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Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2004.
 Pequeña y linda mariposa ¡qué no te rocen las alas! la flor sobre la que reposas con sus pétalos te abraza y con eso, con eso, basta. BUHO Extraído de un texto de Daisaku Ikeda. Ideal difícil de comprender, pero perseguido por todos. Es el desarrollo de un ser interno fuerte, al que ninguna tribulación o penuria pudiera afectar. Posesión de fortaleza para enfrentar y conquistar nuestras propias debilidades. Mi felicidad se encuentra en mi condición de vida ahora mismo, en el presente, mientras enfrento los retos de la vida diaria. Se puede vivir una vida sencilla, sólo, pudiendo sentir el sol de la alegría y felicidad en el corazón cada día. La felicidad no es una vida sin problemas; las dificultades son inevitables. La manera en que experimentamos y reaccionamos a nuestros problemas depende de nosotros mismos, ya que cada persona es responsable de su propia felicidad o infelicidad. No se puede huir de uno mismo. Si se es débil, el sufrimiento nos perseguirá donde quiera que vayamos, por ello hay que cambiar desde dentro, luchando por superar los obstáculos. Una persona activa y valiente es feliz. Nada dura para siempre, las cosas cambian y las personas también. La felicidad absoluta está dentro de uno mismo. Significa establecer una condición de vida en la que nunca seamos derrotados por las tribulaciones y en la que el sólo hecho de estar vivos es una fuente de alegría. Ésta persiste sin importar lo que nos falte o suceda a nuestro alrededor. Una profunda sensación de alegría es sólo algo que puede existir en lo más profundo de la vida y no puede ser destruída por ninguna fuerza externa. Es eterna e inagotable. Es una vida de constante avance. Y las preocupaciones que podían hacernos desdichados, son fuente de crecimiento cuando se abordan con coraje y sabiduría.  Érase una vez una gran vela de cera, consciente de su alto rango y muy pagada de sí misma. - Estoy hecha de cera, y me fundieron y dieron forma en un molde -decía-. Alumbro mejor y ardo más tiempo que las otras luces; mi sitio está en una araña o en un candelabro de plata. - Debe ser una vida bien agradable la suya -observó la vela de sebo-. Yo no soy sino de sebo, una vela sencilla, pero me consuelo pensando que siempre vale esto más que ser una candela de a penique. A ésta le dan un solo baño, y a mí me dan ocho; de ahí que sea tan resistente. No puedo quejarme. Claro que es más distinguido haber nacido de cera que haber nacido de sebo, pero en este mundo nadie dispone de sí mismo. Ustedes están en el salón, en un candelabro o en una araña de cristal; yo me quedo en la cocina. Pero tampoco es mal sitio; de allí sale la comida para toda la casa. -Sí, pero hay algo más importante que la comida -replicó la vela de cera-: la vida social. Brillar y ver brillar a los demás. Precisamente esta noche hay baile. No tardarán en venir a buscarnos, a mí y toda mi familia. Apenas terminaba de hablar cuando se llevaron todas las velas de cera, y también la de sebo. La señora en persona la cogió con su delicada mano y la llevó a la cocina, donde había un chiquillo con un cesto, que llenaron de patatas y unas pocas manzanas. Todo lo dio la buena señora al rapazuelo. - Ahí tienes también una luz, amiguito -dijo-. Tu madre vela hasta altas horas de la noche, siempre trabajando; tal vez le preste servicio. La hija de la casa estaba también allí, y al oír las palabras «hasta altas horas de la noche», dijo muy alborozada: - Yo también estaré levantada hasta muy tarde. Tenemos baile, y llevaré los grandes lazos colorados. ¡Cómo brillaba su carita! Daba gusto mirarla. Ninguna vela de cera es capaz de brillar como dos ojos infantiles. «¡Qué emocionante!», pensó la vela de sebo-. Nunca lo olvidaré; seguramente no volveré a ver una cosa parecida. La metieron en la cesta, debajo de la tapa, y el niño se marchó con ella. «¿Adónde me llevarán? -pensaba la vela-. A casa de gente pobre, donde no me darán tal vez ni una mala palmatoria de latón, mientras la bujía de cera está en un candelabro de plata y ve a personas distinguidísimas. ¡Qué espléndido debe ser eso de lucir para la gente distinguida! Estaba de Dios que yo había de ser de sebo y no de cera». Y la vela llegó a