas a las que antes no les prestaba atención. Y ahora lo sé, al tener finalmente la seguridad de ser quien quiero ser.  Cuando era pequeña, solíamos ir los domingos a comer al caserío donde vivían mis tíos. Yo era la mayor de los primos y claro está, la referencia para los demás. Vamos, que mis tíos me ponían de pantalla para odiosas comparaciones hacia mis primos, así que para ellos era pues eso, la prima mayor. Sobre todo, notaba cierta admiración por parte de una de mis primas pequeñas, Izaskun, con la que me separan ocho años. Mis visitas eran muy agradables ya que terminaba siendo como una especie de contestador a todas sus preguntas, así que me encontraba muy agusto cada vez que estaba con ella. Fuimos creciendo y cariñosamente nos terminamos llamando "prima" la una a la otra, que es el apelativo que todavía continúa volando entre nosotras. Yo, para que negarlo, la veía, a pesar de ir creciendo, como una chiquilla. Hace aproximadamente dos años, la noté distinta, más segura de si misma y con una mirada firme cuando hablaba con ella. Había pasado por diversas experiencias que la habían marcado y yo no me había dado cuenta de que se había encontrado antes que yo a mí misma.Y me lo demostró. En agosto, se cumplirán dos años de la muerte de mi madre. Nunca olvidaré ese día. El médico nos había dicho que le quedaban unas horas de vida. Conmigo estaban mis tíos, mis primos... y como no sabíamos cuando tiempo iba a pasar decidieron marcharse a casa. Menos ella, mi primita. Iba a cenar con su novio, con el que había venido y escogió quedarse conmigo. No me olvidaré de sus palabras: Me quedo contigo, prima, no voy a dejarte sola. Dos horas después mi madre murió. Ayer celebramos una boda, la de mi prima Izaskun, con su hoy marido, Pedro. El día precioso, con viento, lluvia y además con una preciosa capa de nieve cubriendo las montañas. Como marco incomparable el ayuntamiento de San Sebastián ante la bahía de La Concha. Ibon llevó los anillos. El restaurante, un magnífico caserío enclavado en medio del monte.... Y yo, estuve mirando todo el día a esa espléndida mujer que es hoy mi prima Izaskun.  Perspectivas. Caballera, diédrica, cónica... En un sinfín de puntos se unen las líneas, cuyos trazos se difuminan según se alejan. Se juntan allí, en un punto, único, pero aquí cada una vive su vida. Según desde donde se miren cada encuadre es diverso, distinto, desencuadrado según los puntos de vista. Y esta perspectiva es válida y aquella otra también. Esta perspectiva tiene sombras, dirán unos. Pero es que esa otra también las tiene. Nada es cómo quisiéramos que fuera al cien por cien, nada. Lo importante es que la perspectiva que decidamos elegir sea la que más nos convenga. Y que la que elijamos sea con conciencia, decidiendo, no porque nos lo impongan. Eso es lo principal de todo. Y a esa, a la elegida, cuidarla, respetarla, amarla porque será el camino de toda la vida.  He tirado flores al agua. He pensado en tí, en las veces en las que apoyada en la barandilla te he buscado, en las de mañanas y tardes en las que con sólo verte me alegrabas el día. Te has ido, ya no volveré a verte. Me quedo con tu grácil devaneo entre las aguas del puerto, con el sonido de tu respiración cuando salías a tomar una bocanada de aire fresco, con la maravilla de tu visión. Me quedo con eso.  Una margarita me ha enviado un mensaje. Observándola he disfrutado de sus colores, del tacto de sus aterciopelados pétalos con los que se arropan de gala para participar en el espectáculo de que son objeto. Le he visto una luz especial, he sentido lo bella que es esa flor. Y que no me ha parecido que la de al lado sea menos bonita. Que una flor por muy sencilla que sea, siempre es una flor, que tiene las características y los elementos esenciales para ser eso, una flor. Y que esa flor es, en su ser, la flor más especial del mundo, porque ofrece todo lo mejor de ella misma, se abre y destila su aroma, se abre y descubre su color, se abre y sus pistilos..., se abre y.... Y no mira a otra flor porque no hace falta mirarla, porque cada una, cada flor, cada bichito, cada brizna de hierba es por sí , eso mismo: ES. Y si eso es una flor, ¿por qué no va a serlo un ser humano? Seguro que la margarita no mira a otra para descubrir sus encantos. Porque la margarita no piensa, no tiene importancia si la flor que tiene al lado es más bella. ¿Y qué hacemos nosotros? Nos importa tanto lo que nos digan los demás que nos ahogamos en un vaso de agua. Cuando una flor es una flor, una mujer es una mujer, un hombre es un hombre, un ciervo es un ciervo, una manzana es una manzana,..... Porque una flor no es más que tú. Hace unos días tuve sentado en la mesa de mi cocina a un excombatiente de la guerra civil. Del lado franquista. Nunca había conversado con nadie que lo hubiese vivido desde ese extremo. Me tocó la mili-me dijo. Lo peor fue que mi padre y mi hermano estaban con los republicanos. Y yo, un chiquillo de dieciocho años hice lo que tenía que hacer, el servicio militar, lo que me tocaba. Madrid, Burgos...A muchos compañeros les tocó en el frente. No volví a verlos. No quisiera volver a vivir una guerra.  Contemplar la naturaleza me produce recarga de pilas. Me integro tanto que me parece estar en otra dimensión. Me gusta la caricia del viento y el son de su susurro. Relajante el baile de la hierba y su olor embriagador. Tibio el sol que provoca sombras y que, a razón de la hora del día, crea distintos ambientes de luz. Y ahora envuelta en un suave despertar, primavera que revoluciona el ser, que impregna de pinceladas suaves amaneceres y que aterciopela árboles plagándolos de diminutos habitantes que se abren mostrando su belleza entre doradas ramas. Y yo, enamorada de tantas delicias, me aturrullo entre bichitos y briznas de sentimientos y siento la alegría de vivir.  Darse cuenta de cómo he llevado mi vida durante mucho tiempo es complicado, es ciertamente extraño mirarlo desde otro punto de vista. Ahora que estoy fuera, que lo observo desde otro nivel, me escandalizo... Reflexionar sobre mi comportamiento me ha hecho encontrarme desnuda ante la debilidad que siempre he demostrado. Sé que soy vulnerable, pero ahora, siento que tengo las claves para no volver a sentirme así, débil... Empezar a creer en mí, me ha supuesto madurar, ha concentrado valores que tenía muy presentes en mi vida pero que, por una razón u otra, no había trabajado para sentirme más segura de mí misma. En pocos días he recibido una de cal y otra de arena. Las dos me han provocado la misma sensación, en el sentido de que me he sentado a pensar sobre las consecuencias que hace un año hubieran tenido en mi forma de llevar entonces las cosas. Me hubiese dejado arrastrar por el sentimiento que me hubiesen provocado en el primer momento, en vez de colocarme en el lugar del otro para sentir lo que puede hacer que una persona se exprese de determinada manera. El hacerlo, el hacer esto me supone un difícil trabajo, porque me causa romper con malos hábitos adquiridos. No compadecerme por lo que me puedan decir, no darle vueltas del por qué, es decir, no echarme la culpa de lo que me digan porque al final me ponía delante como culpable. Me pongo en el otro lado y..... ¿Por qué hacemos las cosas que hacemos? ¿Sacamos un beneficio de ello? ¿Nos paramos a pensar en lo que puede sentir el de al lado con nuestra actitud? Lo más triste de todo es escuchar comentarios del tipo “no se te puede decir nada chica, todo te molesta”. ¿Es que en esta vida no nos importa como lo pueda estar pasando el otro? Lo más curioso es que la historia se repite, como los pimientos, con uno y con otro, y con el de más allá. Parece que soltar un chiste levanta la autoestima y si encima jodes al de al lado, mejor. Bueno, tendré que acostumbrarme a esta realidad, a pensar que es normal y a no darle más vueltas. Pero cada vez tengo más claro que esa realidad no la quiero en mi vida, vamos que no quiero seguir esas pautas de comportamiento aunque cuesta no hacer lo que hasta hace unos meses no me importaba. Hace tiempo leí el libro de Jorge Bucay “El camino de la felicidad” en el que se hablaba de llegar a un nivel de estado del ser que te podía llegar a hacer que tener que cambiar de plano. No lo entendí. Decía que podías decidir por cambiar de plano o por el contrario esperar a los demás, quedarte entre ellos. La verdad, no comprendía lo que estaba leyendo. Ahora en cambio, está tan claro como el agua. Seguir un camino puede hacerte sentir sólo, pero si eres consciente de que lo que haces es correcto, ¿qué más da lo que hagan los demás, lo que digan, lo que expresen? Y aquí está la pregunta del siglo: ¿sabemos cuando hacemos, decimos, actuamos,..., el daño que podemos hacer? A ver, ¿lo sabemos? ¿lo intuimos?. ¿O vamos por la vida haciendo las cosas para perjudicar al projimo? Y si lo hacemos por eso, ¿a qué se debe?....  A veces, los sentimientos de incompresión me han jugado malas pasadas. En ocasiones, me he sentido fuera de lugar. La sensación es como no hallarte agusto entre lo que la mayoría de la gente considera normal y la verdad es que encontrarse fuera de ambiente era algo que con mucha frecuencia me sucedió el año pasado. A mi revolución personal se unía una extrañeza de no estar haciendo las cosas bien, y era precisamente por el hecho de ver de que la mayoría de las personas a mi alrededor iban en sentido contrario al mío. Pero algo me decía que no me equivocaba, porque cada vez me encontraba mejor conmigo misma y eso era verdaderamente lo que importaba. No lo que pensasen los demás sino lo que pensaba yo. Hace un par de días, sin esperarlo, que es cuando más sorprenden las sorpresas, un compañero de trabajo se disculpó por comportamientos que había tenido conmigo durante bastante tiempo. Recibí sinceridad, humildad y apoyo de quien no me lo esperaba y la verdad, lo agradezco en el alma. La manera de modificar cómo vivir mi vida ha recibido un apoyo terrible por parte de muchas personas, amigas de muchos años, familia,.., pero no pensaba que me iban a dar lo que recibí. Espero haber respondido con la alegría que por mi parte que se merece la charla que tuvimos y repito: Lo agradezco en el alma.  Ayer tuve un acceso de llanto. Fue extraño, mágico, alegre y triste a la vez. Sentir algo por dentro que se te remueve porque te recuerda situaciones y momentos. Rememorar el pasado. Darse cuenta de que por mucho que quiera evitarlo soy mi pasado, unido con mi presente actual. No es que quiera borrarlo, pero si me gustaría retirar algunos recuerdos de mi mente. Estábamos comiendo e Ibon comenzó a hacerle carantoñas a su abuela. Se arrimó a ella y le acarició la cara mientras le decía que la quería. Me vino a la cabeza mi niñez y el recuerdo de no haber podido disfrutar de mi abuela como yo hubiese querido. Por motivos que no vienen al caso, no pude demostrarle lo que la quería y ella no pudo explayarse todo lo que hubiera querido conmigo. Me resultó triste recordarlo, pero viendo a Ibon comiendo a besos a su abuela, me alegré de estar presente de ver con qué cariño se abrazaban y se abrazan el uno al otro. Al final la lágrima se torno en sonrisa.  