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buho

LA LUZ

LA LUZ

"Yo soy", dice la luz. Sin predicado alguno. Es la pura existencia: el acto de existir en que todo se apoya; la fuente de la vida -más que el agua- que asume todo origen.

Sueña el pintor, sediento, su pintura. Se empapa en aires, se embebe en lontananzas. De aquellos sueños queda lo mejor y más cierto: el otoño del tiempo los depura; la primavera de la ensoñación los enjoya; el invierno de la distancia los afila; el verano del amor los enardece. Y son todo luz ya: luz libre, luz no esquiva, serena y más gozosa, más gozosa y serena cada día. Cualquier pretexto basta para su danza y su canción.

Antonio Gala
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Luz que nunca se abate, como polvo en los labios.

Vicente Aleixandre
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Que estos ojos les valgan
a los pobres de luz...

Pedro Salinas
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De luz y sombras soy
y quiero darme a los dos.

José María Gabriel y Galán
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Arde la zarza adusta en la hoguera de amor,
y entre la zarza eleva su canto el ruiseñor.

Ramón María del Valle-Inclán
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¿Qué fue sino claridad
que cuando más encendida
fue amatada?

Jorge Manrique
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El Sol le envuelve en fúlgida aureola.

José Santos Chocano
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El ciego Sol se estrella
en las duras aristas de las armas,
llaga de luz los petos y espaldares
y flamea en la punta de las lanzas.

Manuel Machado
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Como un pulso que golpea las tinieblas.

Gabriel Celaya
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La sombra, el eclipse,
la fotosíntesis, el alba, un ocaso,
los pigmentos del lienzo reventando,
el brillo y el reflejo en la pupila,
sin luz, ¿dónde está la vida?

buho

EL FUTURO

EL FUTURO

Hace frío. Es de noche. La lluvia ha cubierto todo con un manto de transparentes gotas de agua que con la luz, asemejan pequeños diamantes de luz.

Tiene los ojos cerrados, se ha detenido a descansar. Se está planteando cómo va a volver a casa. Sus delgadas piernas apenas le mantienen en pie. Inicia de nuevo su andar tambaleándose, luchando por sujetar el equilibrio, el maldito equilibrio que se empeña en llevarlo de un extremo a otro de la acera como si fuera una peonza.

Han avisado a los municipales que, al ver su deplorable estado, deciden llevarle a su domicilio. Por el camino, una lucha continua; él pretende demostrar seguridad mientras que los que a su lado le acompañan intentan sujetarle a fin de que no se caiga al suelo.

Comienzan a hacerle un sinfín de preguntas: que dónde vive, que si está sólo, que cuántos años tiene.....

Años, casi ochenta y toda una vida que ahora le pasa cuenta; apenas puede hablar después del alcohol ingerido. Llegan hasta el portal de la casa y allí, a pesar del ofrecimiento de Jon y Leire, se niega a que le ayuden a ir hasta la puerta.

Mientras observan cómo intenta subir las escaleras a trompicones, Leire le dice a Jon que se case, que busque pareja.

Y el soltero le responde:

¡Qué triste es tener que hacerlo porque te sientas sólo! Lo bonito es saber que el amor ha venido a tu vida sin buscarlo.

buho

Uno de mis sueños

Me encantan las amapolas. Creo que ya es un secreto a voces.

Era uno de mis temas pendientes, sentarme entre ellas, ser una más. Siempre me he preguntado por qué me han gustado desde que era niña; quizá porque las veía libres, apareciendo por aquí y allá por los verdes campos.

Quizá porque las he comparado muchas veces con las flores de los jardines, a las que cuidan, podan, riegan, abonan... Las amapolas crecen contra la inclemencia del tiempo, ante el viento que arrastra sus débiles pétalos al suelo, contra los pesticidas que echan para que el trigo crezca fuerte... Y si las arrancas del suelo que las nutre, en segundos,se mueren.

El año pasado me prometí que cumpliría mi sueño.

En un cruce de caminos, en pleno mes de marzo, encontré tres entre hierbas que las ahogaban....

Hace poco menos de un mes, dando un paseo una buena cantidad muy cerca de mi casa...