una casa pobre, la de una viuda con tres hijos que se apretujaban en una habitación reducida y de bajo techo, frente a la morada de los ricos señores. - ¡Bendiga Dios a la buena señora por lo que nos ha dado! -dijo la madre-. ¡Qué vela más estupenda! Durará hasta muy avanzada la noche. Y la encendieron. - ¡Qué asco! -dijo-. Me han encendido con una cerilla apestosa. No le ocurrirá esto a la vela de cera de la casa de enfrente. También en ella encendieron las luces, y su brillo irradió a la calle. Oíase el ruido de los coches que conducían a los invitados, y sonaba la música. «Ahora empiezan allí -pensó la vela de sebo, y le vino a la memoria la radiante carita de la rica muchacha, más radiante que todas las velas de cera juntas-. Aquel espectáculo no lo veré nunca más». En esto llegó a la humilde vivienda el menor de los hijos, una chiquilla. Pasando los brazos alrededor del cuello de su hermano y hermana, les comunicó algo muy importante, algo que tenía que decirse al oído: - Esta noche, ¡fijaos!, esta noche vamos a comer patatas fritas. Y su rostro brilló de felicidad. La vela, que le daba de frente, vio reflejarse una alegría, una dicha tan grande como la que viera en la casa rica, donde la niña había dicho: - Esta noche tenemos baile, y llevaré los grandes lazos colorados. «¿Tan importante es eso de comer patatas fritas? -pensó la vela de sebo-. La alegría de estos niños es tan grande como la de aquella chiquilla». Y estornudó; quiero decir que chisporroteó; más no puede hacer una vela de sebo. Pusieron la mesa y se comieron las patatas. ¡Qué ricas estaban! Fue un verdadero banquete; y además les tocó una manzana a cada uno. El niño más pequeño recitó aquel verso: Dios bondadoso sea alabado, que otra vez hoy nos ha saciado. Amén. - ¿Lo he recitado bien, madre? -dijo el pequeño. - No tienes que pensar en ti mismo -le reprendió la madre sino sólo en Dios Nuestro Señor, que te ha dado una cena tan buena. Los niños se acostaron, su madre les dio un beso, y enseguida se quedaron dormidos, mientras la mujer estuvo cosiendo hasta altas horas de la noche, para ganar el sustento de sus hijos y el propio. Fuera, desde la casa rica, llegaba la luz y la música. Las estrellas centelleaban sobre todas las moradas, las de los ricos y las de los pobres, con igual belleza e intensidad. «A fin de cuentas ha sido una hermosa velada -pensó la vela de sebo-. ¿Lo habrán pasado mejor las de cera en sus candelabros de plata? Me gustaría saberlo antes de acabar de consumirme». Y pensó en las dos niñas, que habían sido igualmente felices: una, iluminada por la luz de cera, y otra, por la de sebo. Y ésta es toda la historia. HADALUNAHans C. Andersen Háblame en silencio, no emplees palabras. Respeta el encanto, no rompas la magia del dulce coloquio de tu alma y mi alma. Háblame en silencio ¡no emplees palabras! Esther Novalgos Laso Ver al hombre sólo, débil, con las pezuñas en la nieve, armiñado de estrellas, aullando al infinito. MANUEL RIVAS Adopta la decisión de enamorarte de la persona más HERMOSA, INCITANTE Y DIGNA............TU Anónimo  Extraído del libro "El camino de la felicidad" de Jorge Bucay. Cuenta la leyenda que antes de que la humanidad existiera, se reunieron varios duendes para hacer una travesura. Uno de ellos dijó: -Pronto serán creados los humanos. No es justo que tengan tantas virtudes y tantas posibilidades. Deberíamos hacer algo para que les sea más difícil seguir adelante. Llenémoslos de vicios y de defectos; eso los destruirá. El más anciano de los duendes dijó: -Está previsto que tengan defectos y dobleces, pero eso sólo servirá para hacerlos más completos. Creo que debemos privarlos de algo que, aunque sea, les haga vivir cada día un desafío. -¡¡Qué divertido!!-dijeron todos. Pero un joven y astuto duende, desde un rincón, comentó: -Deberíamos quitarles algo que sea importante....¿pero qué? Después de mucho pensar, el viejo duende exclamó: -¡Ya sé! Vamos a quitarles la llave de la felicidad. -¡Maravilloso...fantástico...excelente idea!