buho |
![]() Para aquellos que busquéis estrellas aquí encontraréis alguna de las mías.
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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Mi mío. Por el momento, no voy a actualizar el blog. Lo siento por los que me habéis estado esperando. Besos Sólo para sentarme en la hierba, Quiero un poco de tiempo. Sólo para sentir la caricia del viento, Cuando surca en movimiento. Sólo para agarrarte de la mano, Y poder ir juntos al parque. Me limito a ver la hierba del jardín frente a casa, A sentir el viento desde el coche a la biblioteca, Y a observarte mientras Morfeo te acompaña. El que inicia momentos y después los termina, Acompaña la vida en ardientes espinas. Números en círculo, manecillas de tiempo, Sólo quiero un poco, sólo para eso. ¡¡¡No, que no me voy!!! Sólo que por una temporada tengo que centrarme en estudiar, en mi familia y en tener claros mis objetivos. Sólo eso. Me seguiré paseando por aquí muy de vez en cuando, hasta que vuelva a organizarme, fuera de oposiciones... No tengo tiempo para hacer muchas cosas y ahora hay que poner por delante las que más prioridad tienen. Así que no es un adios, sino un hasta pronto. Muchos besos para todos y espero que os vayan las cosas muy bonitas. Apago las luces y la soberana duerme. Sabe que la siento y que voy a procurar no dejar de hacerlo. Conseguir que se haya aposentado como lo ha hecho no ha sido tarea fácil. Ahí está, cuando amanece, dirigiendo sus antenas y contoneando su redondo abdomen, mientras aletea levantando aire. Porque saboreará momentos y encontrará dudas que le hagan doler la tripa y plantearse muchos inconstantes, pero ya ha entendido que la respeto y que comprendo que es lo que necesita para que pueda volar alto: Que continúe con ese cariño que siempre anheló por mi parte y que ahora siente por dentro. Zigzagueará en círculos, bailará y habrá ocasiones en que quiera que la deje descansar en brazos de la autocompasión, para descansar, y le permitiré ratitos, para que patalee, pero el trabajo que me he tomado no puedo permitir que muera abandonado. Lucharé por lo que considero justo porque por lo injusto, por eso que viene sin pedirlo, como el fuego que quema el panal y destroza la colmena, no me cabe luchar más. Y si no entienden, que no lo hagan, que deciden no hablarme, pues no me voy a morir. Lo único que me pide es que yo la cuide, como lo vengo haciendo durante tiempo. De nada vale, ir de samaritana intentando no se ni lo que... Ya me dieron patadas y... Lo que significa su apoyo sólo yo lo sé, porque antes no lo tenía. Yo la atiendo y ella me atiende a mí, linda abejita. Que la armonía se te cuele por las ventanas del alma, En sintonía con lo que llena tu corazón, Para ofrecer una sonrisa de mil amores Que rinda momentos únicos de ilusión, Por ver a las personas que aprecias y amas, Contentas, al sentir tu compañía recibir Compartiendo sentimientos que se rinden A la plenitud y a la alegría de vivir. Un beso y un abrazo ofrezco, Rindiendo homenaje a los que acompañáis Las letras que surcan bajo mi mano, que se escribirán en el próximo Nuevo Año. Mi cariño y mi respeto, y un poquito de emoción Deseando vuestra felicidad algodonada De candor, inocencia y eterna juventud, Esa que se ha de llevar por dentro Mientras haya vida, mientras haya amor. Feliz Año Nuevo 2007 Frío bajo cero. El coche, el habitáculo perfecto para el desafío. Por la carretera, el hielo adelanta su presencia en rocío apoyado ante el cielo estrellado. Se pintaron los campos de blanco, como de cuento, en cortantes armados que deslumbran por su albor engalanado. Los árboles, en flores de cristal convirtieron sus ropajes, vistiendo avergonzados desnudos mientras la hierba capeaba sus partes altas de gotas escarchadas. Llegando a la ciudad, el paisaje cambia con el calor humeante de los tubos de escape, de gentes y rutinas. Aunque helada la temperatura, los cuerpos se rozan y la ternura se hace dueña, derribando la sinrazón del frío. Salen de la bolsa, sorprendidos de la actividad a la que se ven sometidos, envueltas sus cuchillas en siliconas perdidas, en la oscuridad de los años de una caja metidos. Y sus cordones roñosos, por la humedad mal secada, se han hecho un gran lío entre ilusiones de paja. Pero ahora les sacan fuera, para que les de la luz, estirando cuerdas y dedos entre armazones de tul. La pista rodea un quiosco, engalanado de luces, con muñecos de nieve brillando entre una gran placa de hielo. En círculo se muestra, la superficie blanca, ofreciendo al visitante, bienvenidas y desplantes. Igual se cae, más se levantará luego, apoyando las manos y elevando el trasero. ¿Seré capaz de alzar el vuelo? Encuentro, después de mucho tiempo, de una mente con sus sueños, retornando deseos que viven a ras al suelo. Apoya las manos en la barandilla de madera y coloca los patines sobre el manto de agua helada, iniciando con calma la marcha, ante el posible olvido de la enseñanza. Confía en la destreza que antaño, surcaban los pasos dejando en una esquina, miedos y caídas amarrados. Y se deslizan los metales, teniendo presentes los sinsabores, de un chichón y de una rodilla morada, de un morrazo en la cara y de un gran coscorrón. El recuerdo obliga a ser cauto, pero de pronto viene la sensación, de sentirse brillando mientras el viento golpea en el rostro. Por dentro, sonríe la esencia y se dibuja el soñador de sueños. Patino y patinando me siento libre…. Mientras miraba al frente, las hojas altas de la flor de Pascua se metamorfoseaban en rojizo color. Poco a poco, mostraban su cara más delicada y hermosa al mundo: La cara de la Navidad. Esa que se cuela por los rincones, abnegando los corazones de emoción, en candilejas iluminada por el candor de la inocencia que todos desearíamos tener en estas fechas. ¿Y por qué no tenerla? ¿Por qué no vivir estas fiestas con la ilusión de un niño pequeño? Hoy, hablando con una amiga, me decía que ella no vivía estas fiestas, que no las sentía por dentro. Y de mi boca salió el preguntar los motivos de su malestar, de su decisión de no vivir la Navidad como una alegría, como un renacer al sentimiento de compartir eso mismo: Un sentimiento. Porque yo lo siento así: Por muy mal o