Y hace dos semanas, con mi familia fuí a buscarlas. Y las encontré a mares, junto al trigo me senté entre ellas, envuelta en capa roja deliciosa, rodeando con mis brazos esas preciosas amapolas... cumpliendo otro de mis sueños. Uno más.

Me presento: Soy Buho.

buho

PEQUEÑA

PEQUEÑA

Una maraña de perlas fue tu cuna, pequeña,
perlas que se ofrecieron a la luz
explorando tu cuerpo la vereda
y tu mente, los caminos de tul.

Te sentías por las cargadas ramas
con anillos, el definido color
expuesto ante las curiosas ranas
fragancias sublimes, suave olor.

Sueños de arcoiris entre almohadas de seda.
Sueños inexactos, verde, blanco, azul
obligados a fundirse en hermosa trenza
que de pronto se abre, emergiendo tú.

A los que te miran, miras cantando
y por unos días, ofreces tierno amor
pequeña y adorada vida, tan hermosa
visión dulce y admirada, mariposa.

buho

MUGRE ENTRE ALGODONES

MUGRE ENTRE ALGODONES

Lugar lleno de inmundicia, basura y desperdicios.
Ambiente extraño sufriendo desazón.
Desasosiego, tristeza.

Flotando en el aire,
encantadoras pelusas blancas navegando
en el espacio que no se puede definir.
Ellas lo marcan envolviendo los cuerpos ilusionados
que observan y esquivan los informes elementos que continuan volando.

En un rincón se agrupan en el suelo
formando una blanca capa
que parece reciente nieve bandeada
ante los embates del viento.
Como una cama blanda que los pies aplastan bajo su andar.

Se adhieren como si hubiese pegamento, pero en realidad es mugre negra,
que se oculta ante los albos algodones.

Incluso entre la suciedad, hay belleza.

buho

SIN MAS

SIN MAS

Estaba creando el artículo anterior y me distrajeron los trinos de los pájaros.

Miré por la ventana y allí estaban dos gorriones. Una cría y su progenitor. El pequeño con el plumón blanco todavía en su pecho solicitaba sustento piando, exigiendo una miga del trozo de pan que estaba en el suelo. Movía sus alitas persiguiendo a su madre a través de todo el balcón. De vez en cuando ella se agachaba y ofrecía ese cachito que a su hijo le parecía el más exquisito manjar y que le hacía abrir la boca desesperado a fin de tragar la comida.

Dos gorriones, nada más.... dos gorriones.

ABUNDANCIA

ABUNDANCIA

He admirado amapolas,
el sol sobre mi piel,
el aire acariciando mi cara,
un abrazo de mi hijo,
mi gente tiene salud,
reconocimiento,
mi pareja me demuestra su amor,
puedo caminar,
he visto ovejas,
comida con amigos,
una llamada de mi padre,
cansancio debido al esfuerzo,
ahora descanso por un momento.
Abundancia.

Necesito expresar lo que siento.
No me importa lo que piensen de mí.
Alegría mezclada con tristeza.
Descubro el porque de muchos sentimientos.
El porque de mi manera de ser.
El porque no me quería a mi misma.
El porque quería sufrir.
Hace días que estoy despierta.
Hace días que digo adios a muchos comportamientos.

Extraña telaraña que retuvo
gotas de rocío que quisieron
caer sobre verde hierba mecida
por el triste y suave viento,

que me hizo crecer demasiado
cuando tenía que haber sido niña,
que borró ilusiones y sueños
retenidos entre melancolía.

Se rasga la tela sintiendo alegría,
cada mañana, cada día,
recuperando mis perdidos anhelos,
logrando, hallando vida.

