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Mi mío

ESPIRALIDAD

ESPIRALIDAD Desde hace mucho tiempo he considerado el Modernismo como una de las tendencias, sino no la más, en las que mi manera de apreciar el arte encuentra más puntos coincidentes y es de imaginar que por ello me fascina.

Se caracteriza el modernismo como una “línea sinuosa que recrea con libertad el arabesco, sensible al exotismo pero ligado con las tradiciones locales. Se manifestó en arquitectura, pintura y escultura, y sintió una especial fascinación por las artes decorativas y los materiales preciosos.”

Pintores como Gustav Klimt, me han transmitido profundos sentimientos de romanticismo, tranquilidad y dulzura, la escuela Nancy, en la que artesanos se interesaban por el mundo animal y vegetal proyectándolo en muebles, los cuales adquieren un fastuoso dominio de la elegancia, el modernismo catalán con su máxima expresión en el arquitecto Antonio Gaudí, divirtiéndose con caprichosas formas, los carteles modernistas plagados de estrellas y flores, el estilo Tiffany aplicado al vidrio proporcionando al conjunto iridiscencias con una gama variada y brillante de colores...Un mundo de redondeces arabescas, de círculos serpenteando en parques, fachadas, torres...

Hace poco me he comprado un anillo en el que como dos pequeños capullos en flor, se enfrentan dos espirales de distinto tamaño. Me fascina, vamos de esas cosas que me tiraría horas mirando. Y me preguntaba donde lo había visto antes, que de alguna manera era un dibujo que me atraía en extremo. Miré en Internet para ver que significaba: algo así como un ojo que todo lo ve y además la espiral es uno de los símbolos que más aparecen en la naturaleza, en genética, etc...

De repente, hace unos días me doy cuenta de que tengo unos pantalones con unas espirales, que la funda de mi móvil tiene espirales, que el juego de café tiene una espiral dibujada en cada taza y, que sentada en el baño, muy a gusto por cierto, va y me percato de que la greca que escogí para decorarlo tiene espirales y soles que parecen estrellas.

Así que definitivamente puedo decir que sé a ciencia cierta porque me encanta el modernismo, porque forma parte de cómo soy. Me gusta lo redondo, gordito, circular, ovalado, sin puntas, etéreo, vaporoso, cariñoso, natural. Vamos que hasta cuando voy a comprar macarrones compro fusillis. ¿Por qué será?

El mirlo

El mirlo Recogido junto a un árbol talado, un pequeño huevo fue metido en una incubadora. Con días de vigilancia aquella bolita fue resultado de una diminuta cría de pico naranja cuyo cuerpo he contemplado envuelto en una manta eléctrica. Con paciencia, su dueña le introduce trocitos de tortilla rellena de mosca y poquito a poco su cuerpecito se está cubriendo de plumas. Como un niño que llora, pide su comida. Como un niño duerme.
Y cómo de costumbre me planto delante sin dejar de mirarlo. La maravilla de la vida.

Ahora, sí.

Ahora, sí. Sensación extraña. Ha pasado algo que me ha revuelto por dentro. Algo ajeno a mi vida.

Y al vivirlo me he dado cuenta de que hace tiempo que he enterrado a alguien. Ha sido como revivir un pasado, como tener frente a frente, cara a cara, a un resquicio de una persona a la que, hoy por hoy acepto y entiendo.

Llevo un tiempo sintiéndome distinta pero no terminaba de dilucidar por qué. El caso es que he tenido delante a quien fui. Es eso, a quien fui. Es maravilloso. Escuchar a alguien con un dolor terrible por dentro, a alguien que está pidiendo ayuda y no se da cuenta de que es la única persona que puede dársela.

Sintiendo que he terminado una etapa de mi vida, que he comenzado que he comentado a disfrutar y valorar un montón de cosas a las que antes no les prestaba atención.

Y ahora lo sé, al tener finalmente la seguridad de ser quien quiero ser.

IZASKUN

Cuando era pequeña, solíamos ir los domingos a comer al caserío donde vivían mis tíos. Yo era la mayor de los primos y claro está, la referencia para los demás. Vamos, que mis tíos me ponían de pantalla para odiosas comparaciones hacia mis primos, así que para ellos era pues eso, la prima mayor.

Sobre todo, notaba cierta admiración por parte de una de mis primas pequeñas, Izaskun, con la que me separan ocho años. Mis visitas eran muy agradables ya que terminaba siendo como una especie de contestador a todas sus preguntas, así que me encontraba muy agusto cada vez que estaba con ella.