muy bien que vaya todo, me vuelvo una chiquilla y este año, aunque tarde, por falta de tiempo, busco pequeños detalles para los que me llenan el corazón. Y veo a mi hijo ilusionado vestido de casero y corriendo de un lado a otro, procuro llegar a todas las ilusiones de los demás, porque sólo así, siento llenas las mías. Y además procuro transmitir esa sensación que sale por los rincones, en las luces de colores, en los espumillones y en la estrella que preside el árbol que adornamos el pequeñito y yo. Mi balcón parece una discoteca y el nacimiento, con los reyes y pastores formando grupo, ha tomado por baluarte la mesa del salón. ¡Ahhh! Pero eso no es todo. El Olentzero hace acto de presencia y junto a él, Papa Noel sube escaleras mientras tararea una canción. El espíritu, el deseo de bienestar, todos lo llevamos dentro. Quizás no deberíamos esperar a la Navidad para encontrarlo, para buscarlo, pero estas fechas ayudan a que surja si nos lo proponemos. En cada bombilla que alumbra un color, en cada estrella que acompaña a un corazón, en cada detalle y en cada encuentro, hay esperanza de la de verdad. ……………… Quería dar las gracias a todos los que seguís mis andanzas, por acompañarme. Os deseo toda la felicidad que yo anhelaría para mí, que siento ser lo mejor que os puedo desear. FELIZ NAVIDAD. http://static.flickr.com/116/312802056_7aeea22740.jpg http://static.flickr.com/115/312809071_7cc1c824b3.jpg Hay veces que la vida se vuelve una sorpresa. De esas que te maravillan. Como que sin querer, quiere darte una sorpresa. Vas al aeropuerto a esperar... Sabes a quien, pero no sabes quien, porque en realidad conoces o no conoces. Y de repente te encuentras al reflejo que en ocasiones está escondido en el subsuelo. Y el reflejo te abraza, y te da besos, de esos que tú escondes a la mayoría, porque choca que los regales, ya que incluso se apartan de tu encuentro. Esos escondites, se vuelven eso, escondites de... "mejor me quedo callada y no digo lo que siento, no vaya a ser que me encuentre con la guinda del pastel"... Y entonces el subsuelo es mejor amigo que el mejor de los amigos, ya que como tal subsuelo que es, ni te chilla y te pretende hacer creer cosas que no son, ni forman parte de tu realidad. Claro que la realidad de cada uno es un mundo, igual que la fantasía, que a cada cual la suya. Y te encuentras con lo que no sabías que te ibas a encontrar, a una persona encantadoramente espontánea, risueña, cariñosa, detallista, sin pelos en la lengua y con la sinceridad por sombrero. Y te sientes encontrada como en un espejo que te está devolviendo continuamente la sonrisa, que lo miras y te sonríe, que te sientas a hablar y te escucha y al que escuchas también. Y pasas tres días, enseñando tus ambientes, tu casa, tu familia a una persona a la que conocías y no conocías, pero que al final pareces conocer de toda la vida. Al final me doy cuenta, de que lo que siempre he querido es lo que estoy viendo y me alegro de verlo tan claro, que llega a doler. Sólo que eran las circunstancias las que han obligado una y otra vez a poner esas barreras, que siento tú tiraste, hace mucho. Tres días en los que he sido un yo al completo y que voy a aprovechar para tener muy claro lo que debo y quiero ser. Un yo único e irrepetible, fuera de los conceptos que desean los demás que sea, con la libertad que implica decidir en determinados momentos, lo que tengo que ser para no desembocar en lo que no debe ser. De México venida, mis gracias por haberte decidido a dar un salto desde Madrid para conocer mi tierra y a los míos. Porque quien hizo realidad tu sueño de conocerme, fuiste tú, que como todo en la vida hay que trabajar, por conseguir nuestros sueños. Espero algún día devolverte la visita que me has hecho... Y lo haré encantada.... Yxqno. Se mueve el junco al compás del viento en balanceo de continua agitación, buscando flexibilidad en cada momento para estar y ser consecuente con mi yo. Ahí está esa raíz que, en poca tierra ahuyenta al desánimo y con fuerza crece, gritando al tallo con tierna firmeza que de flores repleto, si lo desea, puede. ¿Acaso es el junco más que mi mente? ¿O es una flor más humana que yo? Tarde descubro que, al compás del viento, puedo ser libre…. Aunque pensándolo bien, quizá ya lo soy. Recuerdo cuando era muy niña, largos fines de semana en el caserío de mis tíos. Interminables tardes rodeada de gallinas, cerdos, conejos, vacas, ovejas.... Después el trabajo en el campo que, aunque ciertamente afanoso, me encantaba...Recogíamos según la temporada, tomates, vainas, lechugas, cebollas, puerros, berzas, cerezas, peras, manzanas y un sinfín de productos propios de una explotación. Después de ordeñar las vacas, llevábamos la leche a hervir y en grandes hogazas de pan depositábamos la deliciosa nata que desprendía llenándonos la panza con un buen montón de azúcar. Recuerdo a mi cuerpo, por entonces un poco pequeño, peleando con la azada mientras mis ojos buscaban patatas, a fin de levantar la mano con una de ellas y gritar: ¡He encontrado una! ¡La he encontrado! Después seguía buscando... Ví nacer terneros, corderos pero el recuerdo más especial que tengo es el los cerdos. Mis tíos criaban y cebaban al cerdo que se rifaba después en la feria de Santo Tomás. Le daban pienso, pan y todas las sobras de la comida. Tenían varias hembras que de vez en cuando parían camadas impresionantes. Recuerdo un verano en el que pasamos varios días en una tienda de campaña, a los pies del caserío. Unas de las cerdas estaba a punto de parir y yo nunca había visto como nacían los cerditos. Fue maravilloso. Mis tíos se turnaron para ayudarla mientras yo no podía despegarme de su lado. Uno tras otro, salieron pequeñitos rosados con el rabito rizado, mientras no paraba de palmotear contenta de verlos. Me tuvieron que mandar a la cama porque ya era de noche, pero a la mañana, cuando me desperté, todavía algún gandúl, se resistía a ver la luz del día. Y allí, hasta que amanecieron todos los chiquitines me quedé con mis tíos. Son recuerdos hermosos que están ahí, que en la mente de una niña fueron adorables y que hoy, ahora mismo, están tan nítidos como el primer día. Hace una hora me han avisado que mi tío, aquél que los ayudaba