-gritaron los duendes mientras bailaban alrededor de un caldero. El viejo duende siguió: -El problema va a ser dónde esconderla para que no puedan encontrarla. El primero de ellos volvió a tomar la palabra: -Vamos a esconderla en la cima del monte más alto del mundo. A lo que inmediatamente otro miembro repuso: -No, recuerda que tienen fuerza y son tenaces; fácilmente, alguna vez, alguien puede subir y encontrarla, y si la encuentra uno, ya todos podrán escalarlo y el desafío terminará. Un tercer duende propuso: -Entonces vamos a esconderla en el fondo del mar. Un cuarto tomó la palabra y contestó: -No, recuerda que tienen curiosidad; en determinado momento algunos construirán un aparato para poder bajar y entonces la encontrarán fácilmente. El tercero dijo: -Escondámosla en un planeta lejano a la Tierra. A lo cual los otros dijeron: -No, recuerda su inteligencia, un día alguno va a construir una nave en la que puedan viajar a otros planetas y la van a descubrir. Un duende viejo, que había permanecido en silencio escuchando atentamente cada una de las propuestas de los demás, se puso de pie en el centro y dijo: -Creo saber dónde ponerla para que realmente no la descubran. Debemos esconderla donde nunca la buscarían. Todos voltearon asombrados y preguntaron al unísono: -¿Dónde? El duende respondió: -La esconderemos dentro de ellos mismos...muy cerca de su corazón... Las risas y los aplausos se multiplicaron. Todos los duendes reían: -¡Ja..Ja..Ja..!Estarán tan ocupados buscándola fuera, desesperados, sin saber que la traen consigo todo el tiempo.  Niebla corriendo a saltos de viento que a veces abotarga mi mente se retira serena y sin miedo dando paso a la luz suavemente. Suavidad que anhelo entre suspiros buscando la esa luz, deseada y plena, más pensado encontrado el camino siento que no completo mi esfera. Sentir, sintiendo y tan intenso que nublan las ideas el alma, aturdiendo a los sentimientos que fluyen del manantial al alba. Serenidad le pido a esa fuente y a mis pensamientos lenta calma a fin de guardar eternamente lo que me inquieta, lo que me amarga. BUHO Salvador Dalí era un gran pintor surrealista. Nació en Figueras, España, 11 de mayo del 1904, en la zona de Girona en Cataluña, el hijo de Salvador Dalí y Cusi, notario público y Felipa Domènecha. Nació nueve meses después de la muerte de su hermano mayor que se llamó Salvador también. Por el verano de 1916 Dalí había visto sus primeros cuadros de modernismo y decidió probar su habilidad en la pintura. Empezó a estudiar en la escuela Municipal de Dibujos en Figueras con el profesor Juan Nuñez. Por 1917 había tenido su primera exposición en el piso de la familia. El año siguiente tuvo dos exposiciones más esa vez en el Teatro Municipal, que ahora es al Teatro Museo de Dalí. El talento de Dalí era evidente y convirtió una estrella aparentemente de la noche a la mañana. En 1922 asistió a la Academia de las Bellas Artes de San Fernando en Madrid después la muerte de su madre. Durante esa epoca, conoció Federico Garcia Lorca y Luis Buñuel quienes vendrían a influenciarlo mucho. En la academia, Dalí criticó a sus profesores y fue expulsado dos veces por mala conducta. Pero, cultivó su talento y se volvió más popular. Tuvo exposiciones individuales y fue conociendo más pintores famosos como Miró y Picasso. Fueron Picasso y Miró los que presentaron Dalí al grupo de Dadaistas y Surrealistas, y en 1928 Dalí participó en la Exposición Internacional de Pinturas la Instituto de Carengie en Pittsburgh, Pennsylvania. Pero toda su vida cambió en 1929 cuando Dalí conoció a Gala Eluard la primera que vez ella visitó Cadaques con su esposo, el poeta francés Pual Eluard. Ella se convertiría en el amor de Dalí y su inspiración. Las relaciones entre Dalí y Gala causaron que el padre de Dalí y él discutieran y dejaron de hablar. En el mismo año Dalí se afilió con los Surrealistas en París, y su talento se desarrolló más y tuvo que producir numerosos cuadros. Sin dinero para ayudarse, Dalí y Gala se mudaron un pueblo pequeño, Port Ligat. Allí, ellos pasaron el tiempo juntos y el pintó cuadros para vender. A medida que él participaba más en el movimiento surrealista, sus cuadros cambiaron rápidamente. Sus obras demostraron los ideales de los Surrealistas pero en una manera única. En 1934 los Surrealistas expulsaron a Dalí del grupo por fue contradeciendo los ideales del grupo. Parecía que Dalí estaba fascinado con Hitler y sus llamados de teléfono a lord Chamberlain. Hay muchas cuadros de Dalí en los que él retrató a Hitler como Panorama de Playa con Telefono