Tengo una pelea últimamente y es conmigo misma. Pararme. Es complicado cuando he sido siempre un culo inquieto. He estado buscando tanto que ahora que (no se como expresarlo) estoy bien, algo dentro me obliga a seguir sintiendo como esas guindillas que cuando te las comes no puedes parar. Será mi carácter o yo qué sé. El hecho es que me he planteado hace unos días eso, detenerme.He cogido el libro más sencillo que he encontrado, de policias, de esos que no te obligan a pensar absolutamente nada, que te lo dan todo hecho. Y resulta que me parece ciertamente aburrido, pero lo leeré. Vamos que me doy cuenta de que intentar pararme me pone más inquieta todavía. ¡Aaaaaaajjjjjj! También intento no meterme en líos, líos de familia, líos de amigos, líos y más líos. Y la misma inquietud. La sensación es que mi mente necesita de líos para estar tranquila, pero es como que estoy empezando a pasar. A ver, no a pasar de los problemas pero si a no buscarlos yo. Por un problema familiar, he estado a punto de meter el morro donde nadie me manda y al final he pensado, que si quieren mi ayuda ya me la pedirán. Así que, en ciertos aspectos de mi vida, me paro, me detengo. Vamos que no pienso buscarme líos si no me los dan.  La semana pasada prepare lentejas. Las que me sobraron después de pegarme el hartón padre, fueron introducidas en un recipiente de plástico y metidas en el congelador. El martes de esta semana, debido a tener que hacer algún recado que otro y dándome cuenta de que no tendría tiempo para preparar la comida, decidí sacarlas para que se descongelasen. Cuando, a eso de las 13:30, regresé a casa encontré que dentro del recipiente solamente cohabitaba un líquido oscuro junto a unos efluvios que ciertamente apestaron mi nariz. Vamos, que terminé comiendo arroz blanco con tomate y un huevo frito. Las explicaciones a lo sucedido fueron variopintas. Que posiblemente estaban hechas genéticamente y debido a ello al descongelarse se habían descompuesto, que me había olvidado de meter las lentejas, que teníamos duendes en casa, que habían venido los cacos y se las habían comido (este último razonamiento made in Ibon)....Vamos que nos reímos hasta hartarnos, pero lo cierto es que ninguna de las explicaciones me convencía. Es que, por más que rebusqué en el líquido, con la mano pinzándome la nariz, no encontré siquiera una triste piel de lenteja. El jueves, a primera hora, buscando un trozo de carne de ternera para hacer garbanzos y sopesando seriamente la tamaña posibilidad de congelar los que me sobraran (resulta que me imaginaba otra vez haciendo comida a última hora), me encontré con las lentejas en otro cajón del congelador. Resultaba que el líquido nauseabundo era un caldo guardado para algún guiso que, imagino, debió pasarse de fecha. Llevaba dos días preguntando a diestro y siniestro si me podían dar una respuesta científica al asunto y resultó que había cogido un recipiente equivocado. Misterio sin resolver, resuelto.  "Aprender a renunciar a lo que no se tiene." Frase extraída del libro La sombra del pájaro lira de Andrés Ibañez. Cuando leí esta frase pensé por un momento que era muy hermosa, más era el significado lo que me aturdía. Son sueños los que se cree tener son sueños que en realidad no son. Son posibles si yo me implico y si sólo yo necesito para cumplirlos. En eso se concentran a los que yo y sólo yo puedo.  Vinieron los cacos a casa. Reventaron la cerradura y se llevaron algunas cosas. Lo que guindaron fue lo de menos. Tres sensaciones: dos malas y una buena. -Mientras a un lado de la cama mi pareja recogía su ropa interior, yo recogía la mía. Sentir que alguien desconocido ha buceado en nuestras intimidades, en nuestra vida sin darle permiso para entrar me sobrecoge. -Ibon se ha despertado cinco veces. Pidiendo agua, mear, un muñeco, que le dejase la luz encendida.... La situación le ha creado inseguridad, espero que en pocos días se le pase. -Me han hecho una pregunta que me ha dado qué pensar: ¿si esto te hubiese pasado hace un año, como lo hubieses llevado? Mi respuesta también me ha dado qué pensar: Lo hubiese pasado fatal, me hubiese compadecido una y otra vez. Y ahora, pues lo dejo estar. Me ha pasado y punto. Rabia no me falta pero lo acepto. Me alegra esta manera de verlo.  A veces, me da la sensación de encontrarme entre un campo de blancas flores y, justo a mis pies, un precipicio. Es muy hermoso estar sentada en el verde, jugueteando con mariposas y flores, pero sé que he de mirar al fondo del abismo donde quizá me espetra una negrura tan inquietante que asusta. Veo la verdad con tanta realidad que en ocasiones quiero negarla. Me doy cuenta de que nada es gratuito, de que todo tiene un por qué y un significado. Y sé que he de saltar porque al final, cuando lo haga, saldré volando porque sólo así lograré ser QUIEN SOY.  Vino a casa preocupado: - Ama, Ioritz dice que mis dibujos son feos. - Y a tí, ¿te parecen feos? - No, pero... Me miraba con cara triste, me senté junto a él y le dijé: - ¿Sabes una cosa Ibon? A mí me encantan tus dibujos. Me gustan tanto que tengo uno pegado en la pared de mi vestuario, en el trabajo, ese tan bonito que hiciste lleno de soles y de casitas. - ¿De verdad, ama? - De verdad, mi niño. Al escucharme su cuerpo, antes agachado, como agazapado, se irguió y en su cara se dibujó una preciosa sonrisa. En ausencia de nubes,mi mano acaricia el halo luminoso de la luna. He decidido no sentir, por un momento lo intento. Pero no puedo... Siento la silla bajo el cuerpo y las piernas colgando y moviéndose y las manos deslizándose sobre el teclado y los ojos casi cubiertos por el pelo que he de retirar hacia atrás. Y siento. Y siento a mi mente ilusionándose por cada palabra, por cada frase que escribo. A veces, en silencio, transcribo las sensaciones que me ha provocado el día y que han estado bailando sin parar hasta quedar ancladas en el papel. Y cuando las veo así, envueltas entre adjetivos y tinta formando un cuerpo, en poema o prosa, me siento igual de satisfecha que si hiciese bien un trabajo o un deber. Con la salvedad de que en estas ocasiones en las que escribo, siento que he soñado y creado un aire muy MI MÍO.  Me senté a comer un flan. Mientras lo saboreaba, salía de los huecos que abría con la cucharilla un dulce líquido que me deleitó el paladar. Cuando llegué al fondo, una capa ámbar cristalina insistía en no querer salir del recipiente en el que estaba cómodamente instalada. Tuve que insistir yo más y romperla con la cucharilla. Te recordé echando el azúcar en la sartén mientras en la cazuela se calentaba la leche y peleando con nosotras por querernos comer aquel rico caramelo antes de que hicieses los flanes. Era lo que yo buscaba, partir con los dientes aquel dulce. ¡Qué rico!  Tengo un trabajo que a veces, es ciertamente difícil. Soy guardia municipal, policía local o como cada uno quiero llamarlo. Desde hace unos días mis compañeros y yo estamos viviendo una situación que sobrepasa los límites de nuestra conciencia. En una casa en ruinas la cual van a tirar dentro de poco, estaba un familia de gitanos. Recibimos la orden de desalojo por parte de nuestros superiores y cumplimos con lo que se nos ordenó. Aquella misma mañana cogieron todos los bártulos y se marcharon a otra casa, propiedad del ayuntamiento, de la que hubo que desalojarlos también. Volvieron a la primera y después de tener que tapiar la puerta se han quedado a dormir en una bajera sin puerta, ya que nos han ordenado que no entren en ningun local propiedad del ayuntamiento. Como resultas de todo esto, una familia con niños de ocho meses, cuatro y doce años y una mujer recién operada de cáncer a la que todos los días va a buscar una ambulancia a fin de llevarla a recibir tratamiento de radioterapia duermen bajo las estrellas custodiados por la guardia municipal. Es mi trabajo, y no me queda otra que tragar, pero cuestiono tantas cosas que me marean. ¿Tienen esos niños una vida adecuada? Los adultos se aprovechan de ellos para ir pidiendo dinero y comida. ¿Es razonable que pudiendo dejar por unos días, mientras estén allí, que duerman bajo un techo con luz y agua, no se haga? ¿Y qué hacemos? Estar allí de plantón cuando por dentro estás deseando tirar los ladrillos de la puerta tapiada y dejar que entren en la casa. Llevamos cinco días así; y si ellos no se van, ¿seguiremos allí? Hace frío. ¿Llegará una asistenta social? ¿Se llevarán a los niños? Comparto parte de mi tiempo con ellos. Hoy les he visto levantarse del suelo y desayunar. Yo estaba metida en el coche con la calefacción puesta. ¡Qué bonito! buho He estado un par de días un poco torcida, ya que, como cada vez que descubro algo que me hace darle vueltas al coco, lo vuelco sobre mi persona. Así que descubrir la de ocasiones que he proyectado mi malestar en los demás y el daño que he provocado en el otro me hace sentirme fatal. Con los días se que se me pasará y habré aprendido cosas nuevas. Sé que habrá personas que se plantean cómo puedo encontrarme mal cuando en mi blog afirmo una y otra vez que soy feliz. Yo entiendo que la felicidad no depende del día que tengas sino de como tomes las cosas que te vienen. Así que viéndolo como proceso de aprendizaje o de crecimiento, no me parece mal tener días torcidos o raritos. Aparte de todo esto, algo que para los hombres es fácil(estoy generalizando), las mujeres lo tenemos más complicado. El hombre desde que nace "es". Esa es la educación que nos han dado. Las mujeres nos tenemos que ganar, con esfuerzo, el reconocimiento de ese mundo en el que la mayoría de las veces nosotras mismas nos metemos. Nos infravaloramos en exceso y todo es por lo que desde niñas nos enseñan. Hay que formar un equipo, una familia y seguir a nuestra pareja; esa educación que nos influye en exceso puede anularnos y no ayudarnos en absoluto a crecer. Hacerlo, romper con esa rutina es muy difícil y complicado, precisamente porque el hombre está acostumbrado a que estemos siempre a su disposición. Hacer cosas nuevas sin contar con la pareja resulta anómalo; incluso para la mujer que está intentando salir para encontrarse mejor: da la sensación de que estás fallando, de que estás dirigiéndote en sentido contrario a los demás. Los resultados