a nacer, ha tenido un infarto, muriendo en el acto. Y me están creciendo los cerditos a montones. CUANDO APRENDES A NO ESPERAR ¡Quiero tiempo! Aunque sea, a fin de ver la tele, Ni el Salsa Rosa ese, Sólo cuando te conoces por dentro, Y en el momento en que te das cuenta No por los demás, sino por el sentir Golpeó el coche. Nadie respondió. En el interior un cuerpo apoyaba la cabeza en el asiento del copiloto. La carencia de movimiento hacía presagiar lo imaginable. Abrió la puerta y con un tono de ánimo empujó la pierna de la persona inmóvil. Al instante retiró la mano y dió un salto hacia atrás. Fue como tocar una piedra, como un pedrusco al que hubieran tallado a la perfección para ser un gemelo, una réplica. Pero no era así... El hedor podía palparse, olerse, penetrar hasta los más recónditos recovecos de la nariz y las moscas reunidas para darse un festín, complementaban el escenario plagado de suciedad. El cuerpo deforme, negro, con la cara irreconocible debido a las horas pasadas colocado en la misma posición... ........................................ Ha sido como ver la muerte real, tangible. He visto morir personas. He tenido frente a mí, familiares muy cercanos que han muerto, pero esta vez ha sido distinto. No conocía a este hombre, pero la sensación física de descomposición, de rígidez se han encontrado, muy nítidas, con la de muerte, realidad, adios, fin de una vida... Crecer. Lo inteligente o lo éstúpida Empática y receptiva, Pero de lo que siento por dentro, Pocas, muy pocas veces en mi vida, he tenido la ocasión de volver de vacaciones al mismo sitio. Bueno, cuando era una niña si que repetíamos, pero, desde los ojos de una niña, ese período de fiesta siempre era una maravilla. Recuerdo la primera vez que fui a Extremadura y la segunda. Mi pareja y yo eramos novios y siempre teníamos que estar supeditados a su familia, que era a la que visitabamos y además, la presencia de su madre nos cortaba las alitas para hacer lo que nos viniera en gana. Ante la posibilidad de volver allí, le plantee diversificar las vacaciones. Sabía que, sin lugar a dudas, ibamos a estar con su familia (todos sus ascendientes son de Olivenza, en Badajoz), pero me apetecía poder conocer los pueblos y lugares y lugares de la zona, y además procurar alojarnos en alguna casita rural cercana. Pues como siempre (podría exceptuar unas vacaciones en Tarragona, en las que Ibon se puso enfermo y llovía tanto que nos volvimos antes de tiempo) acertamos de lleno. Bueno a la ida, decidimos ir por Madrid porque yo estaba deseando visitar Toledo, ciudad que, a pesar de estar sólo unas horas, colmó mis anhelos. Después, la pequeña casita situada en la carretera entre Badajoz y Cáceres, concretamente en el pueblo La Roca de la Sierra, resultó una delicia. www.valdevilano.com Todos los días su dueña nos preparaba unos molletes de pan tostados en los que untábamos mantequilla y mermelada y también una pringue que se hace por esas tierras con carne de cerdo, grasa y pimentón. Y yo, que casi nunca desayuno, dále que te pego. Aparte de la piscina y el servicio excelente. Y después salíamos a la aventura, por decir algunos, Cáceres, Trujillo, Badajoz, Olivenza, Zafra, Jerez de los Caballeros, Mérida... Comíamos donde nos pillará y procurábamos volver al pueblo hacia las cuatro de la tarde, donde nos bañábamos, y partiamos rumbo a Badajoz, Olivenza o San Francisco de Olivenza a pasar un rato con la familia. Y como poco nos daban las doce de la noche cuando volvíamos a dormir. Eso sí, cada tres días, un descanso obligado, porque el cuerpo no podía más. No sé si hemos descansado o no, pero lo que si sé es que nos lo hemos pasado pipa, con la familiaridad de los habitantes de esas tierras, con la visión de los dorados campos. Golondrinas, alcornoques, iglesias, aljibes y alguna que otra sorpresa han acompañado nuestras vacaciones. Habrá que esperar al año que viene para otras, pero todavía me doy el gusto con éstas.... Tengo el frigorífico lleno de dulces y chorizos... Ñam, ñam... Tomo un descanso de unos días. Y además la lógica, pero angustiosa caída en la cuenta, de que detrás de ella ya no había nada. Su padre todavía resistía el combate con la vida, pero enfermo, era su corazón el que tenía que resolver todos los asuntos cotidianos. Y era la aceptación de que en el camino hacia su pasado, quedaba ella, y ella, y ella... Pero en aquel instante, una luz se coló por el pasillo, una luz que pasó de largo del pequeño habitáculo. La sintió caminar por el lugar y de un salto se incorporó a recibirla. Había llegado a entrever un casco de moto acompañándola y al instante supo que era ella. - Mi madre ha muerto-le dijo horas antes. Y escuchó al otro lado de la línea, silencio, incredulidad, tristeza y llanto. Y ahora se presentaba, a sabiendas de sentir que no iba a pasarlo un buen rato. Y ella, que estaba apoyada en el quicio de la puerta, se quedó mirándola con cara de esperanza, mirándola, mientras los ojos intentaban contener el torrente que quería desbordarse. Y la esperanza se abrió, se dejó escapar por todos rincones del alma, como cuando una bombilla se mete en una caja llena de agujeros y por ellos despide explosiva luminosidad y se va rompiendo la caja haciéndose cada vez más grandes los huecos por los que sale la luz blanca. Porque llegó lo que ansiaba en un abrazo al que se rindió, permitiendo desatarse toda la congoja que las dos llevaban dentro. En ese abrazo se rompieron los nudos que llevaban demasiados años atados, que piel contra piel, decidieron deshacer para convertirse en un sentimiento de dicha, por volverse a encontrar. Nunca olvidará ese abrazo, ni lo que sintió cuando, al borde del ataúd, su amiga lloraba. -¿Por qué lloras?