que corresponde al Acuerdo de Munich. En estos cuadros, Dalí predijó a la venida del Segunda Guerra del Mundo por sus experiencias con la Guerra Civil de España. En 1940 Dalí y Gala salieron a Acheron, Francia, solamente semanas antes de la invasión Nazi; un viaje que fue pagado por Picasso. Dalí llevó cuadros con él, pero muchas cuadros fueron destruidos por los Nazis. Los Dalí se quedaron en los Estados Unidos hasta 1948 cuando ellos volvieron a Europa un tiempo cuando Dalí era famoso internacional pintor. Dalí era un buen pintor porque podía ver cosas en una manera que otras personas no podían. El método de paranoico critico es la capacidad percibir diferentes imágenes en una cosa. Es como cuando una persona mira las nubes y ve diferente cosas. Dalí podía hacerlo muy bién. Podía estimular un estado de paranoico sin drogas y salir del estado y pintar que lo había visto. Por eso, sus cuadros se aparecían como sus sueños. Esta capacidad hizó Dalí famoso y mejor que otros surrealistas. En 1982 la muerte de Gala hizó a Dalí fue en soledad y una gran depresión. Vivió en el Castillo de Púbol que había dado a Gala. Su salud se deterioró por los años y en 1989 se murió 23 de enero por fracaso de la corazón en Figueras y enterró en el Teatro Museo de Dalí. Salvador Dalí No tengo costumbre de dar limosna Te piden en las iglesias, en los semáforos, en la calle. Alargan su mano a la espera de unos céntimos. Se disputan el tramo mejor de las escaleras. Pasas a su lado sin apenas mirarlos. En la iglesia de La Antigua en Valladolid con la raya de los pantalones planchada, limpio, anciano, la cara afeitada no pude evitar darle una pequeña ayuda. BUHO Reír es arriesgarse a parecer tonto. Llorar es arriesgarse a parecer sentimental. Pretender a alguien es arriesgarse a comprometerse. Expresar sentimientos es arriesgarse a ser rechazado. Exponer tus sueños frente a las multitudes es arriesgarse a hacer el ridículo. Amar es arriesgarse a no ser correspondido. Adelantarse en presencia de adversidades es arriesgarse a fallar. Pero los riesgos deben ser tomados, porque el más grande de los peligros en la vida es el no arriesgarse a nada. La persona que no arriesga nada, no hace nada, no tiene nada... es nada. Debe evitar sufrir y penar, pero no puede aprender, sentir, cambiar, crecer o amar. Es un esclavo de sus incertidumbres. Sólo la persona que toma riesgos ...es libre.  Hace años visité Viena y allí localicé el palacio del Belvedere en el que se halla la mayor exposición de Gustav Klimt. Refinado y enigmático retratista, sensible paisajista, gran dibujante de desnudos femeninos, eróticos y al mismo tiempo delicados. Supo combinar corcondancia y abstracción, detalles ilusionistas y elementos ornamentales, y mantener un equilibrio armónico entre tema y decoración, encarnando así el deseo de sublimación de las tendencias pictóricas de finales de siglo. Cuadros con cierto encanto, tiernos, dulces, con una ternura que puede llegar a embriagar, sin duda. - Danae: La imagen de una muchacha amada por Júpiter adopta una forma casi elíptica y está decorada con incrustaciones de diversos colores en forma de mosaico, eliminando la sensación de profundidad y reflejando influencias bizantinas, con efectos de fuerte abstracción simbólica. - Ante todo y para todo El Beso. Es el definido como el "estilo dorado" del pintor, caracterizado por un intenso lirismo decorativo y una gran estilización formal. Representa a dos jóvenes encima de un campo de flores, sobre un fondo de pan de oro. Los cuerpos están fundidos parcialmente en ropajes multicolores de fondo amarillo, decorados con formas geométricas diversas. La figura de la derecha, femenina, arrodillada, tiene el cuerpo de perfil; la cabeza apoyada en la espalda, sostenida por la mano del hombre, con el rostro vuelto hacia el espectador. Pegada a la mujer hasta formar una unidad,la figura del hombre está representada de pie pero en un plano inferior. Tiene la cabeza apoyada en la sien de la mujer, que le rodea el cuello con el brazo. Con ambas manos sostiene el rostro de la mujer, la izquierda detrás de la nuca y la derecha sujetando con ternura su mejilla. GUSTAV KLIMT Me observas bajo la luz matinal delante, tus ojos, el espejo sin falsas verdades, tras el cristal percibes siempre como me