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Se muestran los artículos pertenecientes a Octubre de 2005.
 En ocasiones las horas las trabajo tienen momentos tan dulces como éste.  Un silencio. El silencio. Leo un post; me sugiere algo. Quizás una reflexión. En ocasiones una única palabra puede desembocar en una vorágine de espejos reclamando atención. Y envolver lo que un momento antes era tranquilidad en un vaivén de movimientos del bolígrafo. Sinfín de emociones, silencios, reflejos... Un poema Freewolf hablando de una flor. Una purpúrea flor que le "entrega silencio". ¿Silencio? Destiñe color esa flor, aroma envolvente esa flor, crecimiento entre dificultades, una joya aterciopelada. Sin duda, todo depende de cómo cada uno vea las cosas, yo las veo de una manera y otros de otra. Free recibe silencio y yo alegría y sensación de plenitud. Todo depende de cada uno. Con tu permiso Free. PURPUREA FLOR Recuperar quisiera de tu sonrisa el tiempo, y tu fibras acariciar con los jemes de mi pensamiento, porque apenas en una palabra en un ensueño retorna el sosiego, porque entre tus enredados cabellos juegan mis labios al deseo, porque las hojas caen del otoño mientras cárdenos renacen tus pétalos... y recostada en la hierba me entregas silencio... FreeWolf  Encuentro prohibido entre el sol y la luna, avistamiento hiriente que a los ojos miente. ¿Acaso siquiera se tocan? Un pequeño roce entre sombras. Un anhelo tangible desesperado un eclipse, permite el hado.  Comenzaron a deslizarse como miel de azahar dejando que fluyeran con ronroneo y dulzura. Sangraron las manos ante las miradas de sorpresa redondeándose el instante profundo de su serenar. Ella sintió que le acunaba y que la promesa, en el olvido, transformaba su ente en azúcar acaramelando un suspiro. Y él aprendió, mientras ella le enseñaba los suyos rindiendo los miedos a un agujero profundo. Y aprende cada día, a emulsionar instantes apasionados dejando brotar sentimientos, ojos de lágrimas nublados. Aprende uno y aprende el otro él a llorar y ella a reir.  Intentó encerrarla y reducir su mínima expresión a la nada. Colocarla entre barrotes y no permitirla salir. Pero era muy terca. Jugaba a volteretas consiguiendo que su inquietud fuera en aumento. Insistió. En el gimnasio, sin música, uno, dos, uno, dos... La cinta, la bicicleta estática, las pesas... Pero no. La graciosilla se divertía con el reflejo de la ventana y con los movimientos corporales de los demás. ¡Pero mira que es pesada!- pensaba. Al final se rindió a la evidencia; no podía controlarla. Así que decidió que se explayara. Agarró las zapatillas, se sujetó el pelo con dos coletas y salió de casa. Recorrió la marisma corriendo, mientras ella tomaba aire y alzaba el vuelo. La dejó disfrutar de la brisa del aire, de la comunión del agua que descendía del monte con la que subía del mar, del sonido de las aves y del cielo azul... Y cedió ante ella, comenzando a saltar alborotada mientras veía a su sombra acompañándola y haciéndole guiños. Encerrarla...¿Para qué? Hacia afuera quizás un poco, pero en el interior reside tan viva, que siempre que lo necesita, borbotea y serpentea, aunando y rezumando sentidos enlazados. Ocultarla...para su dueña, no.  De mis vacaciones uno de los momentos más mágicos fue visitar las Cies. Tuvimos una buena tarea con Ibon para conseguir que subiera hasta aquí arriba pero la visión mereció el esfuerzo. De pared sobre el mar curiosa isla de playa de arena blanca, eucaliptos y pinos. Gaviotas y conchas sobre el azul mar.  Quedaron para comer juntas. Llevaban un rato sentadas y salió a colación, la de veces que habían visto El Señor de los anillos. - No entiendo porque nos llama tanto la atención, porque lo vería una y otra vez. - Porque en el fondo, es la fantasía que llevamos en el alma.  