-le preguntó, pensando que se acordaba de su hermano, muerto unos años antes. -Lloro por tí y por tu madre. Dentro de ella, una sensación extraña se adueñó de todos sus sentidos. Es como que se abriera el universo o que los pájaros trinasen fuertemente. Como si en el interior, todos y cada uno de los rayos de aquella luz que había entrado por la puerta, hubieran dedicado su camino a buscar la manera de penetrar en un corazón que se sentía roto. Y fue cuando se dió cuenta de que no estaba sola, de que la sensación de angustia parecía que hubiera decidido marcharse. Charlaron durante largo rato aquel día y al siguiente y otros más, hasta que la calma retornó. El tiempo pasa, inescrutable, adoptando diversas formas y senderos para hacerse notar, y el tiempo hace recuperar unas alegrías y perder otras. A veces se juntan, y recuerdan aquel momento vivido hace casi tres años. Y siguen brotando las lágrimas, lágrimas que ya no lloran tristeza sino felicidad de encuentro. Y se juntan las manos y se abrazan los cuerpos sin pedir nada, porque no hace falta, porque sale sólo con una mirada, con un hola. A ella le encanta tenerla por amiga. Cada una tiene su vida, su familia, pero la sensación, cuando están juntas, es la de vivir de nuevo, interminables noches tomando un té con leche... Subir a ver a la familia, compartir un café con sus padres y con sus hermanas, demuestra lo que son la una para la otra, lo que han sido siempre. Que aunque el camino se bifurcó volvió a unirse y que, aunque pasen los años, seguirá siendo una unión en cada llamada, en cada abrazo. Llevaba horas allí sentada esperando a que una mano amiga llegara, a que alguien especial entrara por aquella puerta. Alguien con quien poder desahogarse de las sensaciones que llevaban dando vueltas como en una noria por el interior del cuerpo. Pero no llegaba. Escuchaba voces a su lado, voces que en el fondo, sonaban lejanas, difusas, relegadas a una niebla espesa de charla sin sentido. Y por dentro se sentía morir, como el mismo cuerpo al que estaba velando porque se notaba tan aplastadamente sola, que los sinsabores de la vida le parecían dulces comparados con el sentimiento que revoloteaba en aquellos instantes. El teléfono no paraba de sonar ofreciendo palabras de consuelo que no llenaban el espacio vacío de la mente. Diversas llamadas se almacenaban en sus oídos, cansados de escuchar "lo siento" al otro lado de la línea. Se daba cuenta de que los que llamaban no conocían nada de ella, de su vida, de sus necesidades, y que a todos les parecía que con unas palabras era suficiente. Soledad, tan rígida, que gritaba en el interior de la cabeza y del mismo alma, expuesta a puñetazos de rabia.Y aquel olor, que se metió en los huesos a través de la nariz, que días después le obligó a tirar un champú al cubo de la basura, aquel concentrado olor, nauseabundo, que con el tiempo, no ha conseguido quitarse de la pituitaria. Comentarios, fíjate, qué ataud más majo, ya no hacen las cosas como antes, qué detalles, es una maravilla... Mientras, ella guardaba silencio, y al llanto que de vez en cuando salía, respondían con nuevo silencio, con un no te pongas así, es ley de vida. ¿Quién? ¿Quién iba a venir a darle un abrazo? ¿Quién iba a recibir su dolor y hacer que pudiera salir el nudo que tenía en la garganta? Eran las únicas palabras que se le agolpaban pugnando por salir, las que sabía que quien allí estaba, no iba a entender. -Vamos a comprar algo para comer- le dijeron.Y allí se quedó, sola, constante en su furia, de darse cuenta de lo que tenía en la vida. Es en esos momentos cuando más se entiende lo que se tiene o lo que se puede tener de los demás. Es entonces cuando uno ha de percatarse de que en esta vida, te has de sacar las castañas del fuego tú mismo. Es cuando has de cerrar los ojos y llorar por dentro.Y allí, apoyada en un sofá de color azulón, con un calor que derretía piel y camino, se permitió un descanso, al dejar de sonreir y de decir que estaba bien. Y reflexionando se percataba de que en el fondo todos estamos bien, o creemos estarlo. Todos pasamos por la vida, sonriendo y haciendo ver que nos va de maravilla. Y ciertamente es verdad, porque esa es la realidad de la vida que tan primorosamente nos hemos creado. Pero... ¿Acaso me va mal? La respuesta es no. Pero son los deseos los que matan, los que abandonan la esencia de cada uno en un eco indescriptible de mentiras y engaños a veces, destinadas a uno mismo, a veces a los demás. Son las frustraciones, las que envueltas en envidias, celos y deseos hacen que entonces y sólo entonces, salgan a la palestra las carencias de cada uno. Son ellas las que provocan desazón y las que, cuando aparecen, matan alegrías para mostrar orgullo, asesinan dignidad para acuñar bajeza. Y pensaba. Meses después, cuando las aguas volvieron a su cauce, cuando encontró un sentido a su existencia, dejó de reprochar a su familia comentarios del tipo "no puedo verla", cuando te das cuenta de que un yo no soy tú y de que cada persona ve las cosas de distinta manera. No querían ver muerta a su hermana y ella no lo aceptó, sólo por el hecho de sentirse sola. Carencias, nada más que carencias. Continuará... Recuerdo cuando estaba en baja forma. Triste, desangelada y sin ganas de nada. La sensación era como si nada de lo que había creído en mis años de vida tuviera sentido, como si los conceptos que habían estado conmigo ya no me valiesen. Mi amiga rubia me escuchaba, mi amiga rubia me abrazaba, mi amiga rubia tenía siempre una palabra de apoyo y una de enfado cuando me lo merecía también. Porque fuí una cabezona durante mucho tiempo, pensando en que muchas cosas podían, no, tenían que cambiar. Después me dí cuenta de que no, de que la que tenía que cambiar era yo para seguir hacia adelante. De que no me valía intentar que los demás intentasen cambiar si no querían. Muchos conceptos tuvieron que irse a la basura para poder sobrevivir, para no mentirme más a mí misma y sólo enseñarle mi yo a quien me enseña el suyo. Egoísmo, podría llamarse así, no lo sé, pero me percaté de que no podía ser agua clara, con quien no lo era conmigo. Y mi amiga rubia siempre estuvo allí, cuando la llamaba para decirle como me encontraba. Clara y limpia. Mi amiga de los dorados cabellos está triste porque un chico le ha robado el corazón. Tiemblo al escribir esto. Habíamos quedado para cenar y no se presentó porque se sentía mal, debido a que ese chico no le correspondía. Le mandé un e-mail diciendo que él no se merecía que ella estuviera triste cuando igual él se estaba divirtiendo. En cierta manera, también era egoísmo por mi parte por el hecho de no haberla visto y haberla podido ayudar. Pero no la llamé porque sabía que cuando ella se siente