siento. Te he ansiado durante tiempo registrando miles de caminos escudriñando entre mis recuerdos sosiego, sinceridad y mimos. No sabía donde te encontrabas ni donde te habías escondido más cerca de lo que yo pensaba mientras el remolino del río me ofrecía vueltas y vueltas caídas, trompicones y giros; nunca para que a irte no vuelvas, no te vas, no, te quedas conmigo. BUHO Peregrina del desierto, viajera incansable y solitaria, La Rosa de Jericó, que inspiró una leyenda, es un preciado amuleto que se utiliza para bendecir los hogares ahuyentando las malas influencias y atrayendo la paz, el poder y la abundancia al mismo. Confiere suerte en los negocios, habilidad en el trabajo, ofrece salud, fuerzas, felicidad y, sobre todo, tiene la propiedad de trasformar las energías negativas en positivas en el lugar donde se encuentre. Creyentes y no creyentes de todo el mundo reconocen sus beneficiosos efluvios. Cuenta la leyenda que estando Jesús orando en el desierto, La Rosa de Jericó le perseguía tenazmente arrastrada por los vientos. Se detenía una y otra vez a sus pies y así le acompañaba. Al despertar del alba, la planta se abría con la humedad del rocío y ofrecía al Maestro las gotas de agua posadas sobre sus ramitas. Jesús, sediento tras una noche de oración, calmaba su sed tomando con sus dedos el agua que le ofrecía la planta. Agradecido por haberle apagado la sed, la bendijo. Esta leyenda se extendió por todos los continentes y pronto llegaron a considerarla una Flor Divina. En muchos pueblos de la tierra se cree que quien adopta y cuida una Rosa de Jericó atrae para sí mismo y para los suyos, paz, fuerza, felicidad, suerte en los negocios, energías positivas, habilidad en el trabajo y bienestar económico; propiedades incuestionables que el mundo esotérico admite como verdaderas y valoran a esta planta como un valioso amuleto. Tales son sus cualidades, que en muchas ocasiones llegaron a pagarse sumas considerables por poseerla, ya que es una planta muy difícil de encontrar. Constituye una especie única, oriunda de Siria. Prolifera en los desiertos de Arabia, Egipto, Palestina y las riberas del Mar Rojo, sin embargo no crecen en la ciudad de Jericó. ¿Por qué se llama entonces Rosa de Jericó?. Se dice que aproximadamente durante el segundo milenio antes de Cristo, comerciantes y hacendados de esta ciudad la traían desde otros lugares lejanos como un poderoso amuleto que utilizaban para bendecir sus casas y sus negocios. Durante esta época la ciudad de Jericó se encontraba sumida en un gran esplendor, la planta adquirió cada vez más fama y terminó por adoptar el nombre de la ciudad que con tanto ardor la acogió. Es una planta con pequeñas flores blancas que no suele alcanzar los quince centímetros de altura. Cuando ha florecido, las hojas caen y las ramas se contraen curvándose hacia el centro hasta que toma una forma globosa. En esta fase de su desarrollo el viento del desierto las arranca del suelo y las arrastra a su merced convirtiéndolas en eternas viajeras que se desplazan por estepas y desiertos de otros países y continentes sin respetar fronteras. Tal vez este persistente caminar inspiró la leyenda de Jesús en el desierto. Pueden permanecer cerradas y secas durante muchísimos años hasta que la humedad o el contacto con el agua vuelve a abrirlas haciendo que recobren su frescura y su belleza. Es entonces cuando extienden de nuevo sus ramas, abren los frutos y dispersan las semillas, como si volviesen a nacer. Por eso también se la conoce como "planta de la resurrección". Viajera incansable del desierto, solitaria y andarina, venerada y exaltada, La Rosa de Jericó despierta cada día de su letargo milenario para regalarnos su frescura, para ampararnos, para hacer renacer en nuestras vidas la lozanía y, sin pedir nada a cambio, sólo requiere de nosotros un mínimo cuidado. Es muy fácil conservar y mantener una Rosa de Jericó. Sólo necesita agua limpia y una temperatura no excesivamente alta. Se coloca en un recipiente cualquiera y se cambia el agua de vez en cuando tratando de no dañar las pequeñas raíces. Si queremos que la planta descanse la retiramos del agua y la dejamos secar sobre un papel a temperatura ambiente y en semioscuridad. Si pasado un tiempo queremos recuperarla otra vez, lo único que tenemos que