BUHO

La puerta del jueves

La puerta del jueves

Esta historia tiene algo de noche; es oscura y, sin embargo, rica en imágenes; debería desembocar en una luz, débil y suave. Cuando lleguemos al alba, estaremos liberados, habremos envejecido una noche, larga y penosa, un medio siglo y algunas hojas blancas dispersas en el patio de mármol blanco de nuestra casa de recuerdos. Algunos de vosotros os veréis tentados a habitar esta nueva morada o, al menos, a ocupar ahí un pequeño espacio de las dimensiones de su cuerpo. Lo sé, será grande la tentación de olvidar: es una fuente de agua pura a la que no hay que acercarse bajo ningún pretexto, pese a la sed. Es un desierto. Va a ser preciso caminar con pies desnudos sobre la arena ardiente, caminar y callarse, creer en el oasis que se perfile en el horizonte y que no cesa de avanzar hacia el cielo, caminar y no volverse para no ser arrastrado por el vértigo. Nuestros pasos inventan el camino, a medida que avanzamos. Entonces, miraremos siempre adelante y confiaremos en nuestros pies. Nos llevarán tan lejos que nuestras mentes creerán en esta historia.

Tahar Ben Jelloun

EL ARBOL

EL ARBOL

Hoy por la mañana he ido a pasear con un libro del cual me faltaban pocas hojas por terminar.

En el camino que recorría he reparado en un hermoso árbol, un roble en medio de un prado verde de altísima hierba, como de cuento, con los primeros destellos de calor de la mañana iluminándolo todo, bruma que se despeja y esa mezcla de temblor y tranquilidad que llena el alma.

Aunque el terreno es pendiente, decido acercarme al roble. Subo corriendo, disfrutando de cada salto que doy. La hierba se halla húmeda de rocío que me moja las piernas y los pies; no me importa porque quiero terminar mi lectura junto al solitario árbol.

Me siento a su vera y lo contemplo. Es fuerte, vigoroso y a través de sus frondosas ramas veo el azul del despejado cielo. Pero, a pesar de lo que pensaba, el árbol no está sólo; su tronco se ha dividido y dos son los brotes que me cobijan. Por su superficie sube una gran enredadera dando vueltas, serpenteando como una culebra, dejando caer sus pequeñas hojas en desorden. Pájaros saltando de rama en rama, cantarines. Telarañas colgando con arañas escondidas y en el suelo, sentada, rodeada de diminutos retoños del roble brotando de la fértil tierra, leo tranquila.

El sol está a mi espalda, proyectando su tenue luz matutina sobre la alta hierba que se balancea con miedo, pero con firmeza. Veo su sombra en mi libro y por un momento me asusto, pero al observar lo que me inquieta, mi ser se llena de una extraña serenidad, provocada por la emoción de amar ese instante.

Al terminar la última hoja de CIEN AÑOS DE SOLEDAD, reflexiono sobre la tristeza de los protagonistas de la historia y también sobre la de otras muchas personas que no aprecian la belleza de la vida; ¡y es que no hace falta nada especial para sentirse mejor con lo que tienes!, sino saberlo querer y disfrutar hasta el fondo como el roble en el prado.

¡Ojalá que todos lograsen amar lo que poseen!

Porque aunque pienses que es poco para ti, es tu mundo y es lo que llena tu vida y que los momentos de soledad, bien aceptados son muy bellos, pudiendo dar frutos maravillosos para compartir con los demás, frutos de confianza, de amistad y sobre todo de aceptación de uno mismo.

REALIDAD

REALIDAD

Descubriendo sentimientos enterrados.
Muchos años, demasiados.

Se abren a la luz.
Por fin aparecen.
El lago ofrece su cristalino reflejo
y el descenso hasta la orilla es perfecto.

Se llena de diminutas y blancas flores
el alma que ahora encuentra
la alegría y la ayuda que esperaba.

El árbol se mece junto al agua
que apenas roza el viento,
y el azul del cielo apacigua
la dulzura de este momento.

Realidad, vida, saciedad.

BUHO

ENCUENTRO A UN COMPATRIOTA Y LO INTERROGO

ENCUENTRO A UN COMPATRIOTA Y LO INTERROGO

Hace ya largos años que resido aquí.
Salí viejo, no sé si podré volver.
De pronto veo a alguien ante mi puerta.
Me dice que es de mi país natal.
Abro los ojos y le estrecho las manos,
tengo lágrimas en mis pupilas y se llenan nuestras
copas.