Fuimos creciendo y cariñosamente nos terminamos llamando "prima" la una a la otra, que es el apelativo que todavía continúa volando entre nosotras.

Yo, para que negarlo, la veía, a pesar de ir creciendo, como una chiquilla. Hace aproximadamente dos años, la noté distinta, más segura de si misma y con una mirada firme cuando hablaba con ella. Había pasado por diversas experiencias que la habían marcado y yo no me había dado cuenta de que se había encontrado antes que yo a mí misma.Y me lo demostró.

En agosto, se cumplirán dos años de la muerte de mi madre. Nunca olvidaré ese día. El médico nos había dicho que le quedaban unas horas de vida. Conmigo estaban mis tíos, mis primos... y como no sabíamos cuando tiempo iba a pasar decidieron marcharse a casa. Menos ella, mi primita.

Iba a cenar con su novio, con el que había venido y escogió quedarse conmigo. No me olvidaré de sus palabras: Me quedo contigo, prima, no voy a dejarte sola.
Dos horas después mi madre murió.

Ayer celebramos una boda, la de mi prima Izaskun, con su hoy marido, Pedro. El día precioso, con viento, lluvia y además con una preciosa capa de nieve cubriendo las montañas. Como marco incomparable el ayuntamiento de San Sebastián ante la bahía de La Concha. Ibon llevó los anillos. El restaurante, un magnífico caserío enclavado en medio del monte....

Y yo, estuve mirando todo el día a esa espléndida mujer que es hoy mi prima Izaskun.

Perspectiva

Perspectiva Perspectivas. Caballera, diédrica, cónica... En un sinfín de puntos se unen las líneas, cuyos trazos se difuminan según se alejan. Se juntan allí, en un punto, único, pero aquí cada una vive su vida. Según desde donde se miren cada encuadre es diverso, distinto, desencuadrado según los puntos de vista. Y esta perspectiva es válida y aquella otra también.

Esta perspectiva tiene sombras, dirán unos. Pero es que esa otra también las tiene. Nada es cómo quisiéramos que fuera al cien por cien, nada. Lo importante es que la perspectiva que decidamos elegir sea la que más nos convenga. Y que la que elijamos sea con conciencia, decidiendo, no porque nos lo impongan. Eso es lo principal de todo.

Y a esa, a la elegida, cuidarla, respetarla, amarla porque será el camino de toda la vida.

DELFIN

DELFIN He tirado flores al agua. He pensado en tí, en las veces en las que apoyada en la barandilla te he buscado, en las de mañanas y tardes en las que con sólo verte me alegrabas el día.

Te has ido, ya no volveré a verte. Me quedo con tu grácil devaneo entre las aguas del puerto, con el sonido de tu respiración cuando salías a tomar una bocanada de aire fresco, con la maravilla de tu visión. Me quedo con eso.

Una margarita: Un mensaje de amor.

Una margarita: Un mensaje de amor. Una margarita me ha enviado un mensaje. Observándola he disfrutado de sus colores, del tacto de sus aterciopelados pétalos con los que se arropan de gala para participar en el espectáculo de que son objeto.

Le he visto una luz especial, he sentido lo bella que es esa flor. Y que no me ha parecido que la de al lado sea menos bonita. Que una flor por muy sencilla que sea, siempre es una flor, que tiene las características y los elementos esenciales para ser eso, una flor. Y que esa flor es, en su ser, la flor más especial del mundo, porque ofrece todo lo mejor de ella misma, se abre y destila su aroma, se abre y descubre su color, se abre y sus pistilos..., se abre y.... Y no mira a otra flor porque no hace falta mirarla, porque cada una, cada flor, cada bichito, cada brizna de hierba es por sí , eso mismo: ES.

Y si eso es una flor, ¿por qué no va a serlo un ser humano? Seguro que la margarita no mira a otra para descubrir sus encantos. Porque la margarita no piensa, no tiene importancia si la flor que tiene al lado es más bella.
¿Y qué hacemos nosotros? Nos importa tanto lo que nos digan los demás que nos ahogamos en un vaso de agua.
Cuando una flor es una flor, una mujer es una mujer, un hombre es un hombre, un ciervo es un ciervo, una manzana es una manzana,.....

Porque una flor no es más que tú.