mal, prefiere estar sola. De ahí a los días, le mandé un mensaje para decirle si tenía un ratito para quedar y me llamó muy enfadada diciendo que quería estar sola. Respeté su decisión pero me quedé un poco, no sé cómo llamarlo, planchada. De ahí a los días, le mandé otro mensaje, en la que le hacía ver que a pesar de respetar su decisión, me provocaba tristeza no poder corresponder a la ayuda que ella me había prestado. Me llamó y se que, en cierta manera, la hice sentir culpable de no querer contarme sus sentimientos. Entiendo que cuando te has acostumbrado a solucionar tus problemas sólo, porque nunca has tenido el apoyo de nadie, cuesta mucho abrise a los demás y lo sé, con conocimiento de causa. Nuevamente me pedía tiempo el cual por respeto, le dí, aunque no quería hacerlo. Pero a los pocos días, un poema llegó a mi correo. Un poema que me hizo ponerme a temblar, a reir, a llorar, a darme cuenta de lo importante que soy para mi amiga de los cabellos dorados. Ella no se puede imaginar lo que tiemblo al escribir estas palabras ni lo que sentí y siento, cuando pasados días me llamó para pedirme ayuda y contarme como se sentía. Sé que la relación entre dos personas, puede ser muy complicada, si no conectas con el otro lado o con la necesidad del otro. Me alegro de haber sido capaz de darte el tiempo que necesitabas, pero también de haberte dado a entender que estaba incondicionalmente para lo que te hiciera falta. Y me alegro doblemente, porque has querido compartir tus tristezas conmigo. Sonreí cuando me dijiste que te sentías amada y me entristecí cuando te hundiste. No sé si leerás esto, pero me gustaría que supieras que tus palabras me han llegado muy dentro, hasta el centro de ese corazón que sonrío todos los días. Un abrazo, linda de los dorados cabellos. Eso es lo que te digo. Buscarle un sentido, reina. De nada vale que por los comentarios de los demás, te estés comiendo la cabeza. Todos tenemos razón, todos creemos en lo que hacemos. Lo importante es saber hasta que punto nos influyen los puntos de vista de otros. Se que te duele lo que ella está haciendo contigo, pero también es muy posible que no se de cuenta de lo que está pasando. Nos sucede a todos. Pensamos con nuestras creencias y muchas veces, tachamos al de al lado como demasiado sensible para compensar nuestra falta de, por llamarlo, darse cuenta. Sabes que se encuentra mal, aunque no quiere reconocerlo. Lo que no vale es que te cuestiones tu manera de ser por lo que ella o los que están a tu alrededor te hagan. Lo que no vale es que dudes de tí cuando llevas adelante una familia con mucho trabajo y esfuerzo y cuando tienes más gente que te adora y que darían lo que fuera por sentirte feliz. En muchas ocasiones, pretendemos darnos de cabezazos antes que dejar que las cosas sigan su curso y nos empeñamos en que se vean las cosas como nosotros las vemos. Aunque hables con ella no cederá hasta que suceda algo que la haga recapacitar y encarar sus problemas. Quizá entonces se de cuenta de que está descargando en tí todas sus frustraciones y su cobardía hacia la vida. Y yo espero que lo haga, que considere vuestra relación lo suficiente importante como para mostrar dignidad en vez de orgullo. Pero dále tiempo, y si es necesario apártate de ella, porque si intentas hablar las cosas van a ir a peor. Crees que nunca se disculpará pero no estás en su mente y ciertamente no lo sabes. ¿Has visto el cambio que he dado yo? ¿Lo has visto? Todo es posible en esta vida, todo, y eso es algo que no tienes que olvidar. Mientras quieras algo, has de trabajar en ello. Eso es lo que tú tienes que decidir. Su amistad. ¿La quieres? Pues dále tiempo, nena, dále tiempo. Y sentido a tu existencia lo tienes: Tu familia, tu gente y sobre todo tú misma, que ya sabes que sin tí, no eres nada. Mientras tanto aquí tienes a esta pesada que te escuchará siempre que lo necesites, porque ya te digo que ni te imaginas lo que me llena charlar contigo y compartir nuestras alegrías y pesares. A una flor que me ha ayudado en los peores momentos y con la que comparto mis alegrías. Nuevos retos, sueños... No he comentado nada por si luego me echaba hacia atrás. Pero ahora ya está preparado. He decidido presentarme a un concurso de poemas. Y no pensaba lo que eso iba a provocar en mi interior. A veces piensas hacer determinadas cosas y al intentar hacerlo no te imaginas lo que puedes conseguir con ello. Algunos comentarios críticos han estado a punto de hacer que desistiera, pero una vez que los escuché, me senté a sopesar los pros y los contras de enseñar mis poemas. No pierdo nada, el no ya lo tengo. Como tantos noes que he ido escuchando en la vida, no han de ser los que me obliguen a rendirme. La que tiene que rendirse soy yo, no los demás por mí. Nadie me puede obligar a decir algo que no quiero decir ni hacer algo que no quiero hacer. No busco ganar, sólo es cuestión de autoestima, de pensar porqué no puedo presentarme, que es lo que me lo impide. Nada ni nadie, la única persona que me lo puede impedir soy yo. A raíz de esto me ha venido a la mente unos comentarios que me dejó hace unos días Alberto Cifuentes y las respuestas que yo le dí. En ningún momento, escribí un comentario que pudiera ofender a nadie y terminé pidiendo disculpas por cosas que yo no había escrito. Porque yo había escrito un poema y total que al final, me dejé llevar por los comentarios. Pues con esto lo mismo, porque me digan que no puedo ganar, o que mis poemas no llegan al nivel exigido, que más me da. Lo único que quiero es presentarme. Además, no había impreso nunca mis poemas, y verlos así, encuadernados, centrados en hojas, me llena de orgullo. Para colmo, leo en un artículo el comentario de un lector profesional, que son estos que utilizan las editoriales y los concursos para hacer cribas de escritos, en el que dice que novelas que él ha desechado se han publicado en otras editoriales con mucho éxito. Son gustos, es subjetividad, lo que a uno puede parecerle fantástico a otro una mierda. Así que lo único que me queda y por lo que me presento es porque creo en mí. Ser mujer, Entender que lo que quiero Soy mujer y emocionarme ansío Encrucijada de vientos claros Posdata: A los que hayan leído el