Quisiera hablarle de mis amigos, del tiempo viejo,
interrogarle sobre los niños y los jóvenes.
Los jardines de antaño, ¿están siempre en su sitio?
Seguramente ya han plantado más árboles.
¿Es que se transplantaron los bambúes más tiernos?
¿Han sido renovados los ciruelos?
En los canales, ¿ya no falta el agua?
En las rocas, ¿prospera siempre el musgo?
¿Cuáles fueron los frutos madurados primero?
Y en el bosque, ¿cuál fue la flor más tardía?
Me contengo, para no preguntarle mucho.
No puede adivinar al responderme.

WANG TSI

LA PRIMAVERA

LA PRIMAVERA

Es la primavera.
Los duraznos de Lughua están en flor.
Florecen en estas noches,
estas noches tachonadas de sangre,
estas noches sin estrellas,
estas noches sin viento,
estas noches que escuchan los sollozos de las
viudas.

¡Pero esta vieja tierra
parece un animal feroz con sed y hambre
que lame la sangre de los jóvenes,
la sangre de los jóvenes obstinados!
Después de los largos días de invierno,
después de hielos y nieves,
después de una espera agotadora y sin fin,
estas huellas de sangre, estas manchas de sangre,
en una noche legendaria,
en una noche de Oriente completamente oscura,
estallan en capullos en flor
y ornan todo el sur del río con su primavera.

Preguntamos: ¿De dónde viene la primavera?
Yo digo: De las tumbas colocadas fuera de la
ciudad.

AI TS´ING

EL AMOR

EL AMOR

Yo soy el rayo, la dulce brisa;
lágrima ardiente, fresca sonrisa;
flor peregrina, rama tronchada;
yo soy quien vibra, flecha acerada.

Hay perfumes en mi esencia, como en las flores,
de mil perfumes suaves vapores;
y su fragancia fascinadora
trastorna el alma de quien adora.

Yo mis aromas doquier prodigo,
y el más horrible dolor mitigo;
y en grato, dulce, tierno delirio,
cambio el más dulce, cruel martirio.
¡Ay!, yo encadeno los corazones,
más son de flores mis eslabones.

Navego por los mares, voy por el viento;
alejo los pesares del pensamiento.

Yo dicha o pena reparto a los mortales con faz serena.

Poder terrible, que en mis antojos
brota sonrisas o brota enojos;
poder que abrasa un alma helada;
si airado vibro, flecha acerada.

Doy las dulces sonrisas a las hermosas,
coloro sus mejillas de nieve y rosas;
humedezco sus labios, y a sus mirada
hago prometer dichas no imaginadas.
Yo hago amable el reposo, grato, halagüeño,
o alejo de los seres el dulce sueño.

Todo a mi poderío rinde homenaje,
todos a mi corona dan vasallaje;
soy amor, rey del mundo, niña tirana;
ámame, y tú la reina serás mañana.

RIMAS- GUSTAVO ADOLFO BECQUER

AGUA

AGUA

Andando con un paraguas en la mano. Está lloviendo. No sé hacia donde me dirijo pero si tengo claro lo que voy a hacer.

Paseo a la vera de un pequeño río, todo es tranquilidad. Cruzo un puente, adentrándome en una pequeña zona llena de árboles, enormes, altos, que me protegen de la lluvia; pero los dejo atrás, hoy no los necesito. A mi derecha observo el roble que tan dulcemente me cobijó hace poco y a la izquierda rodeado de juncos, baja el agua del río, sin apenas ondulaciones.

Llego a un banco y me detengo; es el momento. Me quito la chaqueta y la coloco bajo el paraguas que sitúo abierto en el suelo.

Y me calo hasta los huesos, rodeada de montes, de naturaleza verde, de cielo lleno de preciosas nubes grises, azules, blancas y de pequeñas gotas de transparente agua que me caen encima.

Me relajo y levanto los brazos, alto, muy alto, uniéndose mi llanto al líquido que me moja la piel y la comunión es perfecta, sin miedos, sin dudas, dando las gracias por permitirme rozar ese instante.

A veces, no, muchas veces, nos aterra el momento de enfrentarnos a nuestros temores. Y los guardamos en el fondo de nuestra alma a fin de no sentirlos, de que no nos hagan daño, sin percatarnos de que están ahí, que aunque no nos demos cuenta condicionan nuestra vida de una forma terrible.