son, por lo menos en mi caso, muy buenos. Al principio, él no comprendía mis escapadas, pero después comenzó a darse cuenta de que yo las necesitaba. Ahora siento que me valora más, me mima más, el grado de confianza aumenta, nos sentamos a hablar de como nos sentimos, compartimos muchos más momentos que antes, pero eso si, yo continuo teniendo mis parcelas de espacio como él tiene las suyas, porque el estar con otras personas me ayuda a encontrar nuevas vías de entendimiento, el hablar con más gente me abre horizontes, me hace sentirme mejor por el hecho de saber buscar lo que necesito y no quedarme esperando a que venga. Mi búsqueda por encontrarme me ha hecho sentirme mejor y él se ha esforzado por seguirme y así lo siento por dentro. Eran limones amargos lo que el corazón vivía eran espinas hirientes las que en el pecho hervían. Ahora son rosas, cerezas y delicadas fresas. Son bolas de mirar transparente y adoradas mariposas las que revolotean y se posan entre tú y yo. buho Confieso que este texto viene a colación de diversos documentos que he leido sobre el tema de la proyección y que me ha parecido muy interesante escribir aquí. Después lo estudio en mi entorno y en mi misma sobre todo y es increíble la de barbaridades que se pueden llegar a decir por no mirarse por dentro. La proyección en psicología, es para entendernos bien, la manera de proyectar sus emociones o sentimientos en el otro. Es decir, en una charla, se puede decir a alguien "estás aburrido" cuando en realidad es el que habla el que está aburrido, o decir "tienes sueño" cuando el que habla es el que se muere de sueño. Es decir, muchas veces creemos hablar del otro, cuando en realidad estamos hablando de nosotros mismos, o escribimos algo refiriendo el tema como algo general cuando lo que hacemos es proyectar lo que en esos momentos pasa por ser lo que nos está dando vueltas en la cabeza. Es un tema que tengo bastante claro y por ello procuro hablar de mí y no de otros, procuro escribir sobre mí, y no sobre otros, porque al hacerlo, al versar sobre lo que yo siento, no me cabe duda de que lo que pienso es lo que me sucede a mí. No sabemos en realidad, el daño que se puede hacer a los demás con algunas afirmaciones, con algunas cuestiones que muy lejos de ser problema del otro son los de uno mismo. Cuando escribo, hablo de lo que siento y soy muy consciente de ello. Y porque escribo lo sé. Si no escribiese, podría ponerlo en duda, podría ser un tema de discusión muy interesante, la verdad. Muchas no, demasiadas veces, hacemos ver cosas que no son ciertas por el simple hecho de protegernos del entorno y de no demostrar que los que no queremos reconocer que estamos pasando un mal momento somos nosotros mismos. Lo interesante, es ser capaz de verse por dentro y reconocer que estamos proyectando nuestro malestar en el otro. Y el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra. buho A VECES UNO MISMO ES EL MAYOR AUSENTE DE TODOS. buho Como casi siempre que sucede algo que se salga fuera de lo normal, mi hijo sufre terrores nocturnos. Esta vez ha sido la llegada del Olentzero , con todo el lío de los regalos lo que ha trastocado su tranquilidad. En Nochebuena, se levantó cinco veces al baño y a las ocho menos diez ya estaba a los pies de mi cama, pidiendo permiso para ir a abrir los paquetes. Y claro, recibió lo que había pedido. Así que como consecuencia de ello, lleva dos noches con pesadillas. Una hora después de dormirse empieza a llorar, histérico y, a pesar de tenerlo en brazos, grita llamándome. Lo pongo frente a mí y le obligo a mirarme diciéndole que estoy con él, pero parece no escucharme. Continúa pataleando hasta que consigue centrarse en mi imagen y entonces me abraza deteniendo su llanto. Por la mañana no se acuerda de nada. ¡Ojalá pudiésemos los adultos quitarnos el miedo a través del sueño!¡Ojalá! buho Alguien muy especial para mí está pasando por un mal momento. Me ha contado lo que le sucede, pero me doy cuenta de que yo apenas puedo ayudarle. Son momentos por los que todos pasamos alguna vez y que te obligan a cambiar de rumbo ya que te planteas si el camino que hasta ahora llevabas era el correcto. Porque te encuentras con carencias a las que no les dabas importancia y que al final son el porque de muchos problemas y situaciones que te surgen. Decisiones drásticas son las que hay que tomar, decisiones que pueden costarte la salud y que muchos no tomamos por miedo y comodidad. "Sabes que hace poco la tomé yo y que tengo a mi lado a quien no creía tener, a alguien con el que pensaba que estaba a años luz. Pude haberme dado el batacazo padre y tardar mucho en levantarme. Resultó todo lo contrario." No hacemos muchas cosas por miedo: al rechazo, a la soledad, al que dirán de mí, y preferimos quedarnos como estamos antes que luchar por lo que queremos. Si quieres algo, el no ya lo tienes, de nada te vale quedarte con los brazos cruzados esperando a que venga a tí. Hay que luchar por lo que se quiere hasta el fondo, hasta que ya no te queden fuerzas; aunque no lo consigas la lucha habrá merecido la pena, porque tú crecerás con esa lucha. Aunque te descalifiquen, aunque te hagan daño, aunque termines sin ganas de nada, tu pelea es la que cuenta. Sólo entonces, cuando veas que ya no hay salida, abandonar es lo correcto, con dignidad. Y nunca habrás perdido, sino todo lo contrario, perderás miedos y saldrás ganando en autoestima, en confianza, en amor propio... No cierres las puertas a lo que quiere tu corazón hasta el final. No se si con estas palabras te ayudo en algo, porque al fin y al cabo las decisiones las tienes que tomar tú, porque ahora es tu vida de lo que se trata. buho De mis favoritos por el tratamiento dado a la luz es la obra de Millet "El Angelus". En este lienzo un hombre y una mujer, a la luz del atardecer se encuentran rezando en el campo. El contraste lumínico es muy radical ya que ofrece un cambio brusco entre sombra y luz al tratarse de un contraluz. A mi modo de ver respira tranquilidad, paz. Hace años, buscando una lámina con la que llenar una pared, nos llamó la atención un dibujo de Salvador Dalí, uno de mis pintores favoritos. En el cuadro, bajo una figura ciertamente extraña, un hombre y un niño cogidos de la mano, "paseaban" o eso parece por una especie de playa. Bueno, pues resulta, que Salvador Dalí tomó el cuadro de Millet para hacer distintas versiones a su manera. De una manera u otra "El Angelus" tenía que terminar en mi casa.  Observo vuestros movimientos. El banco sobre el que me siento está repleto de cuerpos amarillos que me niego a dejar caer al suelo. Y las que allí estais todavía os resistir a no moveros y os dejais llevar por las ráfagas de viento que os envuelven en pequeños tornados deliciosos. Cualquier día me bajo del coche y me siento en el borde de la carretera entre vosotras. buho Recuerdo cuando era pequeña y llegaban estas fechas. Mis padres, mi hermana y yo nos ibamos al bosque a recoger musgo, corteza de árbol y muérdago para preparar el Belén. En casa, mi aita traía una mesa de camping a la que le poníamos un papel brillante alrededor y con papel de colores, de plata, luces e imaginación montábamos un pequeño paisaje con cascada, pozo, pueblo y alegría. Cuando me casé hice una pequeña representación con barro para poner en mi casa, pero era como si faltase algo. Posterior, lo sustituí por un conjunto artesano traído desde México pero con Ibon pequeño me daba miedo colocarlo a su altura. Este año, al ver su carita mientras sacaba los adornos navideños, decidí colocarlo en una mesita en el salón. Con algodón, piñas y papel de cartón piedra, lo fuí formando mientras él sacaba con mucho cuidado las figuritas doradas de la caja donde estaban metidas. Montamos entre los dos el árbol con una pequeña pelea porque colocaba todas las bolas en el mismo sitio. Sabe que no puede tocar el Belén y se sienta junta él. Le encanta. Me alucina mirarle, mientras lo observa. Me recuerda a no se quien hace treinta años. buho En una conversación con un amigo salió a relucir como encaminaba mi blog, o sea, los temas sobre los que versaba el mismo. Me comentaba que quizá era un poco irreal dado el tiempo que vivimos hoy en día, que no me refería a sucesos que tienen lugar a diario, en el mundo, sobre las luchas que tienen lugar en distintos paises por su independencia, por su libertad, o sobre otros temas de actualidad. Reconozco que leo muy poco el periódico y veo poco las noticias por la televisión, pero si lo pienso: ¿qué tengo que ver?: guerras, asesinatos, lucha por el poder, envidias, derrotas.....; la lista sería interminable. ¿Qué tengo que escribir? ¿Qué en mi tierra, donde vivo, por no se que ideales de independencia, se mata a políticos y a policias? ¿Qué esos políticos y policias se vengan realizando torturas y dispersión de presos? ¿De política? Sería lo mismo que escribir sobre las elecciones estadounidenses, sobre la guerrilla nicaragüense o sobre el hambre que se pasa en África. Es la parte oscura de una realidad que tengo que aceptar, pero que no me va a dar de comer, ni va a hacer que me sienta mejor. La parte oscura que acepto, por la que trabajo, por la que no duermo muchas veces, la que, en ocasiones, siento que no terminaré de conocer nunca es la mía: mis sentimientos, mis emociones, mis dudas, mis anhelos, mis rencores, mis miedos, mis sufrimientos, mis luchas..Aceptar mis momentos de llanto, de tristeza y apatía tan intensos como los son los de alegría y dicha. Así que sobre eso seguirá versando mi blog. Sobre lo que sientobuho El domingo llamé a una amiga, tenía ganas de quedar con ella. En nuestra conversación de teléfono dijo algo que me extrañó y porque no decirlo, me molestó. Lo comenté con mi pareja porque me parecía raro. Pero también le dije que sabía que ella iba a pensar sobre lo que había dicho y que cuando nos viesemos ibamos a hablar del tema. Hoy nos hemos visto y no me ha comentado nada, y cuando he visto a mi pareja me ha preguntado si habíamos hablado de ello y la respuesta fue que no. De ahí a un rato, me he acordado de que me ha dado una nota junto a una postal de felicitación por mi cumpleaños y que no me ha dejado leerla. Aquí está que cuando la he abierto me contaba su manera de darse cuenta de que no debía de había de haberse expresado de esa manera, sino de otra totalmente distinta. Es curioso y sorprendente como nos hemos llegado a conocer la una a la otra en tan poco tiempo, sentir dentro de mí que iba a hablar de ello. Es ese darse cuenta de todo lo que dices, de todo lo que haces, porque lo haces y porque lo dices. Nos vemos muy poco, quizá impuesto por las dos por todo lo que nos complementamos, pero los encuentros que tenemos son plenos, importantes, nos estudiamos, nos ayudamos... Esta vez le ha tocado a ella ser mi maestro, ayudarme... Gracias, linda.  