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buho

Mi mío

ORONDO

ORONDO Hablando con unos amigos
pronuncíe la palabra orondo.
Divertido, quizás gracioso
me resultó el comentario.

¿Es que el escritor
se expresa como escribe
o sin saberlo aplica a su diálogo
esas palabras que sin rebuscar
acuden a la mente
haciéndola volar?

buho

Elefantes

Elefantes He visto unos elefantes
creo que eran cinco.
Estaban atados con cadenas
sin poder moverse.
No volveré a ir al circo.

buho

Escribiendo

Escribiendo Se desliza la mano sobre el papel
como no lo hacía en uno, dos meses
y divina, vuelve a soñar
realizando dibujos la mente.

De gotas de rocío sobre rosas,
de eternos y largos amaneceres
saltando de las flores al suelo
salpicado de tierna hierba verde.

Como el crepitar del rojo fuego
y el rayo que asustado truena
el reflejo del ánima y luego
el roce de una piel que quema.

El sentido de la vida es alma
del que cada uno ha de quererse,
se desliza la mano sobre el papel
como no lo hacía en uno, dos meses.

buho

La multa

La multa El parabrisas del coche
estaba firmado.
Un papel amarillo y arrugado
de una ciudad en la que no estaba.
Sorpresa, duda, extrañeza
hasta que decidió darle la vuelta.
Él había pasado por allí
y se le ocurrió dejar
la nota en el cristal.

Se quedó mirándola
con los ojos llenos de lágrimas
suave, increíblemente tierno
sólo dos palabras, dos: Te quiero.

LA MARGARITA

LA MARGARITA Miraba como hacían flores con globos
con globos de preciosos colores.
Miró su rostro cansado
mientras estaba sentado en el banco.
Él la miró y se levantó.
Ahora ella mira la margarita todas las noches
antes de meterse en la cama.

Las teclas del piano

Las teclas del piano Cuando suenan suaves vuelo
mis manos de melodías envuelvo
y mi mente se traslada de nuevo
a mundos mágicos de ensueño.

Si cierro los ojos las siento
saltando traviesas bajo los dedos
rebotando a cada tacto mío
de la piel rozando su cuerpo.

Blancas y negras, altas y bajas
sonidos amables de música santa
que sale contenta, tras esa mano
que manda en las teclas del piano.

buho

LA JOVEN DE LA PERLA

LA JOVEN DE LA PERLA He repasado hace poco un libro que leí el verano pasado y que debido a mi afición por la pintura, me pareció fascinante. La joven de la perla. No por el título del cuadro, ni por el cuadro en si, sino por el tratamiento que le dan al mundo de los matices, del color, de la ensoñación del artista por pintar lo bello, machacado en ocasiones por la necesidad de vender alguno para poder subsistir.

Poco tiempo después ví la película que se presentó en el Festival de cine de San Sebastián. No pensaba que iba a gustarme tanto. Normalmente cuando leo un libro me adentro en las situaciones para poder captar mejor la esencia del mismo y pasa que cuando lo llevan al cine las imágenes, los momentos, no consiguen captar esa magia que me surge al interpretar como pueden ser los lugares, los olores, los tactos. Pero esta película me llegó dentro, muy dentro.

Para mí fue como soñar despierta. La trama narra la historia de una criada que va a servir a la casa del pintor holandés Johannes Vermeer, de lo que sucede en aquel lugar y de la marcha de Griet, así se llama la joven.

Los ambientes son exquisitos, como si se reflejarán en un cuadro, situaciones, lugares, deseos, sentimientos que se pueden palpar en el aire, angustias, miedos, alegrias.
Agradaba la delicadeza que se derrochaba en el estudio del pintor, asustaba el tenebrismo de la bodega donde dormía la joven, inquietaba la manera en que tenían de tratarla la mujer, la suegra y alguna hija del pintor...No sé, no pararía de definir los recuerdos que me viene cada vez que cierro los ojos.

Sensaciones y muy buenas, en el estudio, sobre todo en el estudio. Para mí el tramiento de la luz fue primordial, y muy acertados comentarios, por decir alguno: sobre el color de las nubes, o sobre la técnica para crear los pigmentos.