hacer es volverla a poner en contacto con el agua y la Rosa de Jericó nos ofrecerá una vez más un derroche de belleza. Si queremos utilizarla para conseguir dinero tenemos que colocarla en un recipiente de cristal de acuerdo con las dimensiones de la planta. Llenamos el recipiente de agua y decimos la siguiente oración: "Rosa Sagrada de Jericó procúrame el dinero necesario para poder vivir dignamente". Podemos meter tres o cuatro monedas de color oro en el recipiente y debemos cambiar el agua cada dos días. Si lo que queremos es eliminar la mala energía tenemos que colocarla en un recipiente lleno de agua el martes o viernes. Cambiamos el agua todos los días y utilizamos la que retiramos para bendecir la casa vertiendo gotas en la entrada del domicilio o negocio y para fregar los suelos y ventanas. Debemos dejar más tiempo la planta en el agua para que continúe absorbiendo las malas vibraciones. De esta manera ese lugar estará protegido de la mala suerte y del infortunio. También se puede utilizar como amuleto que nos protege de la mala suerte dejándola seca en cualquier parte de la casa o llevándola en el bolso o en cualquier bolsillo de la ropa cuando se sale de casa. Durante el siglo pasado en Europa, incluida España, la Rosa de Jericó se utilizaba como oráculo con las parturientas. Si la usamos en este sentido debemos introducirla en un vasito o recipiente de boca muy estrecha tratando de no mojar la cabeza de la rosa diez días antes del tiempo estipulado para el parto. Por tradición la rosa se abrirá el día del parto. Cuando abandonamos el hospital debemos sacar la rosa del agua y guardarla en una cajita a la espera de otro feliz nacimiento. La rosa, para este uso, se puede trasmitir de madres a hijas. Esta viajera incansable puede acompañarnos durante muchos años de nuestra vida. Podemos ofrecerla como legado a nuestros hijos para que siga protegiendo a nuestros descendientes ya que muchas familias españolas atestiguan haberla tenido durante varias generaciones que han llegado a sumar hasta cien años.  NO asfixies a la niña que, indócil, vive en mí que me incita al candor, a encender la mirada, a estrenar esos bosques donde los lobos duermen y a creer en el don de las palabras: extraño insecto que aun clavado en su estertor minúsculo impenitente arbola el reto de su vuelo. Maria-Mercè MarÇal Comienza una nueva pintura; el lienzo está blanco y en la paleta se mezclan los colores que esperan ser colocados en orden. Todavía están atontados ya que hacía meses que no los utilizaban. Se quedaron como dormidos, en letargo, descansando de tanta actividad y de tanta luz. Ahora, de nuevo en acción, se pelean los unos con los otros para conseguir mayor protagonismo. El pintor dibuja unos trazos que serán la base de la mezcolanza de la imagen, que ansía por salir de las manos del artista. Está decidiendo qué luz quiere darle al cuadro y sí, la luz de la mañana, quizás sea la más adecuada. Hay que colocar el encuadre; en la parte alta líneas indefinidas sin rumbo, que va dibujando con el carbón, algún monte y delante, el prado. Ya está más o menos encajado: a la derecha un árbol, detrás los montes y el cielo....verde el monte, azul el cielo y marrones el tronco y las ramas del árbol. Ahora empieza la difícil tarea, dar vida a este boceto que clama por desarrollarse.... El campo se sacia de plenitud, de miles de margaritas blancas teñidos su pétalos de suave rosa y de repente el amarillo chillón hace su aparición: dientes de león que después ofrecen preciosas bolas de mirar transparente. La hierba está tan brillante verde que hace daño a los ojos pero en un instante, se adecuan a su cálida luz, la misma que proyecta el sol que aparta a las pequeñas nubes que corretean sin cesar. El árbol comienza a llenarse de pequeñas hojas, de brotes nuevos que el pintor va plasmando en suaves toques de color manzana y entre las ramas se deslizan halos casi invisibles de caricias que le tibian la piel. Tiene en su mano una de esas brujas de los cuentos, de esas que salen entre bosques y sonidos de agua, de esas que los gnomos recogen para adornar la entrada de sus casas. Y sopla y resopla para que salgan volando y aporten nuevos matices al conjunto; se mantienen en el aire con suaves movimientos empujados por las ráfagas de viento y se