Junto al mar, una iglesia. Castigada por el viento te muestras altiva. Tu piedra, arenisca, del embate de las olas, del salitre avergonzado por dañar tu espalda cansada, agotada. No luchas, pero no te vas. Frente a frente junto al mar. buho Espesa, mueve emergiendo de la superficie que fuma arrastrando deleites a los ojos que madrugan, buscando en tus vaivenes reliquias para un eterno verso de ternura. Esquiva, con renovadas esquirlas escapas del puerto que te oprime y te niegas a que te rodeen embriagada de sol los tímidos rayos, permitiendo a la bola naranja asomar su encanto de color de locura tangible arrebolada. Al final, te mueres y te marchas como siempre, de madrugada. buho Recuerdos. Increíbles recuerdos. Recuerdo un tiempo en el que culpaba a los demás de mi no felicidad. Era mejor no mirarse a uno mismo. Caer en el juego de la autocompasión es algo tan fácil... convencerse de que no se es feliz es muy fácil y caer en una rutina de por vida también. Y encima, cuando estás convencida de que tu felicidad te la van a dar los demás, las relaciones que tengas con tu pareja, con tu familia, con tus amigos se convierten en una obsesión. Recuerdo el día en el descubrí quien era yo, el día en que descubrí que no le había prestado la más mínima consideración a la persona más importante de mi vida, el día en que descubrí que no podía vivir sin mí y que el único ser que podía darme lo que necesitaba era yo. Fue como ver un amanecer que no va a oscurecer nunca y ser muy consciente de todo lo que iba a empezar a ganar a partir de ese momento. Empezar a retroceder para corregir mis actitudes está siendo en muchas ocasiones, muy complicado, porque me encuentro con personas que se que no comprenden mi forma de actuar ahora. Tragar mierda, hablando en plata, la mía y la de los demás era mi muro, no valorar lo que yo pensaba, lo que yo sentía, agachar la cabeza y poner buena cara a pesar de saber el daño que me estaban haciendo. Y lo gracioso es que lo he hecho toda la vida. Cambios, todos, y continuo haciéndolos, es curioso darse cuenta de las veces que no he sido yo por no quererme lo suficiente, de actuar como querían los demás,por pensar que lo que yo sentía no valía nada y encima a todo eso le sumaba la maldita autocompasión. No quiero ni pensar el daño que me he hecho. Yo soy así, y mi amanecer ha supuesto el amanecer de otras personas, así que esta tarea de crecimiento que en su día, me dió miedo e incluso por llegar a pensar que estaba equivocada en lo que pensaba, seguirá siendo mi alegría, porque esos momentos en los que descubro cosas nuevas sobre mí, sean malas o buenas me hacen sentir más fuerte. buho Recuerdo mi cumpleaños, el año pasado, el anterior y el anterior y el anterior. Llamaba a mis amigos para quedar; quería compartir con ellos ese día y lo preparaba con especial ilusión. Quería agradar. La sensación era buena porque terminaba pasando un día de cumpleaños muy bonito. Este año, después de todo lo que me ha pasado, después de haberme quitado cargas llevadas durante años, decidí no llamar a nadie. Sensación, clara no, clarísima, llamaba porque pensaba que no se iban a acordar de mi cumpleaños, porque no se iban a acordar de mí. Iba a compartir el día con los que estuviesen conmigo ese día, con mi familia, con los compañeros de trabajo con los que coincidiese y con los amigos que me llamasen. Resultó ser un día precioso, en el que llamó mucha gente y con el que pude comprobar que soy muy querida. Sensación: crecimiento. Sensación: autoestima alta. Sensación: SER, SER, SER, SER. buho Me preguntas por qué lloro cuando tú lloras. Como a mí tu llanto me sacudió ni te lo imaginas mi respuesta te sorprendió. Me sació tu ternura me llenas el alma. ¿Por qué? Porque he visto una estrella. buho Observado tu esplendor, el nacimiento revuelve la vida del letargo abotargado volviste, retornaste, retornado. Tórrido estío, luces esmeralda y malaquita solicitud de líquido, acuosidad fotosíntesis viciosa, imprescindible. Irisando escuetas superficies encarnado, ocre, plátano el color se torna multitono arrancándote Eolo de cuajo. En el agradecido suelo alfombra de miradas, de pisadas, recogida yerta en la mano cansada, caíste muerta. buho ....Fue especial, vivía su infancia de nuevo, acariciando tiernamente con la piel los recuerdos enterrados bajo responsabilidad y, en ocasiones, terrible agotamiento. Se tumbaron uno junto al otro y ella le explicaba que se dejase llevar cerrando los ojos como si fuera a dormir y permitiese que el viento fuera el gran protagonista. Que escuchase como se deslizaba entre las hojas, que sintiese su presencia. Y que después, abriendo sus grandes ojos trasladase su mente allí, hasta lo alto, entre el verdor incapaz de permanecer ni un solo momento inmóvil buscando el estremecimiento del cuerpo ante su enternecedora caricia, ante su frágil tacto.... buho Recuerdo cuando estaba rodeada de sueños que ni yo misma conocía; recuerdo cuando esos sueños me atormentaban, era como no saber lo que quería. Estaba buscando estrellas sin encontrarlas. Porque no buscaba la estrella correcta, perdida entre sueños, perdida entre deseos. ¿Cómo se encuentra lo que no se sabe que se está buscando? Es como estar perdido entre el viento y las nubes de tormenta, luchando contra tí mismo y contra los demás. Disimular que no sientes cuando sientes tan intenso que te ahogas por no poderlo expresar. Como poner una máscara delante que no vean lo que esta bulliendo en el interior. Esa máscara nos hace daño, a todos, sin excepción. Yo la he tenido demasiados años delante y no me daba cuenta. ¿Cómo se puede desear algo que no te atreves a dar? Me he dado cuenta de que damos lo que deseamos, lo que necesitamos, pero si no lo damos primero, ¿cómo vamos a recibir?. Dar, sólo por el hecho de dar es maravilloso, pero el que no da, no puede recibir nada. Y dando se reciben maravillas. En poco menos de un año, he abierto mi corazón a muchas personas y la respuesta, sin esperarla, ha sido increíble. En poco tiempo he recibido todo por lo que había estado peleando durante mucho tiempo y tengo muy claro que no voy a volver a ponerme la máscara con las personas que me importan, porque sencillamente me ayuda a crecer como persona, aunque me duela, aunque tenga que guardar silencio porque no me conviene hablar, por la razón que sea, pero más falsedad nunca más. La semana pasada recibí por partes de mis amigos, de varios, por separado de que no estoy equivocada, de que retirar esa máscara me está ayudando más de lo que pensaba, aunque se que el que se expone sufre más, porque las decepciones al crecimiento por el que luchas son muy importantes. Sobre todo mis mayores, acostumbrados a no expresar como se sienten son con los que más trabajo tengo, pero poco a poco estoy consiguiendo que se esfuercen en expresar como se sienten. Gracias, aunque me han repetido hasta la saciedad, que no hay que darlas porque me lo he ganado: a Charo, a Mertxe, a Agarimo, a Hortensia, a Marimar, a Oihana, a Elena.... Si me olvido de alguien modificaré el post. También un beso muy grande a todos mis amigos de Blogia... A todos: OS QUIERO. buho Ayer durante un paseo observé a un hombre en su barca llevaba un sedal sumergido en el agua mientras movía los remos. Vió que le miraba y me hizo señas: no picaban los peces. No pude evitar una sonrisa en mi cara. Él siguió remando mientras yo le miraba. buho Arte, fácil expresión de subjetivismo por parte del que lo crea. Difícil percibirlo por el que lo recibe. Hoy en día, la realización de una obra de arte significa un cúmulo de emociones al artista. Hace siglos se limitaba a ser un reflejo de la realidad y únicamente se cuestionaba la perfección de unos trazos, la calidez de la luz, del color... entendiendo que cuanto más se acercaba al modelo representado mejor era la aptitud del pintor, escultor, poeta, arquitecto.... La corriente impresionista rompió con los moldes prefabricados y comenzaron a integrar las emociones en sus obras. Hace muy poco me he percatado de que mucha gente no entiende lo que significan las corrientes actuales de expresión del mundo en que vivimos. Vamos que ni yo misma lo entendía. Vamos a ver una exposición, un museo, y buscamos patrones exquisitos, perfectos y cuando vemos algo que no entendemos, decimos que es una basura, que el que lo ha realizado no tiene ni idea de arte, que no sabe pintar, esculpir, etc... Todo aquello que se escapa de nuestro entendimiento lo arrinconamos. Habría que introducirse en la mente del autor para darse cuenta de lo que nos ha querido decir, y por supuesto intentar ver la obra con subjetividad, y muy profunda por cierto. La obra que a mí me puede parecer fascinante, al de al lado puede no gustarle, y la cuestión no está en hacerle cambiar de opinión, sino en explicarle que es lo que te provoca observarla. Pero en la mayoría de las ocasiones para el que es una basura, no dejará de ser una basura, por mucho que lo mire. Hay que ahondar en lo profundo de las emociones para encontrar puntos de conexión con lo expuesto y nos daríamos cuenta de que no es tan horroroso como pensamos. Claro está que habrá obras que no nos digan absolutamente nada, pero en el fondo siempre será el subconsciente el que trabaje. Lo extrapoló a mi manera de verlo. Para entender una obra de arte hay que introducirse en ella. Si no te aporta nada, es que sencillamente no te sugiere ninguna emoción. Si nos encanta es que nos aporta alegría, o nos recuerda cosas o momentos felices que hemos vivido o desearíamos vivir. Pero si decimos, no me gusta, me parece horroroso, cuidado, también nos está llamando la atención y nos lo parece así, porque nos sugiere sentimientos que no aprobamos, que nos angustian y que no queremos reconocer. Es decir, que parece que sólo apreciásemos aquello que nos alegra o nos produce sensación de bienestar, cuando en realidad son los momentos tristes y amargos los que provocan mayor crecimiento. El que pueda aplicar esta teoría se ha de dar cuenta de que es así en toda la extensión de nuestros sentimientos, en la vida real, en el entendimiento de las personas con las que convivimos. Hay personas con las que nos entendemos de maravilla porque en realidad son reflejo de nosotros mismos, pero lo que hemos de tener en cuenta es que las que nos llevamos mal son asimismo reflejos. Es decir que no las aceptamos porque en realidad no nos aceptamos a nosotros mismos. Cuando veamos una obra de arte que nos angustie, nos produzca desasosiego, nos haga sentir mal deberíamos mirar en nuestro interior y