Para el pintor, fue muy significativo encontrar a una persona que supiese apreciar su trabajo, que no pensase en ganar dinero, o en la fama, sino simplemente en interesarse en sus cuadros, en que le preguntasen y poder expresar porque los realizaba de una manera o de otra. Claro está que a su mujer no le hizo nada de gracia que la relación con la criada fuese tan especial y la joven se tuvo que marchar de la casa.

No puedo dejar de pensar en la luz, esa que penetraba por las ventanas y terminaba pintada en los cuadros, retratada de pigmentos de color. Luz amarilla, suave y nacarada, reflejada en una exquisita perla, en los ojos que tiernos miraban, en el pincel que terminaba escupiéndola en el lienzo que agradecido terminaba repleto de esa energía que da vida.

La luz es belleza, que se refleja en los charcos, en las gotas de rocío sobre la hierba, en el alba y el anochecer. Es poesía. En pintura, es el alma del sueño del pintor. Es contraria a las sombras, pero sin luz no existirían. Es la belleza y la tristeza del ciego. La esperanza del enfermo que la recibe tibiamente postrado en su cama. El encanto del pequeño que la siente con un acceso de llanto y tiritonas.

Luz natural, artificial, reflejo, interior, de estrellas...¿quién da más que la luz?

buho

EL FUTURO

EL FUTURO Hace frío. Es de noche. La lluvia ha cubierto todo con un manto de transparentes gotas de agua que con la luz, asemejan pequeños diamantes de luz.

Tiene los ojos cerrados, se ha detenido a descansar. Se está planteando cómo va a volver a casa. Sus delgadas piernas apenas le mantienen en pie. Inicia de nuevo su andar tambaleándose, luchando por sujetar el equilibrio, el maldito equilibrio que se empeña en llevarlo de un extremo a otro de la acera como si fuera una peonza.

Han avisado a los municipales que, al ver su deplorable estado, deciden llevarle a su domicilio. Por el camino, una lucha continua; él pretende demostrar seguridad mientras que los que a su lado le acompañan intentan sujetarle a fin de que no se caiga al suelo.

Comienzan a hacerle un sinfín de preguntas: que dónde vive, que si está sólo, que cuántos años tiene.....

Años, casi ochenta y toda una vida que ahora le pasa cuenta; apenas puede hablar después del alcohol ingerido. Llegan hasta el portal de la casa y allí, a pesar del ofrecimiento de Jon y Leire, se niega a que le ayuden a ir hasta la puerta.

Mientras observan cómo intenta subir las escaleras a trompicones, Leire le dice a Jon que se case, que busque pareja.

Y el soltero le responde:

¡Qué triste es tener que hacerlo porque te sientas sólo! Lo bonito es saber que el amor ha venido a tu vida sin buscarlo.

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Uno de mis sueños

Me encantan las amapolas. Creo que ya es un secreto a voces.

Era uno de mis temas pendientes, sentarme entre ellas, ser una más. Siempre me he preguntado por qué me han gustado desde que era niña; quizá porque las veía libres, apareciendo por aquí y allá por los verdes campos.

Quizá porque las he comparado muchas veces con las flores de los jardines, a las que cuidan, podan, riegan, abonan... Las amapolas crecen contra la inclemencia del tiempo, ante el viento que arrastra sus débiles pétalos al suelo, contra los pesticidas que echan para que el trigo crezca fuerte... Y si las arrancas del suelo que las nutre, en segundos,se mueren.

El año pasado me prometí que cumpliría mi sueño.

En un cruce de caminos, en pleno mes de marzo, encontré tres entre hierbas que las ahogaban....

Hace poco menos de un mes, dando un paseo una buena cantidad muy cerca de mi casa...

Y hace dos semanas, con mi familia fuí a buscarlas. Y las encontré a mares, junto al trigo me senté entre ellas, envuelta en capa roja deliciosa, rodeando con mis brazos esas preciosas amapolas... cumpliendo otro de mis sueños. Uno más.

Me presento: Soy Buho.

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PEQUEÑA

PEQUEÑA Una maraña de perlas fue tu cuna, pequeña,
perlas que se ofrecieron a la luz
explorando tu cuerpo la vereda
y tu mente, los caminos de tul.