pierden después en la infinidad del espacio. El lienzo está completo, el paisaje de ensueño y su alma plena de haber captado ese instante de luz, color, sonidos de pájaros y sentidos que provocan sosiego. Y el que observa el cuadro: ¿Ya ha captado la esencia? Yo te la explico: LA PRIMAVERA BUHO Nos sorprende la vida en medio del invierno. Como una cicatriz de licor. La beberemos a tragos, esperanzados entre las trenzas de 2004, acariciando su pelo marrón, los ojos clavados en el cristal del corazón, vivo. Este año no perderemos (sólo la tristeza). Este año nos comunicarán con telegrama urgente que somos queridos, amados desesperadamente, que alguien extraña nuestra risa, nuestros pasos, el ruido de los dedos deslizándose por tu piel desnuda ( No puedo vivir sin ti, aunque viva). Este año abrirá los brazos el amanecer y no estaremos sólos. Cantaremos boleros sin lágrimas. Lloraremos sólo de alegría. El ron no tendrá sabor amargo. Los amigos no arrastrarán maletas llenas de lluvia. La lluvia lloverá gintonic en botella azul. No estará lejos. Este año escribiré un verso que sea digno de ti. Seguiré cerrando los bares y despediré a la luna con aplausos, borracho de alegría. Las ilusiones aumentarán. En el carnaval, como siempre, brindaremos por la vida. En las elecciones votaremos por Pinocho. Te echaré de menos hasta romperme el alma. Tengo que abrazarte con los ojos cerrados. Resucitará Neruda: Aquí te amo y en vano te oculta el horizonte. Este año no perderemos... Te lo prometo, mi corazón.Xosé Carlos Caneiro CUANDO, en pleno deshielo, el río remonta hacia la fuente, y su curso sesgado se alimenta lo mismo que un espejo de tu faz, y apartado de ti me lo devuelve, convertido en tiniebla y en deslustrado espanto... Názcanme ojos de ciega, unos ojos vivientes en la punta del dedo con el fin de leerte y no perderme en viejos simulacros sin contornos que al igual que un remanso me devoran la noche. Maria Mercè MarÇal SI DEJAS MORIR LA ROSA SIN GOZAR SU COLOR, SIN DISFRUTAR DE CERCA SU PERFUME, LLORA POR TI. NO LLORES POR LA ROSA. Me gustaría saber porqué la libertad carece de alas, porqué las ansias gimen, o porqué el viento frena, siendo viento. Me gustaría saber porqué el hombre – y además consciente – se hace daño en sus propias voluntades, extingue sus hogueras o entorpece sus brisas. Nadie quiere – mejor, nadie queremos – analizar la inadecuada introspección que nos conduce a un mundo limitado, poco abierto a Birigay porqués y nada predispuesto al equilibrio exacto. Son muchos los rosarios a rezar: largas las letanías y escaso el tiempo. Sin embargo, cualquier motivo es digno de creer en él, para crecer con él y auparnos. Muchas son también las rosas que la vida nos ofrece. Rosas de amistad. De amor. De donaciones. Pasamos, eso sí, por el jardín; y no osamos mirar aquello que nos tienta. Aquello que creemos innegado. Y la rosa está ahí lozana y fértil, hablando de fragancias. Y está el espacio abierto invitando a pasar. Y están los ríos mansos, hablándonos de fondos cristalinos. Mientras tanto, hidratamos la sed con aguas turbias, paseamos la vista por páramos inmensos y habitamos espacios restringidos. No intentamos llegar – nos faltan – allá donde hay esencias. Nos sofoca el entorno. El medio nos limita, el miedo a equivocarnos nos retiene. Podríamos sin duda ser dichosos. Y no logramos serlo. Sabemos que el sol existe y apenas nos movemos por disfrutar sus rayos. Sabemos que un mar inmenso e infinito ofrece ante nosotros su horizonte. Y no iniciamos búsquedas. Recordamos los cuentos infantiles en que un príncipe intrépido y una princesa hermosa – las princesas de entonces eran buenas y hermosas – conseguían ser felices tras mil y una peripecias y tras muchos e intensos avatares. Y no hallamos ejemplo en sus ejemplos. Nuestra existencia – historia o cuento al fin – también tiene caminos para saber hablar de dichas. Y tiene – aunque acaso se encuentre cercano al precipicio – el mágico edelweiss que, sanando dolencias, devuelve a quien lo huele la perdida salud. Tal vez se encuentre lejos. Pero ¿qué importan distancias ni intrincados caminos, si nos acercan estos, donde por humano derecho debieran nuestros sueños florecer? ESTHER NOVALGOS LASO- Campo de amapolas Saludo al Buda que hay en ti. Puede que no seas consciente