averiguar porque tendemos a decir que no nos gusta. Quizás es que estamos viendo algo que no nos agrada de nosotros mismos. Si hacemos ese trabajo apreciaremos mejor lo que sentimos y la obra de arte que somos también. buho Tras la marea venís vosotras hilaradas cual sauce llorón y os posais sobre los incontables que os acogen revolviéndoos en suaves bolas de sal siendo después desparramadas para poneros a secar escupiendo penetrante olor de perfume intenso de mar. buho Las situaciones por las que pasamos las personas durante el proceso de vivir, nos hacen cambiar de opiniones, de maneras de pensar, de ver unos momentos que, creíamos iban a ser los más amargos de la vida, como nuevos amaneceres. Se sueñan con ilusiones que se cumplen y con otras que tienes que arrinconar. Buscar los momentos y las personas que queremos compartan esas quimera es decisión nuestra. Lo más curioso de todo es que hay personas con las que no contamos por miedo al rechazo, al abandono, al que dirán de nosotros. Es como que nunca diesemos una oportunidad a aquellos que más cerca están y buscamos fuera de nuestro núcleo familiar. Pero estas estrellas, sin saberlo, viven a nuestro lado pero nunca les hemos permitido brillar, porque nosotros mismos no sabemos que también podemos brillar. Y les abres un pequeño resquicio de la puerta para que dejen ver tus miedos, tus angustias, tus inseguridades, sin saber lo que te vas a encontrar y aparece apoyo, un hombro sobre el que llorar que te ofrece cariño y alegría, espacio, comprensión, amistad y amor; la puerta se abre sin reservas, se arranca de los goznes y se tirá al suelo para no alzarse más. El gran premio es inmenso, porque no sólo aparece una estrella, sino que se crean dos, también te hallas a ti mismo, tus horizontes se amplían, se agrandan... Cuando ya no esperas nada, cuando crees que tienes que seguir sólo, siempre hay una salida, luchando se acaban creando nuevos senderos que recorrer. buho Ayer celebré tu cumpleaños como si fuera el mío. Puedo decir que hace cinco años hiciste mi día feliz. Me gusta mirar mientras duermes y acariciar tu rizado pelo cual intrincado bosque dorado sobre tu blanca y dulce tez. Silencio mi voz para escuchar tu lenta respiración que, acompasada al compás repite la misma canción del día que naciste del día llevado en mis brazos del día que llenaste mi alma de dulzura, ternura y amor. Te quiero mi niño, te quiero, Ibon. buho Hace unos días en el pueblo donde vivo se suicidó un chico de catorce años. En el colegio donde cursaba sus estudios se vió marcado por el abuso de sus compañeros, por insultos, golpes, descalificaciones.... Al final no pudo aguantar más y decidió quitarse la vida. Ayer, se tomó declaración a los chicos de los que recibía los tratos degradantes... Culpabilidad, ¿a quién?, responsabilidad,¿de quién? Culpables, todos, la sociedad al completo, padres, profesores, alummnos, todos los que estamos alrededor, todos los que permitimos que sucedan cosas como estas. Recuerdo mi infancia, mi juventud, las relaciones con mis compañeros de clase, con los profesores. Ocurre que te das cuenta de que suceden las mismas cosas que hace veinte años, quizás ahora con más incidencia que entonces o más trascendencia. Si das crédito a lo que te dicen, acabas hundiéndote en pozos de los que es difícil salir, por falta de personalidad o de autoestima. Cuando se tienen catorce años, la persona no está formada, te encuentras en un mundo en el que prefieres negar tus sentimientos, en el que rechazas la ayuda que te puedan dar tus padres, que aceptas más el acercamiento de amigos que el de tu propia familia. Y la educación se basa únicamente en tener buenas notas y en que no te drogues, no bebas y andes en buenas compañías. El niño se encuentra a un total desconocido por educador y prefiere encerrarse en si mismo por miedo al rechazo. Responsabilidad de todos, culpabilidad de todos y el que no lo crea así, que tire la primera piedra. buho Constestando a un post, salió un tema que me resulta interesante. Tú y yo, nosotros, todo lo que pueda suponer la unión de dos personas, no importa sea amistad, amor, paternidad, trabajo,etc. Buscamos la unión con los demás sin pensar porque lo hacemos, en realidad nos comportamos así porque así lo hace todo el mundo. Buscamos y encontramos, el problema es que lo que encontramos es siempre lo que nos falta o lo que necesitamos. Es decir, el nosotros que se forma, ¿es correcto? ¿es cierto?. Me doy cuenta de que no. Encontramos al otro y ya está, no hay que indagar más, éste me protege, éste otro me enseña, ésta me acompaña, éste me halaga...Un sinfín de pequeñas uniones que parecen satisfacernos profundamente. Y lo peor de todo es que ni siquiera nos preguntamos porque hacemos las cosas, las hacemos y punto. No iniciamos búsquedas por nosotros mismos y me refiero a uno mismo, personalmente. Nos da tanto miedo salirnos del camino que nos hemos trazado que no nos atrevemos a mirarnos por dentro. El riesgo de escudriñar en nuestro interior es peor que la misma muerte. Y seguimos en la vereda que han marcado los que nos preceden, por miedo, ese miedo que nos acompaña constantemente porque nos lo han inculcado para que dependamos de los demás y no de nosotros mismos. Así de fácil, así de sencillo. Un nosotros, sí, pero después de que haya un tú y un yo, separados, distintos. Después de que cada uno haya sabido darse lo que le falta o lo que necesita sin tener que recurrir a nadie. Es difícil pero factible. ¿Te quedas estancado o te arriesgas a luchar para crecer? buho Cielo limpio sobre jade frondoso árbol ante turquesa azul, verde, verde azul el del monte y la marisma bella. Color de grana cereza, quizás no roja, bermellón sobre la hierba verde caída después en mi boca, mejor. Amarillo naranja multicolor pugnan por destacar, por abrirse una flor tras otra flor se miran mostrando sus pétalos al sol. Admirando destellos, colores tierra, mar, cielo y sol me sacian, me llenan, lo busco entre viento, entre fuego son. buho Y te ví musgo aterciopelado, agua escurriéndose entre arena sombra bajo cielo arbolado. Y te ví carrusel de caballitos amapolas color grana entre sueños, qué bonito! Y te siento, rozando, pisando, soñando, montando, oliendo, tocando. Y te siento porque siempre juntas, ambas mi estrella, mi ser, mi alma. buho Correr, hacer deporte por extensión siempre me ha significado un esfuerzo. Es como que con hacerlo me obligaba a mi misma a realizar cosas que no quería y claro el esfuerzo era peor, resultaba ser lo más odioso del mundo. Resulta que hace unos dos meses, decidí un día ir a correr. Ni yo me pregunto lo que pasó. En vez de preocuparme de la respiración y del dolor de piernas, se me iban los ojos a la hierba junto a la que corría. Vivo en una zona en la que hay unas marismas y hace poco las han preparado para poder dar largos paseos. Así que distraje mi atención con los trinos de los pájaros, con el agua que, escurridiza, se deslizaba entre los juncos, con la sensación de estar envuelta y formar parte de la naturaleza. Crucé un pequeño y gracioso puente de piedra sobre el que serpentea el camino que a los dos lados retiene vegetación y extensa vida y seguí corriendo sin parar hasta que me dí la vuelta que tuvo el mismo resultado que la ida. Así que días después pasadas las terribles agujetas que me provocó el impulso, volví a ir a repetir la jugada. Y la sensación fue la misma. Ahora dos veces mínimo por semana, una de las cosas que más me desagrabadan en el mundo, me aporta un crecimiento personal. La partida que le saco a esta experiencia es tan sencilla que asusta. ¿A qué se le saca más beneficio? ¿A aquello que sabes que te encanta o a lo que te va a costar horrores? Sin duda, a lo segundo, lo que sucede que el hacerlo da tanto miedo, o desidia, o tristeza, o desgana lo que cada uno sienta al hacerlo que al final se convierte en una decisión que va a marcar la vida. Sea bueno o malo lo que se logre, sea positivo o negativo, lo cierto es que será productivo para uno mismo porque se ha intentado realizar lo que más se detesta o más se teme. Siempre habrá un esfuerzo por crecer y eso es lo principal de todo aunque se fracase en el intento.  Al volver de mis vacaciones, descubrí lo sucedido en Rusia. No lo entendía, no entiendo cómo las personas pueden creer en ideales utilizando las vidas de otros seres humanos, robándoles sus sueños. A los que quedan les dejan en la nada, porque les quitan su pasado, su presente, su futuro... Es triste que además sean los más pequeños los que paguen con la barbarie, independientemente de quien apriete el gatillo, de aquellos que en defensa de Dios sabe qué, se creen con poder de quitar la existencia infinita que puede tener una persona de crecer, de creer, de vivir, sin más. Amo la vida y nadie tiene derecho a privarte a ti que también la amas de tu tristeza y alegría, de tus encuentros y desencuentros, de tu trabajo y de tu ocio y menos que a nadie, a un niño, que tienen toda su vida por delante....nadie. buho Me voy de vacaciones a todos los que me leeis espero volver a encontraros a la vuelta. Por el Pèrigord francés rondarán mis pies buscando nuevas historias que contaros. Un beso, un abrazo, una sonrisa a entre muchos: Corazón, Freewolf Mary, Mariose, Gregori, Agarimo..... Dadme unos días, que volveré..... buho QUIEN NO ESCUCHA SU CORAZONJAMAS PODRA ENCONTRAR SU ALMA A veces se encuentran estrellas donde menos podías pensarlo. En la tierra y a tu lado siempre velando por tí, están constantes, ahí. buho Nuestra vida está estructurada. Digámoslo así. Nacemos, crecemos, nos morimos y se acabó. Vivimos sin apenas preguntarnos que hacemos aquí, sencillamente nos dejamos llevar por palabras, hechos y costumbres que creemos nos llenan la vida. No buscamos madurar porque ni nos lo planteamos. Así que crecemos, nos casamos o buscamos pareja porque es lo que hace todo el mundo, tenemos o no tenemos hijos porque es lo que hace todo el mundo. Estudiamos, trabajamos, salimos con amigos, viajamos.... Tan bien estructurada esta nuestra vida, que todo aquello que suponga una amenaza, lo tachamos de absurdo, inexacto...Yo no me muevo porque estoy muy a gusto como estoy. Únicamente cuando pasan cosas fuera de lo normal: una muerte (que en el fondo es lo más normal del mundo), un suceso que trastoque la existencia te planteas que quizá todo no es tan perfecto como pensabas. Lo que personalmente más me fastidia, es que uno mismo no lo piense nunca, que te tienen que venir a decir como eres para que salgas de agujeros donde nos metemos de por vida. Da miedo, por supuesto, salir de esos caminos tan especiales que nos hemos forjado, miedo, no, da terror, pero al final la recompensa es estupenda porque se encuentra la esencia de uno mismo. Y esa esencia es, descubrir que todas las mañanas le sonrío al espejo, que disfruto de hasta la más pequeña hormiga que pasa a mi lado, que la luz del amanecer que da alegría y la del ocaso tranquilidad, que adoro ver llover, en fin que soy muy optimista conmigo y con los demás. ¿Cómo, por qué? Toda la vida me ha marcado hondo y la muerte de mi madre fue la que me hizo comprender que tenía que disfrutar de todo lo que ella no había podido vivir. El trabajo fue duro, libros y más libros y autoanalizarme a mí misma continuamente del porque hacía unas cosas de determinada manera y no de otra. Hace un año que se fue y muy a menudo tengo recuerdos de mi infancia, de las vacaciones que pasamos juntas y de otras muchas cosas que me han marcado. No se donde lo leí: aunque se apague el sufrimiento, el dolor siempre queda, porque siempre se llora a aquellas personas gracias a las que ERES. Y al final te das cuenta de que te pareces más a ella de lo que pensabas.  