Te sentías por las cargadas ramas
con anillos, el definido color
expuesto ante las curiosas ranas
fragancias sublimes, suave olor.

Sueños de arcoiris entre almohadas de seda.
Sueños inexactos, verde, blanco, azul
obligados a fundirse en hermosa trenza
que de pronto se abre, emergiendo tú.

A los que te miran, miras cantando
y por unos días, ofreces tierno amor
pequeña y adorada vida, tan hermosa
visión dulce y admirada, mariposa.

buho

MUGRE ENTRE ALGODONES

MUGRE ENTRE ALGODONES Lugar lleno de inmundicia, basura y desperdicios.
Ambiente extraño sufriendo desazón.
Desasosiego, tristeza.

Flotando en el aire,
encantadoras pelusas blancas navegando
en el espacio que no se puede definir.
Ellas lo marcan envolviendo los cuerpos ilusionados
que observan y esquivan los informes elementos que continuan volando.

En un rincón se agrupan en el suelo
formando una blanca capa
que parece reciente nieve bandeada
ante los embates del viento.
Como una cama blanda que los pies aplastan bajo su andar.

Se adhieren como si hubiese pegamento, pero en realidad es mugre negra,
que se oculta ante los albos algodones.

Incluso entre la suciedad, hay belleza.

buho

SIN MAS

SIN MAS Estaba creando el artículo anterior y me distrajeron los trinos de los pájaros.

Miré por la ventana y allí estaban dos gorriones. Una cría y su progenitor. El pequeño con el plumón blanco todavía en su pecho solicitaba sustento piando, exigiendo una miga del trozo de pan que estaba en el suelo. Movía sus alitas persiguiendo a su madre a través de todo el balcón. De vez en cuando ella se agachaba y ofrecía ese cachito que a su hijo le parecía el más exquisito manjar y que le hacía abrir la boca desesperado a fin de tragar la comida.

Dos gorriones, nada más.... dos gorriones.

ABUNDANCIA

ABUNDANCIA He admirado amapolas,
el sol sobre mi piel,
el aire acariciando mi cara,
un abrazo de mi hijo,
mi gente tiene salud,
reconocimiento,
mi pareja me demuestra su amor,
puedo caminar,
he visto ovejas,
comida con amigos,
una llamada de mi padre,
cansancio debido al esfuerzo,
ahora descanso por un momento.
Abundancia.

Necesito expresar lo que siento.
No me importa lo que piensen de mí.
Alegría mezclada con tristeza.
Descubro el porque de muchos sentimientos.
El porque de mi manera de ser.
El porque no me quería a mi misma.
El porque quería sufrir.
Hace días que estoy despierta.
Hace días que digo adios a muchos comportamientos.

Extraña telaraña que retuvo
gotas de rocío que quisieron
caer sobre verde hierba mecida
por el triste y suave viento,

que me hizo crecer demasiado
cuando tenía que haber sido niña,
que borró ilusiones y sueños
retenidos entre melancolía.

Se rasga la tela sintiendo alegría,
cada mañana, cada día,
recuperando mis perdidos anhelos,
logrando, hallando vida.

BUHO

EL ARBOL

EL ARBOL Hoy por la mañana he ido a pasear con un libro del cual me faltaban pocas hojas por terminar.

En el camino que recorría he reparado en un hermoso árbol, un roble en medio de un prado verde de altísima hierba, como de cuento, con los primeros destellos de calor de la mañana iluminándolo todo, bruma que se despeja y esa mezcla de temblor y tranquilidad que llena el alma.

Aunque el terreno es pendiente, decido acercarme al roble. Subo corriendo, disfrutando de cada salto que doy. La hierba se halla húmeda de rocío que me moja las piernas y los pies; no me importa porque quiero terminar mi lectura junto al solitario árbol.

Me siento a su vera y lo contemplo. Es fuerte, vigoroso y a través de sus frondosas ramas veo el azul del despejado cielo. Pero, a pesar de lo que pensaba, el árbol no está sólo; su tronco se ha dividido y dos son los brotes que me cobijan. Por su superficie sube una gran enredadera dando vueltas, serpenteando como una culebra, dejando caer sus pequeñas hojas en desorden. Pájaros saltando de rama en rama, cantarines. Telarañas colgando con arañas escondidas y en el suelo, sentada, rodeada de diminutos retoños del roble brotando de la fértil tierra, leo tranquila.