Guerra civil

Guerra civil Hace unos días tuve sentado en la mesa de mi cocina a un excombatiente de la guerra civil. Del lado franquista. Nunca había conversado con nadie que lo hubiese vivido desde ese extremo.
Me tocó la mili-me dijo. Lo peor fue que mi padre y mi hermano estaban con los republicanos. Y yo, un chiquillo de dieciocho años hice lo que tenía que hacer, el servicio militar, lo que me tocaba. Madrid, Burgos...A muchos compañeros les tocó en el frente. No volví a verlos. No quisiera volver a vivir una guerra.

COMO LOS PIMIENTOS

COMO LOS PIMIENTOS Darse cuenta de cómo he llevado mi vida durante mucho tiempo es complicado, es ciertamente extraño mirarlo desde otro punto de vista. Ahora que estoy fuera, que lo observo desde otro nivel, me escandalizo...

Reflexionar sobre mi comportamiento me ha hecho encontrarme desnuda ante la debilidad que siempre he demostrado. Sé que soy vulnerable, pero ahora, siento que tengo las claves para no volver a sentirme así, débil...

Empezar a creer en mí, me ha supuesto madurar, ha concentrado valores que tenía muy presentes en mi vida pero que, por una razón u otra, no había trabajado para sentirme más segura de mí misma.

En pocos días he recibido una de cal y otra de arena. Las dos me han provocado la misma sensación, en el sentido de que me he sentado a pensar sobre las consecuencias que hace un año hubieran tenido en mi forma de llevar entonces las cosas. Me hubiese dejado arrastrar por el sentimiento que me hubiesen provocado en el primer momento, en vez de colocarme en el lugar del otro para sentir lo que puede hacer que una persona se exprese de determinada manera. El hacerlo, el hacer esto me supone un difícil trabajo, porque me causa romper con malos hábitos adquiridos. No compadecerme por lo que me puedan decir, no darle vueltas del por qué, es decir, no echarme la culpa de lo que me digan porque al final me ponía delante como culpable. Me pongo en el otro lado y.....

¿Por qué hacemos las cosas que hacemos? ¿Sacamos un beneficio de ello? ¿Nos paramos a pensar en lo que puede sentir el de al lado con nuestra actitud?

Lo más triste de todo es escuchar comentarios del tipo “no se te puede decir nada chica, todo te molesta”. ¿Es que en esta vida no nos importa como lo pueda estar pasando el otro? Lo más curioso es que la historia se repite, como los pimientos, con uno y con otro, y con el de más allá. Parece que soltar un chiste levanta la autoestima y si encima jodes al de al lado, mejor.

Bueno, tendré que acostumbrarme a esta realidad, a pensar que es normal y a no darle más vueltas. Pero cada vez tengo más claro que esa realidad no la quiero en mi vida, vamos que no quiero seguir esas pautas de comportamiento aunque cuesta no hacer lo que hasta hace unos meses no me importaba. Hace tiempo leí el libro de Jorge Bucay “El camino de la felicidad” en el que se hablaba de llegar a un nivel de estado del ser que te podía llegar a hacer que tener que cambiar de plano. No lo entendí. Decía que podías decidir por cambiar de plano o por el contrario esperar a los demás, quedarte entre ellos. La verdad, no comprendía lo que estaba leyendo. Ahora en cambio, está tan claro como el agua.

Seguir un camino puede hacerte sentir sólo, pero si eres consciente de que lo que haces es correcto, ¿qué más da lo que hagan los demás, lo que digan, lo que expresen?

Y aquí está la pregunta del siglo: ¿sabemos cuando hacemos, decimos, actuamos,..., el daño que podemos hacer? A ver, ¿lo sabemos? ¿lo intuimos?. ¿O vamos por la vida haciendo las cosas para perjudicar al projimo? Y si lo hacemos por eso, ¿a qué se debe?....

SORPRESAS

SORPRESAS A veces, los sentimientos de incompresión me han jugado malas pasadas. En ocasiones, me he sentido fuera de lugar. La sensación es como no hallarte agusto entre lo que la mayoría de la gente considera normal y la verdad es que encontrarse fuera de ambiente era algo que con mucha frecuencia me sucedió el año pasado. A mi revolución personal se unía una extrañeza de no estar haciendo las cosas bien, y era precisamente por el hecho de ver de que la mayoría de las personas a mi alrededor iban en sentido contrario al mío.