En un parque, cruce de culturas en un banco, peinándose entre ellas mujeres con sus saris de colores mientras sus hijas juegan con pequeños de ojos achinados. En otro banco, con el pelo rizado y obscuro una mujer observa a su hijo jugando con un niño rubio y de ojos claros, sin duda están simplemente disfrutando. ¿Por qué cuando se crece se muere la verdad? buho El domingo dieron comienzo las fiestas de San Sebastián. A las siete de la tarde junto al cañonazo de inicio de los festejos se soltaron miles de globos blancos y azules que acompañaron al viento reinante sobre la ciudad. Algunos de ellos iniciaron un ascenso vertiginoso hacia lo alto, mientras que otros se quedaban a merced de los que allí estábamos dispuestos a estirar los brazos. Es decir, que en un momento unos se definían en una nebulosa de puntos obscuros y distantes y los más cercanos eran simplemente eso, globos. La gente que estaba allí comenzó a moverse, deambulando de aquí a allá, nosotros nos dirigimos a comprar helados. Yo, la verdad, hubiese estado durante horas mirando alejarse los globos  Mimos o clowns cómo definirlos subidos en pequeños pilares te saludan a cambio de una moneda. Algunos te sonríen otros te miran y hacen un pequeño gesto y los hay tan graciosos que montan un espectáculo alrededor de tu persona. A mí me agrada con sólo mirarlos cuando no se mueven, cuando están en quietud, como estatuas sin vida. Con los ojos cerrados y la faz tranquila. Esculturas perfectas, armónicas e indisolubles. Me he dado cuenta de que las busco cada vez que veo un grupo de gente. Me encantan. buho Como pequeñas mariposas se mueven inciertos movimientos acompañando al sonido que redondea la mañana. Como furtivos compañeros se mueven inciertos movimientos chivít, chivít, chivít, negritas juguetonas. Como cama de cosquillas acaricia los deditos que la pisan y expresión “suave” que decide sentarse encima. Golondrinas y altos chopos en las verdes riberas del Ebro, en la ciudad de Logroño ante el agua y el azul cielo, el viento. buho Es un pequeño ratón al que le encantan los macarrones que puede dormirse en mis brazos y despertar en ellos también. Incansable caminante no para de interrogar para aprender, para saber ¿por qué?, ¿por qué?, ¿por qué? De rizos su mente cubierta, sus iris de verde satén, naricita chatita y redonda y sus labios de fresa pastel. Corriendo a todos los lados me obliga a ir tras de él escudriñando por los rincones sueños,deseos y más,¡yo que sé! Envuelto en sábanas está ahora durmiendo en su cama, mi bien mañana querrá ser mayor de nuevo mi niño, mi cielo, mi dulce de miel. buho Hablando con unos amigos pronuncíe la palabra orondo. Divertido, quizás gracioso me resultó el comentario. ¿Es que el escritor se expresa como escribe o sin saberlo aplica a su diálogo esas palabras que sin rebuscar acuden a la mente haciéndola volar? buho He visto unos elefantes creo que eran cinco. Estaban atados con cadenas sin poder moverse. No volveré a ir al circo. buho Se desliza la mano sobre el papel como no lo hacía en uno, dos meses y divina, vuelve a soñar realizando dibujos la mente. De gotas de rocío sobre rosas, de eternos y largos amaneceres saltando de las flores al suelo salpicado de tierna hierba verde. Como el crepitar del rojo fuego y el rayo que asustado truena el reflejo del ánima y luego el roce de una piel que quema. El sentido de la vida es alma del que cada uno ha de quererse, se desliza la mano sobre el papel como no lo hacía en uno, dos meses. buho El parabrisas del coche estaba firmado. Un papel amarillo y arrugado de una ciudad en la que no estaba. Sorpresa, duda, extrañeza hasta que decidió darle la vuelta. Él había pasado por allí y se le ocurrió dejar la nota en el cristal. Se quedó mirándola con los ojos llenos de lágrimas suave, increíblemente tierno sólo dos palabras, dos: Te quiero.  Miraba como hacían flores con globos con globos de preciosos colores. Miró su rostro cansado mientras estaba sentado en el banco. Él la miró y se levantó. Ahora ella mira la margarita todas las noches antes de meterse en la cama.  Cuando suenan suaves vuelo mis manos de melodías envuelvo y mi mente se traslada de nuevo a mundos mágicos de ensueño. Si cierro los ojos las siento saltando traviesas bajo los dedos rebotando a cada tacto mío de la piel rozando su cuerpo. Blancas y negras, altas y bajas sonidos amables de música santa que sale contenta, tras esa mano que manda en las teclas del piano. buho He repasado hace poco un libro que leí el verano pasado y que debido a mi afición por la pintura, me pareció fascinante. La joven de la perla. No por el título del cuadro, ni por el cuadro en si, sino por el tratamiento que le dan al mundo de los matices, del color, de la ensoñación del artista por pintar lo bello, machacado en ocasiones por la necesidad de vender alguno para poder subsistir. Poco tiempo después ví la película que se presentó en el Festival de cine de San Sebastián. No pensaba que iba a gustarme tanto. Normalmente cuando leo un libro me adentro en las situaciones para poder captar mejor la esencia del mismo y pasa que cuando lo llevan al cine las imágenes, los momentos, no consiguen captar esa magia que me surge al interpretar como pueden ser los lugares, los olores, los tactos. Pero esta película me llegó dentro, muy dentro. Para mí fue como soñar despierta. La trama narra la historia de una criada que va a servir a la casa del pintor holandés Johannes Vermeer, de lo que sucede en aquel lugar y de la marcha de Griet, así se llama la joven. Los ambientes son exquisitos, como si se reflejarán en un cuadro, situaciones, lugares, deseos, sentimientos que se pueden palpar en el aire, angustias, miedos, alegrias. Agradaba la delicadeza que se derrochaba en el estudio del pintor, asustaba el tenebrismo de la bodega donde dormía la joven, inquietaba la manera en que tenían de tratarla la mujer, la suegra y alguna hija del pintor...No sé, no pararía de definir los recuerdos que me viene cada vez que cierro los ojos. Sensaciones y muy buenas, en el estudio, sobre todo en el estudio. Para mí el tramiento de la luz fue primordial, y muy acertados comentarios, por decir alguno: sobre el color de las nubes, o sobre la técnica para crear los pigmentos. Para el pintor, fue muy significativo encontrar a una persona que supiese apreciar su trabajo, que no pensase en ganar dinero, o en la fama, sino simplemente en interesarse en sus cuadros, en que le preguntasen y poder expresar porque los realizaba de una manera o de otra. Claro está que a su mujer no le hizo nada de gracia que la relación con la criada fuese tan especial y la joven se tuvo que marchar de la casa. No puedo dejar de pensar en la luz, esa que penetraba por las ventanas y terminaba pintada en los cuadros, retratada de pigmentos de color. Luz amarilla, suave y nacarada, reflejada en una exquisita perla, en los ojos que tiernos miraban, en el pincel que terminaba escupiéndola en el lienzo que agradecido terminaba repleto de esa energía que da vida. La luz es belleza, que se refleja en los charcos, en las gotas de rocío sobre la hierba, en el alba y el anochecer. Es poesía. En pintura, es el alma del sueño del pintor. Es contraria a las sombras, pero sin luz no existirían. Es la belleza y la tristeza del ciego. La esperanza del enfermo que la recibe tibiamente postrado en su cama. El encanto del pequeño que la siente con un acceso de llanto y tiritonas. Luz natural, artificial, reflejo, interior, de estrellas...¿quién da más que la luz? buho Hace frío. Es de noche. La lluvia ha cubierto todo con un manto de transparentes gotas de agua que con la luz, asemejan pequeños diamantes de luz. Tiene los ojos cerrados, se ha detenido a descansar. Se está planteando cómo va a volver a casa. Sus delgadas piernas apenas le mantienen en pie. Inicia de nuevo su andar tambaleándose, luchando por sujetar el equilibrio, el maldito equilibrio que se empeña en llevarlo de un extremo a otro de la acera como si fuera una peonza. Han avisado a los municipales que, al ver su deplorable estado, deciden llevarle a su domicilio. Por el camino, una lucha continua; él pretende demostrar seguridad mientras que los que a su lado le acompañan intentan sujetarle a fin de que no se caiga al suelo. Comienzan a hacerle un sinfín de preguntas: que dónde vive, que si está sólo, que cuántos años tiene..... Años, casi ochenta y toda una vida que ahora le pasa cuenta; apenas puede hablar después del alcohol ingerido. Llegan hasta el portal de la casa y allí, a pesar del ofrecimiento de Jon y Leire, se niega a que le ayuden a ir hasta la puerta. Mientras observan cómo intenta subir las escaleras a trompicones, Leire le dice a Jon que se case, que busque pareja. Y el soltero le responde: ¡Qué triste es tener que hacerlo porque te sientas sólo! Lo bonito es saber que el amor ha venido a tu vida sin buscarlo. buho Me encantan las amapolas. Creo que ya es un secreto a voces. Era uno de mis temas pendientes, sentarme entre ellas, ser una más. Siempre me he preguntado por qué me han gustado desde que era niña; quizá porque las veía libres, apareciendo por aquí y allá por los verdes campos. Quizá porque las he comparado muchas veces con las flores de los jardines, a las que cuidan, podan, riegan, abonan... Las amapolas crecen contra la inclemencia del tiempo, ante el viento que arrastra sus débiles pétalos al suelo, contra los pesticidas que echan para que el trigo crezca fuerte... Y si las arrancas del suelo que las nutre, en segundos,se mueren. El año pasado me prometí que cumpliría mi sueño. En un cruce de caminos, en pleno mes de marzo, encontré tres entre hierbas que las