artículo anterior, el cual he borrado, lo lamento, Hace algún tiempo que aprendí una lección. Que no se podía decir todo lo que se pensaba, que lo que los demás no querían escuchar era mejor esconderlo. Y hoy sé que esa decisión que tomé tengo que mantenerla. Mientras no me perjudique, callaré, mientras no me haga daño a mí misma, guardaré silencio... Y si me preguntan peras, en muchas ocasiones responderé manzanas.. Y respiraré hondo. Astenia dicen que aparece en estas fechas Aparece adrenalina que se expande cual agua La sujeto relegada, para abandonarme en otros brazos Hoy has tenido una pesadilla. Y sé porque ha tenido lugar. Hoy me he enfadado contigo porque te comportas como lo que eres: un chiquillo, un niño de seis años al que le queda mucho por vivir. Me duele tener que enfadarme, me dolerá siempre. Es como que un cachito del alma se rompe cada vez que te hago llorar. Pero tienes que aprender que la vida no es un eterno juego, que tienes obligaciones...Las de ahora son aprender a leer y a escribir, después vendrán otras que tú buscarás... Somos los que tenemos que hacer que mientras seas un niño te esfuerces aunque no quieras, porque después ya te encargarás tú si quieres. Lo que más siento es saber que el día de mañana te darás un batacazo y otro, y otro más. Pensaba que la vida era distinta, que podría darte todo lo que yo no tuve, pero después me he dado cuenta de que era una quimera, una mentira.... Mi ayuda, mi eterno amor, mi consuelo, mi compañía... espero que te valgan para sentirte lo que tú quieras ser, porque el tipo de persona a desarrollar lo elegirás tú. Sé que tirarás por el suelo conceptos e ideas según pasen los años y espero que algún día no me eches en cara no haber sido la madre que esperabas, pero tengo que prepararme para ello, porque puede suceder. Lo que intento todos los días es que creas en tí, por encima de todo, ya que sé que es lo único que te va a hacer fuerte ante los baches que te encuentres en la vida. No puedo tenerte metido en una urna de cristal. Ahora que veo la vida distinta...Siento enormemente lo que vas a tener que luchar y pelear por abrirte camino, porque nadie te va a dar nada gratis, nadie... Siento que la vida no es fácil y no me arrepiento de tenerte a mi lado, pero si lamento que no vayas a tener lo que ansiaba que podría haber para tí. LO SIENTO Opiniones. Para gustos. Una amiga me ha dicho que la mayoría de las veces, escribo cosas buenas, positivas, que no se veía mi otro lado. Que procuro dar al afuera una imagen alegre y divertida, que no corresponde a veces, con mi estado de ánimo. Las escribo, eso sin dudarlo, pero prefiero guardarlas para mí. No es cuestión de confianza en los demás, porque en este blog he escrito muchas cosas que se acompañaban con mi malestar pero procuro de un tiempo a esta parte no buscar la compasión de nadie. Lo que sucede es que no pretendo que nadie me dore la píldora, que me den cachetitos en la espalda... Seguramente mi actitud hacia la vida que me ha tocado, ha cambiado y veo el futuro con otro aire y con otra ilusión que antes no tenía. Más optimismo, más energía, más conformismo diría que son los cambios que observo y un deshacerse de ideas y conceptos que no me valían para seguir funcionando, para continuar. Reconozco que antes me autocompadecía demasiado de las cosas que me pasaban, pero no hacía nada para salir del agujero en el que me he llegado a encontrar. He logrado salir del blanco y negro que he sido siempre y encontrarme envuelta en un mundo de colorines; no quiere decir que todas las situaciones me agraden, pero las tolero y las observo desde otro punto de vista que antes no utilizaba. No quiere decir que no pida ayuda cuando lo necesito, pero antes de hacerlo, sé que tengo que tener muy claro mi enfoque y que es lo que me hace sentir mal. No tengo la razón absoluta, pero es mi razón y tengo claro que mi perspectiva viene después de años de camino. Lo que a mí me puede desagradar, a otros les puede parecer una tontería. Si mi blog o mis poemas y escritos no expresan suficientemente lo que pasa por mi mente, es mi decisión hacer que así sea. Más reflexiva, excepto cuando me tocan la moral, tema sobre el que todavía trabajo (soy demasiado impulsiva), más consciente de que en la vida se pueden tomar caminos opuestos, fáciles y difíciles, y de que he escogido el que más tarea me va a dar. Pensar un "siento o no" mi actual actitud, depende del día y del momento. No puedo afirmar, hoy y ahora, que no vaya a escribir sobre una situación que me sobrepase o que no vaya a buscar una palmadita en la espalda pero procuró no hacerlo. Y podría, sin estrujarme demasiado la cabeza.... Pero este es mi camino. Sevilla. ¿Qué diría? Un paseo durante tres días por sus calles, encontrando recovecos y preciosos patios en los que desmadrarme. Desmadrarme en serio. El arte almohade, como ver puntillas, pequeños encajes pegados a las paredes; las paredes, cubiertas de cerámica de infinidad de colores que me desbordaban; las calles repletas de naranjas colgadas de los árboles, la curiosidad de conocer otro ambiente, a otra gente. Y la primavera desbordándose por todos los rincones: En los naranjos, pequeñas bolitas blancas a punto de reventar de azahar, el cielo azul a la orilla del río, la primera amapola de este año para mis ojos en el parque Mª Luisa y la delicia de poder ver un almendro en flor. Mi hijo gritando emocionado cuando vió el cielo de campanas que colgaban sobre su cabeza en lo alto de la Giralda, mi suegra, que vino con nosotros, montando por primera vez en avión asegurando que guardará un recuerdo imborrable de este corto viaje, ver a mi compañero quedarse embelesado mirando los Reales Alcazáres; comprobar como le sale ese chiquillo que todos llevamos dentro cuando ve algo que le emociona, quedar con Trini y con otros amigos. Casi sin planear, de lo mejorcito que guardaré en el recuerdo. Haces. Y no haces. Te das cuenta de las razones de uno y de otro. Haces lo que te dicta la razón y no lo que te dice el corazón. Y te das la vuelta. Y quizá piensas que no haces nada, pero estás haciendo demasiado, porque le das vueltas todos los días a lo mismo. Pasan los meses, los años y sigues dándole vueltas a lo mismo. Lo