Verdad. ¿Es verdad? Si la escribo muchas veces, termina siendo una unión de letras que desdibujan su significado. ¿Y si la llamase "silla"? ¿Seguiría siendo verdad? V,E,R,D,A,D. Seis letras a las que se le coloca una responsabilidad terrible. En cambio la silla es eso: una silla. Es posible definirla, nombrar sus partes, el material de que está hecha, su color, su comodidad... Es real, se puede tocar, sentarte en ella y seguirá siendo una silla. ¿Y la verdad? ¿Es real? ¿Existe? La verdad que nos mantiene siguiendo unas pautas de comportamiento puede cambiar con los años y deshacerse en un suspiro; cambios de ideas, de conceptos, de verdades. Si pensamos que vamos evolucionando y que a cada edad hay una realidad, esa verdad será la correcta para el momento de la vida que vivimos. Y esas verdades que fueron, ¿qué son ahora? Mentiras, no. Pero en el presente, quizás debieran definirse. Hoy esas verdades, ¿siguen siendo importantes? Quizás, cuestiones que antes no prestábamos la más mínima atención hoy son de tamaña importancia y las que considerábamos importantes hoy las relegamos a un segundo plano. Incluso puede ser que el año que viene lea esto y piense como he podido escribir semejante chorrada o seguir pareciéndome muy importante. En fin, que lo que si vale es lo que creo hoy, el día a día, un minuto tras otro. Esa sin lugar a dudas, es la verdad.  Acaracolada melena. Noche esquiva, Se apoya en la arena rodeada de terrible soledad. De deseos repleto, una manta rugosa y pequeña, el cuerpo abraza. Saliste llorando, tu casa dejando envuelta de ilusiones la mente y hoy, cansado y agotado regresas sin rumbo, tristemente. De azabache tus ojos, levantas al cielo tus grandes manos gritando un derecho que arrastra un por qué. Y ocultas tus ilusiones en la esquiva noche.  Se espera rimbombante rima o quizás exacta medida. Para unos es esa perfección, la que sublime, encandila a lector, que mida y rime. Perfecta candileja, encendida y curiosa de escuadra y cartabón caprichosa renueva con rebuscadas palabras metáforas en simbiosis colocadas. Más en burbujas señoriales destila conceptos, ideas y señales indefensa ternura, dulzura y ensoñación arrastrando remolinos melosos de pasión. Pasión arranca el laborioso poema en ocasiones, tal vez, no importe ni el tema pasión descarnada, tu aroma y el mío que abotarga y empalaga los sentidos.  De punzantes espinas obnubilada cae al suelo reventando una estrella que minutos antes participaba de un cielo de nubes eternas. Abriéndose arisco erizo pululan mostrándose en la doliente cúpula una, dos o tres castañas caobas de dura y tierna acorazonada forma. Interior sedoso, interior velloso presenta al mundo su arrugado ente, dulce caramelo de color goloso cuando asado asoma su corazón caliente.  Le he estado dando vueltas al tema "Sobre qué escribir". Ser capaz de escribir sobre cuestiones en las que no participo, en las que no vivo. Que me rodean pero que no forman parte de mi día a día. Hace poco me senté delante del televisor, a ver un telediario. Te acabas dando cuenta de que lo único positivo que escuchas es el deporte. Abres un periódico y sólo lees desgracias. Y encima eso es lo que vende, lo que parece que provoca el morbo en la gente. A veces me pregunto que es lo que nos gusta, si ser desgraciados o felices, si ver a las personas que tenemos a nuestro alrededor contentas o llorando. Tengo muy claro que escribo sobre mi día a día, castañas, moras, mi vida, mis luchas...El tema de Melilla, la valla,... me ha hecho sacar cierta inquietud que no se donde tenía metida. No es morbo, nunca me ha satisfecho la desgracia de los demás. Es más bien tristeza de ver que hay personas que aunque luchen no pueden conseguir sus sueños, que aunque se lo propongan pueden encontrarse con la muerte a la vuelta de la esquina, y dejarán detrás a sus padres, hermanos que llorarán su pérdida.... Huracanes, terremotos, guerras, muerte y desesperación al fin y al cabo es la supervivencia, la lucha del mundo por sobrevivir. Y ese también es el día a día, ese también... Y sobre eso, también hay que escribir.
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