Hay que enfrentarse a ellos, con entereza, ya que si no lo hacemos, los años van pasando y los problemas van en aumento y la losa es cada vez más difícil de mover, más dura y consistente, teniendo al final que romperla a cañonazos.

En este mundo hay que mojarse, decidir llevar el paraguas abierto es el mayor error de todos; mojarse, dejando en el paragüero nuestros miedos y recelos, y entonces, sin apenas pensarlo, saldrá la luz del sol.

ESAS VELAS

ESAS VELAS

La vela está encendida. Su llama vacila ante la brisa de la mañana. Ana está intentando encender la vela que ha traído. Le tiemblan las manos que sostienen su oración, la misma oración que repiten todos los que han acudido al lugar. Cientos, miles de velas alumbrando las tristes almas que han de seguir respirando, han de continuar sintiendo, han de llevar sobre sus cuerpos el peso de la inseguridad que les han impuesto, que les han obligado a soportar durante el resto de sus vidas.

Notas, flores, muñecos.... alfombran el suelo que rodeado de luz intenta escupir el miedo que se ha quedado pegado a los poros del cemento, a las piedras del camino. Pero ese miedo no se marcha; está tan presente que no bastan las flores, no bastan las velas, no bastan el apoyo y la compresión de los que se acercan, porque esos que se acercan tienen miedo y el otro que vendrá detrás lo lleva encima también.

Hace pocos días ese mismo suelo estaba rojo de desesperación, de sufrimiento, de llanto, de angustia.... Hoy está limpio de sangre, de la sangre que brotó de las vidas que se fueron y de las que están luchando por sobrevivir, pero los sentimientos y las emociones siguen allí, sufriendo y esperando una explicación, un por qué, una dirección....
Mi hijo tiene cuatro años. Hace un mes murió su bisabuela. Decidí contarle lo sucedido a pesar de no tener claro cual iba a ser su reacción. Se puso a llorar y me preguntó si habían matado a su abuelita con una pistola....Me di cuenta de que no entendía la diferencia entre morir y matar....
Esa niña que está encendiendo su vela, ya lo entiende. El padre de un compañero de clase iba en el tren y hoy su amigo está muy triste. A pesar de haber intentado hablar con él no quiere ponerse al teléfono y por eso Ana ha ido a la estación. Su madre va con ella para acompañarla a colocar su granito de arena en la playa de luz que se está formando bajo el titilar de los pabilos que continúan encendiéndose.

Se encienden una tras otra en los corazones de los que no acabamos de creer lo sucedido y la mente juega malas pasadas de incomprensión, de tristeza, de soledad....

¿Cómo le explico a mi hijo la diferencia entre matar y morir?
¿Cómo hago que un niño que últimamente me pregunta si él también se va a morir, lo entienda?
¿Cómo recuperan esas personas heridas, esas personas que han perdido a un familiar la alegría por seguir sin más el camino diario, la rutina en la que vivían?

Porque esos que faltan no se han muerto, les han matado.

BUHO

Extraído de VIENTO 3

Extraído de VIENTO 3

Aunque te lo quiten todo
siempre te quedará
lo más importante.

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Quien conoce el río de la vida
sabe donde abundan los peces.

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No importa cuan grande sea
la roca de las adversidades,
si en su interior contiene una pepita de oro
los cinceles del tiempo la descubren.

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Yendo hacia sí...¡qué viaje!...

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¡La serpiente!
¡El halcón!
¡El zorro!
... la libertad del ruiseñor es vulnerable;
pero nada resulta tan terrible
como la seguridad de la jaula.

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...Y no puedo vivir sin vivir.

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Aunque nadie te conozca, ¡Qué importa!
...si tú te conoces.

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Quien no quiere que pienses
te necesita como esclavo.

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Los golpes de la vida la confirman.

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Estar bien en compañía es importante;
estar bien en soledad, imprescindible.

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Sólo tengo lo que soy.

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...y tengo todo lo que me falta.

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Humanidad y Universo se asemejan;
la oscuridad no impide
que podamos ver la luz de las estrellas.

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E. J. Malinowski