que pasa que ahora lo haces en silencio y sin esperar que se solucionen los batiburrillos que te rondan en la cabeza. Pero ahí siguen girando, constantes; es como que ya se han acostumbrado a estar ahí, sin pena ni gloria. Y te autoconvences de que la razón tiene que tener más poder que el corazón, aunque no lo quieras. Lo curioso es que está ganando, y encima te encuentras bien. Sólo algunos días, de vez en cuando, revienta una desazón que te come el alma y piensas: ¡Ya está aquí otra vez esa niña tonta soñando! Y la empujas a la habitación de los sinsabores y se los haces recordar una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez.... Y lloras tanto que cuando terminas pasan un par de horas hasta que vuelves a tu ser. Y pasarán los días y volverán de nuevo, para machacarlos otra vez y otra vez y otra vez y otra vez, hasta que se mueran de inanición. Una oferta, un vuelo más barato de lo normal que ofrecía viajar a Sevilla. Nos lo planteamos y sin pensarlo demasiado, nos decidimos: Una escapada a conocer una ciudad que nos aproximaba a la cultura almohade, arte cuyo molde no habían captado todavía mis ojos. Palmeras, estrechas calles entre las que viven hermosos patios llenos de plantas y flores, calor, río Guadalquivir bordeando sus orillas.... Según tenga tiempo iré terminando de paladear un corto viaje que me ha sabido a pescadito frito, naranjas y encajes, pero sobre todo a amistades encontradas, que durante más de un año han adornado los comentarios de mi blog. Iba a Sevilla y tenía la oportunidad de conocer a una de las blogeras que post tras post hacen que siga teniendo ganas de escribir, que según le expliqué, en ocasiones pierdo. Alegría ante todo, por el hecho de que quien apenas te conoce, se desplace desde su pueblo para tomar un café contigo; una charla animada entre dos mujeres que han vivido una vida, cada una en su estilo; la verdad es que aunque estábamos más personas (una hermana suya y mi familia), nos centramos a hablar de nuestras pequeñas inquietudes dejando a un lado recelos. Además me llevé un regalo recibido de sus manos que descansará entre mis libros, una vez lo haya leído... Un agradable momento que espero se repita con su visita algun día a mi tierra. Te mando este poema que espero que te guste y si no es de tu agrado, por lo menos sepas que está hecho con mucho cariño. Un beso muy grande y un abrazo como el que nos dimos. TRINI Soñaba amores, que ahogaba tras trabajo Dijo adios al trabajo Entre cuadernos y pensamientos Desaparece sumergida en un mar de dientes. Envuelta en secreciones babosas destinadas a facilitar su paso. La lengua juguetea con los pedazos marcados. Agua deshaciéndose en el corazón del cuerpo entre partículas de carne dulce almibarada. Dulce - piensa. Soy dulce y me comen. Si no lo fuera, quizá me habrían dejado bajo la copa del árbol. Pero no, me saborean y se deleitan con mis esencias. ........................................................................................... A veces, o en demasiadas ocasiones, disfruto simplemente de comerme una pera, de sentir sus dulzores corriendo por mi interior, sintiendo sus cosquillas en los labios y en la lengua. ¡¡¡Ummmm, igual estoy un poquito salida!!! Quería. Más que a su alma, quería. Y buscó. Y en sus entrañas se comenzó a formar vida. Por inquieta, anticipó la ecografía para observar lo que en su interior se movía. Algo no va bien, fue el comentario del galeno, el cual sembró de angustia el umbral del cielo. Hay dos estrellas en tu seno, pequeña niña, pero una de ellas, lenta se aprecia. Pitaba el aparato y el alma de una madre, cuya mente comenzó a llenarse de suspiros desangelados. Me llamaba, me dicen de acabar con ella, prima, de encerrar, en un fluido de ácido, su esencia. Pero son gemelas y lo que respira una lo ama la otra y si a una mato, mato a la otra. Decidió esperar a la prueba, mientras que las ecografías revelaban que dentro, algo se arreglaba. No saben que, un milagro del cuerpo, la madre naturaleza deshizo el entuerto y las dos chiquillas están bien, sanas y fuertes crecen en tu interior de mujer. Según pasaban los meses la placenta envejecía, eran dos cuerpos que del mismo líquido comían. Has de guardar reposo, sino sacarlas debemos, porque sino te cuidas morirán sin remedio. Así continuó despacio, en la cama acostada, mientras la hermosa tripa se aupaba y el centro de gravedad cambiaba. Crecieron los dos fetos, en almas de una madre juntas, jugando con sus deditos, házme sitio que yo no entro. Separaron sus cuerpos al alba, en lloros y regocijo, dos hermanas gemelas, rubias como el sol mismo. María y Maider se llaman, mis nuevas primitas son, su ama Izaskun, prima mía y Pedro su aita son. ZORIONAK A LOS CUATRO. Me han invitado a este juego y realmente me resulta divertido ponerme a pensar qué cosas puedan parecer curiosas. No sé lo que puede salir de esto. 1. Me gusta acariciar los árboles, rodear su tronco y observar su sombra. Estaría horas sentada junto a ellos, pero la falta de tiempo no me permite. Escuchar su sonido, admirar su fortaleza... ¿Alguién me puede regalar un terreno donde puea plantarlos? 2. Cantar a todas horas. Cuando hay gente cerca me reprimo bastante, vamos , que bajo el tono de voz, pero si estoy sola en casa o en el coche me desgañito, bueno y lo de bailar también, me relaja un montón. En todas partes, pero lo del coche es una pasada, llego a quedarme ronca en bastantes ocasiones pero no lo puedo evitar. 3. Buscar la caricia del viento. Incluso en días de temporal, me he ido al monte o a la playa a sentir el roce del viento contra la piel. Es una experiencia fantástica, aunque ahora en invierno me quedo tiesa, pero así me luce más el cutis (se queda como si hubieses echado una capa de cemento). 4. Beber vasos y vasos de leche. En verano, abro el frigorífico y a morro. En invierno, en casa me reprimo más, pero los de los bares, ummmm; con esa espumita y ese sabor mezclado con el azúcar. A veces pido el vaso de leche con la bolsita de té y el camarero se me queda mirando y me dice: ¿El té y aparte la leche? Y yo, no, no, no, la leche con la bolsita de té dentro. ¡Está buenísimo! 