ahogaban.... Hace poco menos de un mes, dando un paseo una buena cantidad muy cerca de mi casa... Y hace dos semanas, con mi familia fuí a buscarlas. Y las encontré a mares, junto al trigo me senté entre ellas, envuelta en capa roja deliciosa, rodeando con mis brazos esas preciosas amapolas... cumpliendo otro de mis sueños. Uno más. Me presento: Soy Buho. buho Una maraña de perlas fue tu cuna, pequeña, perlas que se ofrecieron a la luz explorando tu cuerpo la vereda y tu mente, los caminos de tul. Te sentías por las cargadas ramas con anillos, el definido color expuesto ante las curiosas ranas fragancias sublimes, suave olor. Sueños de arcoiris entre almohadas de seda. Sueños inexactos, verde, blanco, azul obligados a fundirse en hermosa trenza que de pronto se abre, emergiendo tú. A los que te miran, miras cantando y por unos días, ofreces tierno amor pequeña y adorada vida, tan hermosa visión dulce y admirada, mariposa. buho Lugar lleno de inmundicia, basura y desperdicios. Ambiente extraño sufriendo desazón. Desasosiego, tristeza. Flotando en el aire, encantadoras pelusas blancas navegando en el espacio que no se puede definir. Ellas lo marcan envolviendo los cuerpos ilusionados que observan y esquivan los informes elementos que continuan volando. En un rincón se agrupan en el suelo formando una blanca capa que parece reciente nieve bandeada ante los embates del viento. Como una cama blanda que los pies aplastan bajo su andar. Se adhieren como si hubiese pegamento, pero en realidad es mugre negra, que se oculta ante los albos algodones. Incluso entre la suciedad, hay belleza. buho Estaba creando el artículo anterior y me distrajeron los trinos de los pájaros. Miré por la ventana y allí estaban dos gorriones. Una cría y su progenitor. El pequeño con el plumón blanco todavía en su pecho solicitaba sustento piando, exigiendo una miga del trozo de pan que estaba en el suelo. Movía sus alitas persiguiendo a su madre a través de todo el balcón. De vez en cuando ella se agachaba y ofrecía ese cachito que a su hijo le parecía el más exquisito manjar y que le hacía abrir la boca desesperado a fin de tragar la comida. Dos gorriones, nada más.... dos gorriones.  He admirado amapolas, el sol sobre mi piel, el aire acariciando mi cara, un abrazo de mi hijo, mi gente tiene salud, reconocimiento, mi pareja me demuestra su amor, puedo caminar, he visto ovejas, comida con amigos, una llamada de mi padre, cansancio debido al esfuerzo, ahora descanso por un momento. Abundancia. Necesito expresar lo que siento. No me importa lo que piensen de mí. Alegría mezclada con tristeza. Descubro el porque de muchos sentimientos. El porque de mi manera de ser. El porque no me quería a mi misma. El porque quería sufrir. Hace días que estoy despierta. Hace días que digo adios a muchos comportamientos. Extraña telaraña que retuvo gotas de rocío que quisieron caer sobre verde hierba mecida por el triste y suave viento, que me hizo crecer demasiado cuando tenía que haber sido niña, que borró ilusiones y sueños retenidos entre melancolía. Se rasga la tela sintiendo alegría, cada mañana, cada día, recuperando mis perdidos anhelos, logrando, hallando vida. BUHO Hoy por la mañana he ido a pasear con un libro del cual me faltaban pocas hojas por terminar. En el camino que recorría he reparado en un hermoso árbol, un roble en medio de un prado verde de altísima hierba, como de cuento, con los primeros destellos de calor de la mañana iluminándolo todo, bruma que se despeja y esa mezcla de temblor y tranquilidad que llena el alma. Aunque el terreno es pendiente, decido acercarme al roble. Subo corriendo, disfrutando de cada salto que doy. La hierba se halla húmeda de rocío que me moja las piernas y los pies; no me importa porque quiero terminar mi lectura junto al solitario árbol. Me siento a su vera y lo contemplo. Es fuerte, vigoroso y a través de sus frondosas ramas veo el azul del despejado cielo. Pero, a pesar de lo que pensaba, el árbol no está sólo; su tronco se ha dividido y dos son los brotes que me cobijan. Por su superficie sube una gran enredadera dando vueltas, serpenteando como una culebra, dejando caer sus pequeñas hojas en desorden. Pájaros saltando de rama en rama, cantarines. Telarañas colgando con arañas escondidas y en el suelo, sentada, rodeada de diminutos retoños del roble brotando de la fértil tierra, leo tranquila. El sol está a mi espalda, proyectando su tenue luz matutina sobre la alta hierba que se balancea con miedo, pero con firmeza. Veo su sombra en mi libro y por un momento me asusto, pero al observar lo que me inquieta, mi ser se llena de una extraña serenidad, provocada por la emoción de amar ese instante. Al terminar la última hoja de CIEN AÑOS DE SOLEDAD, reflexiono sobre la tristeza de los protagonistas de la historia y también sobre la de otras muchas personas que no aprecian la belleza de la vida; ¡y es que no hace falta nada especial para sentirse mejor con lo que tienes!, sino saberlo querer y disfrutar hasta el fondo como el roble en el prado. ¡Ojalá que todos lograsen amar lo que poseen! Porque aunque pienses que es poco para ti, es tu mundo y es lo que llena tu vida y que los momentos de soledad, bien aceptados son muy bellos, pudiendo dar frutos maravillosos para compartir con los demás, frutos de confianza, de amistad y sobre todo de aceptación de uno mismo.  Descubriendo sentimientos enterrados. Muchos años, demasiados. Se abren a la luz. Por fin aparecen. El lago ofrece su cristalino reflejo y el descenso hasta la orilla es perfecto. Se llena de diminutas y blancas flores el alma que ahora encuentra la alegría y la ayuda que esperaba. El árbol se mece junto al agua que apenas roza el viento, y el azul del cielo apacigua la dulzura de este momento. Realidad, vida, saciedad. BUHO Andando con un paraguas en la mano. Está lloviendo. No sé hacia donde me dirijo pero si tengo claro lo que voy a hacer. Paseo a la vera de un pequeño río, todo es tranquilidad. Cruzo un puente, adentrándome en una pequeña zona llena de árboles, enormes, altos, que me protegen de la lluvia; pero los dejo atrás, hoy no los necesito. A mi derecha observo el roble que tan dulcemente me cobijó hace poco y a la izquierda rodeado de juncos, baja el agua del río, sin apenas ondulaciones. Llego a un banco y me detengo; es el momento. Me quito la chaqueta y la coloco bajo el paraguas que sitúo abierto en el suelo. Y me calo hasta los huesos, rodeada de montes, de naturaleza verde, de cielo lleno de preciosas nubes grises, azules, blancas y de pequeñas gotas de transparente agua que me caen encima. Me relajo y levanto los brazos, alto, muy alto, uniéndose mi llanto al líquido que me moja la piel y la comunión es perfecta, sin miedos, sin dudas, dando las gracias por permitirme rozar ese instante. A veces, no, muchas veces, nos aterra el momento de enfrentarnos a nuestros temores. Y los guardamos en el fondo de nuestra alma a fin de no sentirlos, de que no nos hagan daño, sin percatarnos de que están ahí, que aunque no nos demos cuenta condicionan nuestra vida de una forma terrible. Hay que enfrentarse a ellos, con entereza, ya que si no lo hacemos, los años van pasando y los problemas van en aumento y la losa es cada vez más difícil de mover, más dura y consistente, teniendo al final que romperla a cañonazos. En este mundo hay que mojarse, decidir llevar el paraguas abierto es el mayor error de todos; mojarse, dejando en el paragüero nuestros miedos y recelos, y entonces, sin apenas pensarlo, saldrá la luz del sol.  La vela está encendida. Su llama vacila ante la brisa de la mañana. Ana está intentando encender la vela que ha traído. Le tiemblan las manos que sostienen su oración, la misma oración que repiten todos los que han acudido al lugar. Cientos, miles de velas alumbrando las tristes almas que han de seguir respirando, han de continuar sintiendo, han de llevar sobre sus cuerpos el peso de la inseguridad que les han impuesto, que les han obligado a soportar durante el resto de sus vidas. Notas, flores, muñecos.... alfombran el suelo que rodeado de luz intenta escupir el miedo que se ha quedado pegado a los poros del cemento, a las piedras del camino. Pero ese miedo no se marcha; está tan presente que no bastan las flores, no bastan las velas, no bastan el apoyo y la compresión de los que se acercan, porque esos que se acercan tienen miedo y el otro que vendrá detrás lo lleva encima también. Hace pocos días ese mismo suelo estaba rojo de desesperación, de sufrimiento, de llanto, de angustia.... Hoy está limpio de sangre, de la sangre que brotó de las vidas que se fueron y de las que están luchando por sobrevivir, pero los sentimientos y las emociones siguen allí, sufriendo y esperando una explicación, un por qué, una dirección.... Mi hijo tiene cuatro años. Hace un mes murió su bisabuela. Decidí contarle lo sucedido a pesar de no tener claro cual iba a ser su reacción. Se puso a llorar y me preguntó si habían matado a su abuelita con una pistola....Me di cuenta de que no entendía la diferencia entre morir y matar.... Esa niña que está encendiendo su vela, ya lo entiende. El padre de un compañero de clase iba en el tren y hoy su amigo está muy triste. A pesar de haber intentado hablar con él no quiere ponerse al teléfono y por eso Ana ha ido a la estación. Su madre va con ella para acompañarla a colocar su granito de arena en la playa de luz que se está formando bajo el titilar de los pabilos que continúan encendiéndose. Se encienden una tras otra en los corazones de los que no acabamos de creer lo sucedido y la mente juega malas pasadas de incomprensión, de tristeza, de soledad.... ¿Cómo le explico a mi hijo la diferencia entre matar y morir? ¿Cómo hago que un niño que últimamente me pregunta si él también se va a morir, lo entienda? ¿Cómo recuperan esas personas heridas, esas personas que han perdido a un familiar la alegría por seguir sin más el camino diario, la rutina en la que vivían? Porque esos que faltan no se han muerto, les han matado. BUHO Hoy. Apasionado rojo. Buscadas sin sosiego. Eliminando angustias. Persiguiendo sueños. Llanto mágico. Alegría desbordada ante mares de trigo. Se mueven como olas, como el viento que viaja asi he caminado hoy. Hallando, encontrando realidad, la mía. Cuatro pétalos suave caricia, tranquilidad.  Hace tres días tuve un accidente. No fue nada. Podía haberlo sido. ¿Y si lo hubiese sido?... ¿Y si lo hubiese sido?... No tengo miedo a la muerte, es irremediable, infinita. Miedo por los que se quedan, por los que dudan, por los que no tienen respuestas ni preguntas. Queremos seguir escuchando una voz, un consejo, recibir un cariño, un gesto.... Es difícil, mucho, pero al final te das cuenta de que se ha ido. Después de dar lo que haya querido dar.... te percatas de que todavía no le has dejado marchar. Y es cuando optas por lo que sabes que es mejor, conformarse y renunciar. A mí, me toca cuidarme: cinturón de seguridad. Que no sea la desgracia de los demás por mi mala cabeza.  