buho |
![]() Para aquellos que busquéis estrellas aquí encontraréis alguna de las mías.
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Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2006.
Destrucción y Creación. Términos opuestos y amigos. Divergen y convergen, el uno sin el otro no pueden existir. Se destruyen pautas e ideas para dar paso a nuevas. Y las nuevas no sabes si te dan más alegría o más tristeza que las viejas. Distintas, sin duda. Ahora es más fácil seguir el camino, pero comprendes que por el sendero pierdes algo... Es como creer en todo y en nada a la vez, como desear un día de sol junto a uno de lluvia, pelearse con uno mismo en busca de un término medio. Un paseo, un coche del que se baja una señora la cual apenas puede moverse. Una muleta que acompasa unos movimientos difíciles. El conductor no se mueve, deja el vehículo sobre la acera y espera. Ella, despacio, aplica pequeños pasos a sus piernas. Una mano la ayuda. Al principio la rechaza, pero ante la insistencia de quien quiere acompañarla, desiste de su actitud. Habla, tengo úlceras en las dos piernas, ¿sabes?, en casa ando con las dos muletas pero para ir en el coche tengo que traer sólo una. Continua la marcha apoyada en un brazo amigo. Al llegar a las escaleras, tranquila,ya me apoyo en el pasamanos. Besos. No puede evitar un gesto de agradecimiento y una laguna en los ojos. Al cuarto de hora, el conductor sigue metido en el coche, sin un gesto, sin un ademán; una mirada, ¿qué estará pasando por su cabeza? ¿Y por la cabeza de la mujer de la muleta? ¿Y por la mano amiga? Isla amanecida de corolas En lo alto, un encuentro Barbudo apasionante En tu imaginación quisiera yo Respiras. Desborda la fuente. La esencia de un mundo. Aparece un equilibrio Salió a recibir el cálido murmullo del agua. Tan arropador como otras sensaciones de miel. Cuando llegó se sentó en el muro y rodeó con la mirada el entorno. El cielo azul bailaba con el mar en salpicar de caracolas mientras los peces volaban en su mundo. Cerró los ojos. Concentración. Se deja llevar. Respira. Lleva el aire al vientre para dejarlo salir hasta que los pulmones ya no pueden más. Agua. Se escucha como un suave borboteo contra el muro. Ahí está acariciando la piedra en suaves roces depositando su esencia entre los pequeños recovecos de dureza. Suavemente se aprecia el continuo tintineo de las cristalinas gotas, clin, clin, clin...... - Hola. Le obliga a seguir escuchando el rumor de las olas, pero la tensión sigue en aumento. Casi corriendo sale disparada buscando un lugar para aposentar el trasero. A chorro. ¡Qué distinto el sonido del líquido! Dichosa vejiga, para la próxima vez, de casa, meada y cagada. ¡Absurda! ¡Incongruente! Y es como una pescadilla que se muerde la cola, quiero esto pero cuando lo tengo, quiero todo lo contrario o lo arrincono. Por gracia o desgracia, tengo claro que son los sentimientos los que se confabulan contra uno mismo y a esos bicharracos no se les puede controlar; campan a sus anchas y si no es en una cosa, se revolverán para retozar en otra. Quiero, quiero, quiero pero no quiero, no quiero, no quiero. Hagan juego, señores. Un arma. El papel rebosante de sueños Un arma eres, tú que brotas de la mente Del corazón, tenue escopeta Me han invitado a este juego y realmente me resulta divertido ponerme a pensar qué cosas puedan parecer curiosas. No sé lo que puede salir de esto. 1. Me gusta acariciar los árboles, rodear su tronco y observar su sombra. Estaría horas sentada junto a ellos, pero la falta de tiempo no me permite. Escuchar su sonido, admirar su fortaleza... ¿Alguién me puede regalar un terreno donde puea plantarlos? 2. Cantar a todas horas. Cuando hay gente cerca me reprimo bastante, vamos , que bajo el tono de voz, pero si estoy sola en casa o en el coche me desgañito, bueno y lo de bailar también, me relaja un montón. En todas partes, pero lo del coche es una pasada, llego a quedarme ronca en bastantes ocasiones pero no lo puedo evitar. 3. Buscar la caricia del viento. Incluso en días de temporal, me he ido al monte o a la playa a sentir el roce del viento contra la piel. Es una experiencia fantástica, aunque ahora en invierno me quedo tiesa, pero así me luce más el cutis (se queda como si hubieses echado una capa de cemento). 4. Beber vasos y vasos de leche. En verano, abro el frigorífico y a morro. En invierno, en casa me reprimo más, pero los de los bares, ummmm; con esa espumita y ese sabor mezclado con el azúcar. A veces pido el vaso de leche con la bolsita de té y el camarero se me queda mirando y me dice: ¿El té y aparte la leche? Y yo, no, no, no, la leche con la bolsita de té dentro. ¡Está buenísimo! 5. Hablar sola, sobre todo al espejo. Cuando estoy enfadada con alguien o conmigo misma, pufff. En ocasiones se me queda gente mirando en la calle, porque voy disertando mil y una vueltas al mismo tema; me puedes encontrar con una sonrisa o igual pego un grito y allí estoy con las miradas delante. Podría seguir escribiendo más y más, pero con estas se cumple el juego. Sentidos que envuelven un momento, sentidos envolventes. Perdiste tus hojas |