El sol está a mi espalda, proyectando su tenue luz matutina sobre la alta hierba que se balancea con miedo, pero con firmeza. Veo su sombra en mi libro y por un momento me asusto, pero al observar lo que me inquieta, mi ser se llena de una extraña serenidad, provocada por la emoción de amar ese instante.

Al terminar la última hoja de CIEN AÑOS DE SOLEDAD, reflexiono sobre la tristeza de los protagonistas de la historia y también sobre la de otras muchas personas que no aprecian la belleza de la vida; ¡y es que no hace falta nada especial para sentirse mejor con lo que tienes!, sino saberlo querer y disfrutar hasta el fondo como el roble en el prado.

¡Ojalá que todos lograsen amar lo que poseen!

Porque aunque pienses que es poco para ti, es tu mundo y es lo que llena tu vida y que los momentos de soledad, bien aceptados son muy bellos, pudiendo dar frutos maravillosos para compartir con los demás, frutos de confianza, de amistad y sobre todo de aceptación de uno mismo.

REALIDAD

REALIDAD Descubriendo sentimientos enterrados.
Muchos años, demasiados.

Se abren a la luz.
Por fin aparecen.
El lago ofrece su cristalino reflejo
y el descenso hasta la orilla es perfecto.

Se llena de diminutas y blancas flores
el alma que ahora encuentra
la alegría y la ayuda que esperaba.

El árbol se mece junto al agua
que apenas roza el viento,
y el azul del cielo apacigua
la dulzura de este momento.

Realidad, vida, saciedad.

BUHO

AGUA

AGUA Andando con un paraguas en la mano. Está lloviendo. No sé hacia donde me dirijo pero si tengo claro lo que voy a hacer.

Paseo a la vera de un pequeño río, todo es tranquilidad. Cruzo un puente, adentrándome en una pequeña zona llena de árboles, enormes, altos, que me protegen de la lluvia; pero los dejo atrás, hoy no los necesito. A mi derecha observo el roble que tan dulcemente me cobijó hace poco y a la izquierda rodeado de juncos, baja el agua del río, sin apenas ondulaciones.

Llego a un banco y me detengo; es el momento. Me quito la chaqueta y la coloco bajo el paraguas que sitúo abierto en el suelo.

Y me calo hasta los huesos, rodeada de montes, de naturaleza verde, de cielo lleno de preciosas nubes grises, azules, blancas y de pequeñas gotas de transparente agua que me caen encima.

Me relajo y levanto los brazos, alto, muy alto, uniéndose mi llanto al líquido que me moja la piel y la comunión es perfecta, sin miedos, sin dudas, dando las gracias por permitirme rozar ese instante.

A veces, no, muchas veces, nos aterra el momento de enfrentarnos a nuestros temores. Y los guardamos en el fondo de nuestra alma a fin de no sentirlos, de que no nos hagan daño, sin percatarnos de que están ahí, que aunque no nos demos cuenta condicionan nuestra vida de una forma terrible.

Hay que enfrentarse a ellos, con entereza, ya que si no lo hacemos, los años van pasando y los problemas van en aumento y la losa es cada vez más difícil de mover, más dura y consistente, teniendo al final que romperla a cañonazos.

En este mundo hay que mojarse, decidir llevar el paraguas abierto es el mayor error de todos; mojarse, dejando en el paragüero nuestros miedos y recelos, y entonces, sin apenas pensarlo, saldrá la luz del sol.

ESAS VELAS

ESAS VELAS La vela está encendida. Su llama vacila ante la brisa de la mañana. Ana está intentando encender la vela que ha traído. Le tiemblan las manos que sostienen su oración, la misma oración que repiten todos los que han acudido al lugar. Cientos, miles de velas alumbrando las tristes almas que han de seguir respirando, han de continuar sintiendo, han de llevar sobre sus cuerpos el peso de la inseguridad que les han impuesto, que les han obligado a soportar durante el resto de sus vidas.