Pero algo me decía que no me equivocaba, porque cada vez me encontraba mejor conmigo misma y eso era verdaderamente lo que importaba. No lo que pensasen los demás sino lo que pensaba yo.

Hace un par de días, sin esperarlo, que es cuando más sorprenden las sorpresas, un compañero de trabajo se disculpó por comportamientos que había tenido conmigo durante bastante tiempo. Recibí sinceridad, humildad y apoyo de quien no me lo esperaba y la verdad, lo agradezco en el alma.

La manera de modificar cómo vivir mi vida ha recibido un apoyo terrible por parte de muchas personas, amigas de muchos años, familia,.., pero no pensaba que me iban a dar lo que recibí. Espero haber respondido con la alegría que por mi parte que se merece la charla que tuvimos y repito: Lo agradezco en el alma.

ALEGRIA Y CONGOJA

ALEGRIA Y CONGOJA Ayer tuve un acceso de llanto. Fue extraño, mágico, alegre y triste a la vez. Sentir algo por dentro que se te remueve porque te recuerda situaciones y momentos. Rememorar el pasado. Darse cuenta de que por mucho que quiera evitarlo soy mi pasado, unido con mi presente actual. No es que quiera borrarlo, pero si me gustaría retirar algunos recuerdos de mi mente.

Estábamos comiendo e Ibon comenzó a hacerle carantoñas a su abuela. Se arrimó a ella y le acarició la cara mientras le decía que la quería.

Me vino a la cabeza mi niñez y el recuerdo de no haber podido disfrutar de mi abuela como yo hubiese querido. Por motivos que no vienen al caso, no pude demostrarle lo que la quería y ella no pudo explayarse todo lo que hubiera querido conmigo.

Me resultó triste recordarlo, pero viendo a Ibon comiendo a besos a su abuela, me alegré de estar presente de ver con qué cariño se abrazaban y se abrazan el uno al otro. Al final la lágrima se torno en sonrisa.

DETENERSE

DETENERSE Tengo una pelea últimamente y es conmigo misma. Pararme. Es complicado cuando he sido siempre un culo inquieto. He estado buscando tanto que ahora que (no se como expresarlo) estoy bien, algo dentro me obliga a seguir sintiendo como esas guindillas que cuando te las comes no puedes parar. Será mi carácter o yo qué sé. El hecho es que me he planteado hace unos días eso, detenerme.

He cogido el libro más sencillo que he encontrado, de policias, de esos que no te obligan a pensar absolutamente nada, que te lo dan todo hecho. Y resulta que me parece ciertamente aburrido, pero lo leeré. Vamos que me doy cuenta de que intentar pararme me pone más inquieta todavía. ¡Aaaaaaajjjjjj!

También intento no meterme en líos, líos de familia, líos de amigos, líos y más líos. Y la misma inquietud. La sensación es que mi mente necesita de líos para estar tranquila, pero es como que estoy empezando a pasar. A ver, no a pasar de los problemas pero si a no buscarlos yo. Por un problema familiar, he estado a punto de meter el morro donde nadie me manda y al final he pensado, que si quieren mi ayuda ya me la pedirán.

Así que, en ciertos aspectos de mi vida, me paro, me detengo. Vamos que no pienso buscarme líos si no me los dan.

LENTEJAS TRANSGENICAS

LENTEJAS TRANSGENICAS La semana pasada prepare lentejas. Las que me sobraron después de pegarme el hartón padre, fueron introducidas en un recipiente de plástico y metidas en el congelador.
El martes de esta semana, debido a tener que hacer algún recado que otro y dándome cuenta de que no tendría tiempo para preparar la comida, decidí sacarlas para que se descongelasen. Cuando, a eso de las 13:30, regresé a casa encontré que dentro del recipiente solamente cohabitaba un líquido oscuro junto a unos efluvios que ciertamente apestaron mi nariz.

Vamos, que terminé comiendo arroz blanco con tomate y un huevo frito.

Las explicaciones a lo sucedido fueron variopintas. Que posiblemente estaban hechas genéticamente y debido a ello al descongelarse se habían descompuesto, que me había olvidado de meter las lentejas, que teníamos duendes en casa, que habían venido los cacos y se las habían comido (este último razonamiento made in Ibon)....Vamos que nos reímos hasta hartarnos, pero lo cierto es que ninguna de las explicaciones me convencía. Es que, por más que rebusqué en el líquido, con la mano pinzándome la nariz, no encontré siquiera una triste piel de lenteja.