de ello, puede que ni siquiera lo hayas soñado-que eres perfecto-, que nadie puede ser otra cosa, que el estado de Buda es el centro exacto de tu ser, que no es algo que tiene que suceder en el futuro, que ya ha sucedido. Es la fuente de la que tú procedes; es la fuente y también la meta. Procedemos de laluz y vamos hacia ella. Pero estás profundamente dormido, no sabes quién eres. No es que tengas que convertirte en alguien, únicamente tienes que reconocerlo, tienes que volver a tu propia fuente, tienes que mirar dentro de ti mismo. Una confrontación contigo mismo te revelará tu estado de Buda. El día que uno llega a verse a sí mismo, toda la existencia se ilumina. Permite que tu corazón sepa que eres perfecto. Ya sé que puede parecer presuntuoso, puede parecer muy hipotético, no puedes confiar en ello totalmente. Es natural. Lo comprendo. Pero permite que se deposite en ti como una semilla. En torno a ese hecho comenzarán a suceder muchas cosas, y sólo en torno a este hecho podrás comprender estas ideas. Son ideas inmensamente poderosas, muy pequeñas, muy condensadas, como semillas. Pero en este terreno, con esta visión en la mente; que eres perfecto, que eres un Buda floreciendo, que eres potencialmente capaz de convertirte en uno, que nada falta, que todo está listo, que sólo hay que poner las cosas en el orden correcto; que es necesario ser un poco más consciente, que lo único que se necesita es un poco más de conciencia... El tesoro está ahí, tienes que traer una pequeña lámpara contigo. Una vez que la oscuridad desaparezca, dejarás de ser un mendigo, serás un Buda. Serás un soberano, un emperador. Todo este reino es para ti y lo es por pedirlo, sólo tienes que reclamarlo. Pero no puedes reclamarlo si crees que eres un mendigo. No puedes reclamarlo, no puedes siquiera soñar con reclamarlo, si crees que eres un mendigo. Esa idea de que eres un mendigo, de que eres ignorante, de que eres un pecador, ha sido predicada desde tantos púlpitos a través de los tiempos, que se ha convertido en una profunda hipnosis en ti. Esta hipnosis debe ser desbaratada. Para romperla, comienzo con este saludo: SALUDO AL BUDA QUE HAY EN TI. OSHO Cada ser es uno mismo, con sus limitaciones, con sus triunfos, un ente propio, con luz, quizás algún instante en penumbra pero siempre con un amanecer que le procura fuerza y vitalidad para salir adelante en los momentos difíciles. Cada ser se ha de aceptar tal y como es, a fin de crecer por dentro, a fin de lograr que los sueños, si no se cumplen si consigan aupar las ganas por vivir a tope con firmeza de espíritu y entrega y sólo con ese esfuerzo de aceptación la lucha por lograr la felicidad será plena. BUHO ¡Qué hermoso es el ciervo que, asustado se retira tras la espesura del bosque! ¡Qué bello es el bosque que, a sus árboles permite acariciar suaves rayos de sol! ¡Qué cálido el sol que, con dulces destellos alimenta la tierra que nos vio nacer! Nacer, crecer, vivir, morir como el ciervo, como el árbol y el sol, parte de la extraña naturaleza que un día nos castiga y al otro nos regala pequeños sueños que por si respiran, insignificantes triunfos, llenando el cuerpo de tanta alegría que sacian infinitamente dejando apartados la tristeza y los suspiros que continuamente nos acompañaban. Crecer, sin que nadie nos dé comida buscando soluciones por uno mismo como el ciervo, como el árbol y el sol, viviendo de lo que nos aporta la vida, una vida que cada ser ha de completar con los medios que ni intuye ni sueña posee y como el ciervo, el árbol y el sol cuando se haya crecido, vivido y soñado apagar suavemente la llama que nos alumbra sabiendo dejado de nuestro seres queridos lleno de luz, confianza, ilusión y amor. BUHO Diminuto, rojo que mis ojos han contemplado hoy: el lomo abierto y tus orejas despuntadas. Después de rozar una araucaria entre tres paredes de triste piedra y una escalera; allí sobre tu vientre, el cuello erguido, la mirada vidriosa y fija del que no puede moverse. Belleza rota que nadie observa rodeado de musgo y plantas, semioculto, escondido de las visitas, sin ser, tierno eres...... Diminuto, rojo, tú no puedes ver; yo sí, te he visto. BUHOPasaia, Guipúzcoa en la c/ San Pedro en un callejón entre los números 52 y 54
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