Notas, flores, muñecos.... alfombran el suelo que rodeado de luz intenta escupir el miedo que se ha quedado pegado a los poros del cemento, a las piedras del camino. Pero ese miedo no se marcha; está tan presente que no bastan las flores, no bastan las velas, no bastan el apoyo y la compresión de los que se acercan, porque esos que se acercan tienen miedo y el otro que vendrá detrás lo lleva encima también.

Hace pocos días ese mismo suelo estaba rojo de desesperación, de sufrimiento, de llanto, de angustia.... Hoy está limpio de sangre, de la sangre que brotó de las vidas que se fueron y de las que están luchando por sobrevivir, pero los sentimientos y las emociones siguen allí, sufriendo y esperando una explicación, un por qué, una dirección....
Mi hijo tiene cuatro años. Hace un mes murió su bisabuela. Decidí contarle lo sucedido a pesar de no tener claro cual iba a ser su reacción. Se puso a llorar y me preguntó si habían matado a su abuelita con una pistola....Me di cuenta de que no entendía la diferencia entre morir y matar....
Esa niña que está encendiendo su vela, ya lo entiende. El padre de un compañero de clase iba en el tren y hoy su amigo está muy triste. A pesar de haber intentado hablar con él no quiere ponerse al teléfono y por eso Ana ha ido a la estación. Su madre va con ella para acompañarla a colocar su granito de arena en la playa de luz que se está formando bajo el titilar de los pabilos que continúan encendiéndose.

Se encienden una tras otra en los corazones de los que no acabamos de creer lo sucedido y la mente juega malas pasadas de incomprensión, de tristeza, de soledad....

¿Cómo le explico a mi hijo la diferencia entre matar y morir?
¿Cómo hago que un niño que últimamente me pregunta si él también se va a morir, lo entienda?
¿Cómo recuperan esas personas heridas, esas personas que han perdido a un familiar la alegría por seguir sin más el camino diario, la rutina en la que vivían?

Porque esos que faltan no se han muerto, les han matado.

BUHO

Como el viento que viaja

Como el viento que viaja Hoy.
Apasionado rojo.
Buscadas sin sosiego.
Eliminando angustias.
Persiguiendo sueños.
Llanto mágico.

Alegría desbordada
ante mares de trigo.
Se mueven como olas,
como el viento que viaja
asi he caminado hoy.

Hallando,
encontrando realidad,
la mía.

Cuatro pétalos
suave caricia,
tranquilidad.

MIEDO

MIEDO Hace tres días tuve un accidente.
No fue nada.
Podía haberlo sido.
¿Y si lo hubiese sido?...

¿Y si lo hubiese sido?...

No tengo miedo a la muerte, es irremediable, infinita. Miedo por los que se quedan, por los que dudan, por los que no tienen respuestas ni preguntas. Queremos seguir escuchando una voz, un consejo, recibir un cariño, un gesto....

Es difícil, mucho, pero al final te das cuenta de que se ha ido. Después de dar lo que haya querido dar.... te percatas de que todavía no le has dejado marchar. Y es cuando optas por lo que sabes que es mejor, conformarse y renunciar.

A mí, me toca cuidarme: cinturón de seguridad. Que no sea la desgracia de los demás por mi mala cabeza.

EL CUENTO

EL CUENTO Tengo ante mí un reto. El certamen Ciudad de San Sebastián. No se trata de ganar un premio, ni siquiera en que le guste a alguien.

Es el hecho de escribir una historia, personas con sus mundos, con sus problemas....

Siempre he basado mis pequeños escritos en situaciones de mi vida cotidiana, en momentos que me llaman la atención y los cuales merecen la pena ser plasmados en el papel.

Ahora la situación es distinta y no me atrevo a comenzar. Tengo que tener muy claro lo que quiero escribir, antes de sujetar el bolígrafo, antes de iniciar un posible cambio...

Quiero hacerlo pero, a veces, el soñar no me permite ver, me ciega y sé que no me lanzaré si no estoy segura, porque sino estará destinado al fracaso.

Algun día lo haré, eso estoy segura, si no es ahora algun día....