5. Hablar sola, sobre todo al espejo. Cuando estoy enfadada con alguien o conmigo misma, pufff. En ocasiones se me queda gente mirando en la calle, porque voy disertando mil y una vueltas al mismo tema; me puedes encontrar con una sonrisa o igual pego un grito y allí estoy con las miradas delante. Podría seguir escribiendo más y más, pero con estas se cumple el juego. ¡Absurda! ¡Incongruente! Y es como una pescadilla que se muerde la cola, quiero esto pero cuando lo tengo, quiero todo lo contrario o lo arrincono. Por gracia o desgracia, tengo claro que son los sentimientos los que se confabulan contra uno mismo y a esos bicharracos no se les puede controlar; campan a sus anchas y si no es en una cosa, se revolverán para retozar en otra. Quiero, quiero, quiero pero no quiero, no quiero, no quiero. Hagan juego, señores. Desborda la fuente. La esencia de un mundo. Aparece un equilibrio Ha pasado el día de Navidad, ha venido el Olentzero y después de abrir los regalos me he percatado de que no había pedido nada de lo que contenían los paquetes. Es más, no había pedido nada. Ni un detalle siquiera. Me he desvivido por hacer los regalos a los demás, corriendo de un lado a otro, pillada de tiempo y ha sido después de pasar todo el trajín cuando me doy cuenta de que por primera vez en la vida no he deseado nada para mí este día. Ni siquiera me he planteado, quiero esto o lo otro... Extraño... No acierto a averiguar por qué. Cambios. Me he dado cuenta de que mi blog no me acaba de satisfacer. Empecé con él en un momento difícil y ahora es como que le falta algo. Escribía mucho en el tema Sentimientos y en de Poemas de otros, pero según ha ido pasado el tiempo, esos temas los he ido arrinconando para dar paso a mis poemas, relatos y Mi mío. Me apetece mucho separar por temas lo que escribo. La verdad es que el blog de Trini, me ha ayudado a darme cuenta de ello. De tristezas unos, de alegrías otros, de amor y compañía, coplillas, microcuentos.... Un sinfín de temas que engloban todo lo que ella escribe, que pueden ser sus experiencias o no, sus sentires o no, pero que si son su alma. Por supuesto que todo lo que pasa por la criba de mi mente resulta siendo mío, pero fue con el tema de Melilla y la valla en el que me plantee esos cambios. No sé si acabará en buen fin pero necesito esa revolución. El tema Mi mío seguirá de actualidad, pero en Mis poemas y Mis relatos dejaré de escribir para dar paso a otros temas. Van a seguir siendo poemas y relatos, pero cada uno según lo que quiera expresar en ese momento. Todavía tardaré un poquito pero de vez en cuando hay que renovarse y hacer cambios. Como la crisálida que se transforma en mariposa. Ahora que Ibon tiene seis años...¡Cómo me acuerdo de Heidi y Clara! Aquellos dibujos llenaron mi infancia, rodeados de cabritas y flores, de cielos con nubes correteando de aquí a allá. Comiendo queso, tomando rica leche recién ordeñada y paseando por las extensas montañas de los Alpes... Hasta que marchó a la ciudad y allí, llegó otro tipo de responsabilidad. Ser una damita, estudiar... Todo bajo la supervisión de aquella sabelotodo, estirada y remilgada que a todo ponía pegas. ¡Agggg! Pues ahora, yo soy la señorita Rottenmeier. Ibon está aprendiendo a leer, a escribir, a sumar, a restar y claro, ahora hay que empezar a jugar un poquito menos. Así que comienza a protestar, a decir que está muy cansado, se distrae con la primera mosca que pasa. Armados de eterna paciencia, nos peleamos con sus vaivénes, con sus "lo hacemos mañana, ¿vale?"... Casi todos los días de media a una hora para conseguir que se centre y haga las tareas que le mandan del cole. De verdad que ahora entiendo a la señorita Rottenmeier He llamado a una amiga. Hacía tiempo que no charlábamos. Cuando hemos dejado de cotorrear de nuestras idas y venidas por la vida, nos hemos planteado que la próxima vez que quedemos no vamos a hablar; bueno, de pequeñas tonterías sí, pero lo que normalmente domina nuestros encuentros lo vamos a aparcar en un rincón. Nos iremos a correr, a las termas, al monte, de compras o a plantar un pino. Dicen que los verdaderos amigos se ven cuando estás en los buenos momentos, porque en los malos nos gratifica acompañar al otro, nos aporta sentirnos útiles. Así que cuando nos veamos, nos reíremos, nos bañaremos o nos tumbaremos en la hierba a ver pasar las nubes. Y pasaremos un rato fantástico. Ser libre. Libertad dentro de unas obligaciones. Tenemos que tratar con todo un mundo de situaciones, personas, lugares, momentos... Veámos: Consigues ser libre, elegir lo que quieres dar, no sentirte coaccionado para tomar tus decisiones, para actuar respetando tu manera de pensar, intentando (eso siempre que te lo permitan los sentimientos) ser coherente con esos valores que se afincan dentro de uno mismo. Pero resulta que eso no gusta y cuando no hacemos lo que los demás quieren....Mi libertad, ¿no es válida? ¿O sólo es válida la de los demás? ¿Qué tengo que hacer? ¿Ponerme a gritar? Le he estado dando vueltas al tema "Sobre qué escribir". Ser capaz de escribir sobre cuestiones en las que no participo, en las que no vivo. Que me rodean pero que no forman parte de mi día a día. Hace poco me senté delante del televisor, a ver un telediario. Te acabas dando cuenta de que lo único positivo que escuchas es el deporte. Abres un periódico y sólo lees desgracias. Y encima eso es lo que vende, lo que parece que provoca el morbo en la gente. A veces me pregunto que es lo que nos gusta, si ser desgraciados o felices, si ver a las personas que tenemos a nuestro alrededor contentas o llorando. Tengo muy claro que escribo sobre mi día a día, castañas, moras, mi vida, mis luchas...El tema de Melilla, la valla,... me ha hecho sacar cierta inquietud que no se donde tenía metida. No es morbo, nunca me ha satisfecho la desgracia de los demás. Es más bien tristeza de ver que hay personas que aunque luchen no pueden conseguir sus sueños, que aunque se lo propongan pueden encontrarse con la muerte a la vuelta de la esquina, y dejarán detrás a sus padres, hermanos que llorarán su pérdida.... Huracanes, terremotos, guerras, muerte y desesperación al fin y al cabo es la supervivencia, la lucha del mundo por sobrevivir. Y ese también es el día a día, ese también... Y sobre eso, también hay que escribir. |