El jueves, a primera hora, buscando un trozo de carne de ternera para hacer garbanzos y sopesando seriamente la tamaña posibilidad de congelar los que me sobraran (resulta que me imaginaba otra vez haciendo comida a última hora), me encontré con las lentejas en otro cajón del congelador.

Resultaba que el líquido nauseabundo era un caldo guardado para algún guiso que, imagino, debió pasarse de fecha.

Llevaba dos días preguntando a diestro y siniestro si me podían dar una respuesta científica al asunto y resultó que había cogido un recipiente equivocado.

Misterio sin resolver, resuelto.

Aprender

Aprender "Aprender a renunciar a lo que no se tiene."

Frase extraída del libro La sombra del pájaro lira de Andrés Ibañez.

Cuando leí esta frase pensé por un momento que era muy hermosa,
más era el significado lo que me aturdía.
Son sueños los que se cree tener
son sueños que en realidad no son.
Son posibles si yo me implico
y si sólo yo necesito para cumplirlos.
En eso se concentran
a los que yo y sólo yo puedo.

CACOS

CACOS Vinieron los cacos a casa. Reventaron la cerradura y se llevaron algunas cosas. Lo que guindaron fue lo de menos.

Tres sensaciones: dos malas y una buena.

-Mientras a un lado de la cama mi pareja recogía su ropa interior, yo recogía la mía. Sentir que alguien desconocido ha buceado en nuestras intimidades, en nuestra vida sin darle permiso para entrar me sobrecoge.

-Ibon se ha despertado cinco veces. Pidiendo agua, mear, un muñeco, que le dejase la luz encendida.... La situación le ha creado inseguridad, espero que en pocos días se le pase.

-Me han hecho una pregunta que me ha dado qué pensar: ¿si esto te hubiese pasado hace un año, como lo hubieses llevado? Mi respuesta también me ha dado qué pensar: Lo hubiese pasado fatal, me hubiese compadecido una y otra vez. Y ahora, pues lo dejo estar. Me ha pasado y punto. Rabia no me falta pero lo acepto. Me alegra esta manera de verlo.

SER QUIEN SOY

SER QUIEN SOY A veces, me da la sensación de encontrarme entre un campo de blancas flores y, justo a mis pies, un precipicio. Es muy hermoso estar sentada en el verde, jugueteando con mariposas y flores, pero sé que he de mirar al fondo del abismo donde quizá me espetra una negrura tan inquietante que asusta.

Veo la verdad con tanta realidad que en ocasiones quiero negarla. Me doy cuenta de que nada es gratuito, de que todo tiene un por qué y un significado. Y sé que he de saltar porque al final, cuando lo haga, saldré volando porque sólo así lograré ser QUIEN SOY.

AUTOESTIMA

AUTOESTIMA Vino a casa preocupado:

- Ama, Ioritz dice que mis dibujos son feos.
- Y a tí, ¿te parecen feos?
- No, pero...

Me miraba con cara triste, me senté junto a él y le dijé:

- ¿Sabes una cosa Ibon? A mí me encantan tus dibujos. Me gustan tanto que tengo uno pegado en la pared de mi vestuario, en el trabajo, ese tan bonito que hiciste lleno de soles y de casitas.
- ¿De verdad, ama?
- De verdad, mi niño.

Al escucharme su cuerpo, antes agachado, como agazapado, se irguió y en su cara se dibujó una preciosa sonrisa.

CARICIA

CARICIA En ausencia de nubes,
mi mano acaricia
el halo luminoso de la luna.

MI MÍO

MI MÍO He decidido no sentir, por un momento lo intento. Pero no puedo...

Siento la silla bajo el cuerpo y las piernas colgando y moviéndose y las manos deslizándose sobre el teclado y los ojos casi cubiertos por el pelo que he de retirar hacia atrás. Y siento. Y siento a mi mente ilusionándose por cada palabra, por cada frase que escribo. A veces, en silencio, transcribo las sensaciones que me ha provocado el día y que han estado bailando sin parar hasta quedar ancladas en el papel.

Y cuando las veo así, envueltas entre adjetivos y tinta formando un cuerpo, en poema o prosa, me siento igual de satisfecha que si hiciese bien un trabajo o un deber. Con la salvedad de que en estas ocasiones en las que escribo, siento que he soñado y creado un aire muy MI MÍO.