Tengo ante mí un reto. El certamen Ciudad de San Sebastián. No se trata de ganar un premio, ni siquiera en que le guste a alguien. Es el hecho de escribir una historia, personas con sus mundos, con sus problemas.... Siempre he basado mis pequeños escritos en situaciones de mi vida cotidiana, en momentos que me llaman la atención y los cuales merecen la pena ser plasmados en el papel. Ahora la situación es distinta y no me atrevo a comenzar. Tengo que tener muy claro lo que quiero escribir, antes de sujetar el bolígrafo, antes de iniciar un posible cambio... Quiero hacerlo pero, a veces, el soñar no me permite ver, me ciega y sé que no me lanzaré si no estoy segura, porque sino estará destinado al fracaso. Algun día lo haré, eso estoy segura, si no es ahora algun día....  Florece. Rodeada de hierba que ahoga. Sus alas que castiga el viento El sol sobre el pétalo abierto Respira... suave, amapola. BUHO Llueve lluvia. El sol está oculto tras agua cristalina. Cuando se retiren las sombrías nubes la luz será infinita y la tierra, empapada, continuará escupiendo flores. BUHO El río desciende contra corriente. Suave, va bajando por el canal que la mano del hombre ha impuesto para contener su caudal, en ocasiones impetuoso. La fuerza del Mar Cantábrico que penetra decidido por su desembocadura le obliga a retroceder mezclándose el dulce con la sal. Cientos de rocas con algas y pequeños moluscos pegados a su superficie dan al Urumea un aspecto delicioso. El puente Santa Catalina derrocha esplendor proyectando su imagen en las verdosas aguas que bajo él se escurren en ondulaciones irisadas. Es un día lleno de reflejos, de espejos deslumbrantes. Los charcos que se forman en el suelo, las gotas sobre los coches, los salpicones en el río, los colores del viento azotando las ramas de los árboles, que asustados, dejan caer sus amarillentas hojas y los grupos de palomas sobrevolando la ciudad consiguen que el espectador se sienta apabullado ante tanta belleza. Está lloviendo y el ambiente mojado se mezcla con el olor a sal marina y sudor humano. Es temprano, pero en la calle se observa gran actividad. Hay cientos de corredores que buscan su meta, su llegada. En el suelo, como si hubiesen caído en tromba del cielo, montones de botellas vacías; azul intenso, apiladas, apelotonadas, pisadas por las personas que continúan su marcha. Sonidos de agua contra el suelo, de corredores peleándose contra el viento que azota y contra el cansancio que agota, sonidos de coches intentando pasar el cordón de seguridad, de aplausos a cada paso de los participantes. Se detiene, está cansada, sus ojos buscan el sendero que todavía ha de pisar, el terreno que sus pies deben recorrer. Comienza a andar despacio, respirando profusamente con su frente perlada por el sudor. A su alrededor, sus compañeros la van sobrepasando, la dejan atrás. La gente que la mira la anima y abandonando su desazón al sentirse tan agotada, inicia de nuevo la marcha. Continúa adelante. La vida es una carrera, a veces marcha, a veces contra reloj que nos obliga a detenernos, a descansar. Pero este camino que todos tenemos que seguir, ha de ser el de buscar nuestros sueños, el de conseguir logros. Aunque en muchas ocasiones, se nos presente difícil y nos haga parecer que no merece la pena, el esfuerzo final por llegar a la meta, será el que nos de aliento para continuar en la lucha por crecer y creer en nosotros mismos. BUHO Es de noche. El espigón está lleno de gente apelotonada mirando hacia la oscuridad del mar. Gente, personas de todas las edades, mayores y niños esperando la llegada de una ilusión desbordante de deseos, cargada de sueños... A lo lejos se aprecia una luz que según va acercándose muestra el encanto de un pequeño velero transportando el anhelo de los que en tierra, nerviosos y excitados observan la visión añorada durante un año. En el espigón los pajes vestidos a la usanza árabe encienden sus antorchas las cuales acompañarán a la comitiva por las bonitas calles del pueblo. Según se va acercando el velero, se lanzan cohetes que se unen a la curiosa luna y a las antorchas para dar resplandor a la hermosa noche que despejada, enseña sus estrellas a todos los presentes. Los más pequeños, como en un cuento de hadas, mantienen sus ojos interrogantes, entusiasmados, con la boca abierta y sus pies intentan aprender ballet a toda prisa poniendo sus dedos lo más en punta que pueden, a fin de ver a los Reyes Magos los cuales están llenando de magia ese momento. En el pueblo hay una pequeña casa con tres ventanas que dan a una de las calles principales y allí se colocan Melchor, Gaspar y Baltasar, uno en cada una; y hablan a los niños, les tiran caramelos y consiguen que todas las caritas que se vuelven hacia ellos expresen alegría y ensueño. Y preguntan y se asustan ante la presencia de los sueños, que unas noches más atrás no eran más que eso, sueños, que creían no poder cumplir, que eran impensables y que ahora sin buscarlo, sin siquiera imaginarlo están ahí, tangibles. Incluso los mayores nos permitimos soñar, imaginar que nuestra vida se va a llenar de estrellas y que al día siguiente vamos a hallar bajo el árbol de Navidad nuestros anhelos. Pero, ¿y si no es así? ¿Y si pasa el día de Reyes y no encontramos nada? Sí, un regalo que en realidad, no es más que eso, un regalo, un detalle, ¿un qué?.... Estamos tan cegados con todo lo material que creemos que es lo que nos llena de felicidad y no es así... .............................................................................................. Todo aquel que lea este relato que lo piense: ¿Qué regalo puede ser más hermoso que el que uno mismo se pueda dar? Buscad en el interior lo que a cada uno le hace falta y razonadlo, pero no se ha de recurrir a nadie porque nadie nos puede dar lo que ya tenemos; a algunos les hará falta algo y otros quizás necesitarán quitarlo, expulsarlo. Halladlo y luchad por cambiar, porque en eso consiste la felicidad: EN NO DARSE POR VENCIDO NUNCA. BUHO Diminuto, rojo que mis ojos han contemplado hoy: el lomo abierto y tus orejas despuntadas. Después de rozar una araucaria entre tres paredes de triste piedra y una escalera; allí sobre tu vientre, el cuello erguido, la mirada vidriosa y fija del que no puede moverse. Belleza rota que nadie observa rodeado de musgo y plantas, semioculto, escondido de las visitas, sin ser, tierno eres...... Diminuto, rojo, tú no puedes ver; yo sí, te he visto. BUHOPasaia, Guipúzcoa en la c/ San Pedro en un callejón entre los números 52 y 54  ¡Qué hermoso es el ciervo que, asustado se retira tras la espesura del bosque! ¡Qué bello es el bosque que, a sus árboles permite acariciar suaves rayos de sol! ¡Qué cálido el sol que, con dulces destellos alimenta la tierra que nos vio nacer! Nacer, crecer, vivir, morir como el ciervo, como el árbol y el sol, parte de la extraña naturaleza que un día nos castiga y al otro nos regala pequeños sueños que por si respiran, insignificantes triunfos, llenando el cuerpo de tanta alegría que sacian infinitamente dejando apartados la tristeza y los suspiros que continuamente nos acompañaban. Crecer, sin que nadie nos dé comida buscando soluciones por uno mismo como el ciervo, como el árbol y el sol, viviendo de lo que nos aporta la vida, una vida que cada ser ha de completar con los medios que ni intuye ni sueña posee y como el ciervo, el árbol y el sol cuando se haya crecido, vivido y soñado apagar suavemente la llama que nos alumbra sabiendo dejado de nuestro seres queridos lleno de luz, confianza, ilusión y amor. BUHO Cada ser es uno mismo, con sus limitaciones, con sus triunfos, un ente propio, con luz, quizás algún instante en penumbra pero siempre con un amanecer que le procura fuerza y vitalidad para salir adelante en los momentos difíciles. Cada ser se ha de aceptar tal y como es, a fin de crecer por dentro, a fin de lograr que los sueños, si no se cumplen si consigan aupar las ganas por vivir a tope con firmeza de espíritu y entrega y sólo con ese esfuerzo de aceptación la lucha por lograr la felicidad será plena. BUHO Comienza una nueva pintura; el lienzo está blanco y en la paleta se mezclan los colores que esperan ser colocados en orden. Todavía están atontados ya que hacía meses que no los utilizaban. Se quedaron como dormidos, en letargo, descansando de tanta actividad y de tanta luz. Ahora, de nuevo en acción, se pelean los unos con los otros para conseguir mayor protagonismo. El pintor dibuja unos trazos que serán la base de la mezcolanza de la imagen, que ansía por salir de las manos del artista. Está decidiendo qué luz quiere darle al cuadro y sí, la luz de la mañana, quizás sea la más adecuada. Hay que colocar el encuadre; en la parte alta líneas indefinidas sin rumbo, que va dibujando con el carbón, algún monte y delante, el prado. Ya está más o menos encajado: a la derecha un árbol, detrás los montes y el cielo....verde el monte, azul el cielo y marrones el tronco y las ramas del árbol. Ahora empieza la difícil tarea, dar vida a este boceto que clama por desarrollarse.... El campo se sacia de plenitud, de miles de margaritas blancas teñidos su pétalos de suave rosa y de repente el amarillo chillón hace su aparición: dientes de león que después ofrecen preciosas bolas de mirar transparente. La hierba está tan brillante verde que hace daño a los ojos pero en un instante, se adecuan a su cálida luz, la misma que proyecta el sol que aparta a las pequeñas nubes que corretean sin cesar. El árbol comienza a llenarse de pequeñas hojas, de brotes nuevos que el pintor va plasmando en suaves toques de color manzana y entre las ramas se deslizan halos casi invisibles de caricias que le tibian la piel. Tiene en su mano una de esas brujas de los cuentos, de esas que salen entre bosques y sonidos de agua, de esas que los gnomos recogen para adornar la entrada de sus casas. Y sopla y resopla para que salgan volando y aporten nuevos matices al conjunto; se mantienen en el aire con suaves movimientos empujados por las ráfagas de viento y se pierden después en la infinidad del espacio. El lienzo está completo, el paisaje de ensueño y su alma plena de haber captado ese instante de luz, color, sonidos de pájaros y sentidos que provocan sosiego. Y el que observa el cuadro: ¿Ya ha captado la esencia? Yo te la explico: LA PRIMAVERA BUHO
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