buho |
![]() Para aquellos que busquéis estrellas aquí encontraréis alguna de las mías.
|
|
|
Se muestran los artículos pertenecientes a Noviembre de 2005.
Como el aceite caliente en la sartén Chisporroteando Como un plástico que, espachurrado Ofrece su son Así son las hojas que, acartonadas Se deslizan bajo las copas de los árboles Alfombrando las calles. Y ante las pisadas de quienes paseamos Destilan su crash-crash. Y yo, las persiguo por esquinas y aceras, Piso sus entes multicolores y Me piiiiiirro del gusto. Ser libre. Libertad dentro de unas obligaciones. Tenemos que tratar con todo un mundo de situaciones, personas, lugares, momentos... Veámos: Consigues ser libre, elegir lo que quieres dar, no sentirte coaccionado para tomar tus decisiones, para actuar respetando tu manera de pensar, intentando (eso siempre que te lo permitan los sentimientos) ser coherente con esos valores que se afincan dentro de uno mismo. Pero resulta que eso no gusta y cuando no hacemos lo que los demás quieren....Mi libertad, ¿no es válida? ¿O sólo es válida la de los demás? ¿Qué tengo que hacer? ¿Ponerme a gritar? Sobre el agua dos entes reflejos La luz define la perfección ¿Qué preferimos? ¿Qué queremos? A veces rezuma un sol expectante He llamado a una amiga. Hacía tiempo que no charlábamos. Cuando hemos dejado de cotorrear de nuestras idas y venidas por la vida, nos hemos planteado que la próxima vez que quedemos no vamos a hablar; bueno, de pequeñas tonterías sí, pero lo que normalmente domina nuestros encuentros lo vamos a aparcar en un rincón. Nos iremos a correr, a las termas, al monte, de compras o a plantar un pino. Dicen que los verdaderos amigos se ven cuando estás en los buenos momentos, porque en los malos nos gratifica acompañar al otro, nos aporta sentirnos útiles. Así que cuando nos veamos, nos reíremos, nos bañaremos o nos tumbaremos en la hierba a ver pasar las nubes. Y pasaremos un rato fantástico. Llevaba mucho tiempo esperando; no sabía exactamente cuanto, quizás dos años. Cada vez que se sentaba ante el ordenador miraba la foto. Un anuncio de colores que publicaba algo que algun día esperaba conseguir, pero era tan caro que decidió olvidarlo temporalmente. A pesar de ello, la imagen era tan deliciosa que su mente insistió en dejarla pegada sobre el interruptor de la luz. El papel se había tornado amarillo y las flores perdían su rojo color según iban pasando los meses. Y ese día, de repente, cuando ya lo tenía olvidado se presentaron como por arte de magia. Él subió al trastero con el hijo de ambos, mientras ella esperaba en la cocina y en cinco minutos entraron por la puerta con las manos repletas de deseos. -¿Pero, qué traeis ahí?- les dijo. Entre los tres, se pusieron a desembalar el interior de las cajas mientras a ella se le llenaban los ojos de lágrimas. -¿Qué haces?- le inquirió ella. Agarró un plato, observó su hechura, recorrió con los dedos el dibujo de la planta, sus capullos dejando asomar fulgores arrugados y las flores que, ya abiertas, despuntaban calidez. Cada día comería sobre rojos pétalos, verdes tallos y blanca loza. Se dirigió a la habitación donde descansaba el anuncio y lo arrancó del sitio donde estaba. Volvió a la cocina y se lo dió. - Ya puedes tirarlo- le dijo. Gracias por pensar en mí. .............................................................. Desde ayer, como y ceno sobre una vajilla llena de amapolas.BUHO El mismo día recorrió dos senderos ¿Sabes? Comprendo lo que te pasó. Este día te prometo Y con mucho amor te envío 17 de noviembre Ahora que Ibon tiene seis años...¡Cómo me acuerdo de Heidi y Clara! Aquellos dibujos llenaron mi infancia, rodeados de cabritas y flores, de cielos con nubes correteando de aquí a allá. Comiendo queso, tomando rica leche recién ordeñada y paseando por las extensas montañas de los Alpes... Hasta que marchó a la ciudad y allí, llegó otro tipo de responsabilidad. Ser una damita, estudiar... Todo bajo la supervisión de aquella sabelotodo, estirada y remilgada que a todo ponía pegas. ¡Agggg! Pues ahora, yo soy la señorita Rottenmeier. Ibon está aprendiendo a leer, a escribir, a sumar, a restar y claro, ahora hay que empezar a jugar un poquito menos. Así que comienza a protestar, a decir que está muy cansado, se distrae con la primera mosca que pasa. Armados de eterna paciencia, nos peleamos con sus vaivénes, con sus "lo hacemos mañana, ¿vale?"... Casi todos los días de media a una hora para conseguir que se centre y haga las tareas que le mandan del cole. De verdad que ahora entiendo a la señorita Rottenmeier Silencio exultante. Entre ellos se agolpan Metáforas sobres sucintos sonetos, Exquisito silencio. |