buho |
![]() Para aquellos que busquéis estrellas aquí encontraréis alguna de las mías.
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Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2007.
Un vínculo entre terapia y fastidio, porque a él no le duele y mientras hurga en las entrañas del juicio surgen, interrogantes anodinos: ¿Y si agarro la puerta y me voy? Pero entonces, ¿a qué he venido? ¿A curarme o a conjurar sapos y culebras? Justo ha encontrado el punto del suplicio, el que obliga a dar la vuelta en la cama, porque no hallo postura ni sitio. El sapo palmotea la carne, mientras la culebra se desliza sinuosa atacando una y otra la piel y yo, deseando que acabe el masaje, cuya esencia me acumula hiel. Sin aviso, un brusco movimiento, anotando suspiros y crujidos el cuello, y mi cabeza empieza a dar vueltas y giros que sugieren tumbarse o irse al suelo. El masajista me mira desde lo alto y desde mi incómoda posición le comunico que le escribiré unos extensos versos rimados, no sé si de cariño o de gritos ataviados. Se sonríe, mas no es broma, lo que me duele el hombro y el brazo, aquí está el poema rabioso, a mi querido terapeuta dedicado. Apago las luces y la soberana duerme. Sabe que la siento y que voy a procurar no dejar de hacerlo. Conseguir que se haya aposentado como lo ha hecho no ha sido tarea fácil. Ahí está, cuando amanece, dirigiendo sus antenas y contoneando su redondo abdomen, mientras aletea levantando aire. Porque saboreará momentos y encontrará dudas que le hagan doler la tripa y plantearse muchos inconstantes, pero ya ha entendido que la respeto y que comprendo que es lo que necesita para que pueda volar alto: Que continúe con ese cariño que siempre anheló por mi parte y que ahora siente por dentro. Zigzagueará en círculos, bailará y habrá ocasiones en que quiera que la deje descansar en brazos de la autocompasión, para descansar, y le permitiré ratitos, para que patalee, pero el trabajo que me he tomado no puedo permitir que muera abandonado. Lucharé por lo que considero justo porque por lo injusto, por eso que viene sin pedirlo, como el fuego que quema el panal y destroza la colmena, no me cabe luchar más. Y si no entienden, que no lo hagan, que deciden no hablarme, pues no me voy a morir. Lo único que me pide es que yo la cuide, como lo vengo haciendo durante tiempo. De nada vale, ir de samaritana intentando no se ni lo que... Ya me dieron patadas y... Lo que significa su apoyo sólo yo lo sé, porque antes no lo tenía. Yo la atiendo y ella me atiende a mí, linda abejita. Esperpento desatinado en piedra tallado el dentudo saliente bajo el campanario, sobria roca que unge un pequeño cerro con la cruz latina de planta y modelo. Medieval templanza de gruesos muros divide su torre en dos, un tejaroz, ante el que los novios posan sonrientes mientras los invitados arrojan arroz. Eternidad alberga divina estructura entre palabras ocultas tras esculturas, tan sobria y digna que destila miedo, escondido ante un omnipresente silencio. La estela de la iglesia, entre árboles se alza guardando los siglos insignes batallas, tu cuerpo encinto de sueños embarga, Estibaliz de piedra, Estibaliz de plata. Los años transforman el sentir en un complejo o simple ir y venir que cada día aúna un sinfín de momentos cuya esencia acontece la vida, Llenando de estrellas y luceros y en ocasiones de agujeros negros la historia de las páginas de un libro que se coloca en posición de ladrillos de la estructura que albergan los sueños, ornándolo de palabras, hoy dichosas y mañana quizá, tristes y odiosas aparecidas, que de sencillas, dan miedo. Y anaranjado sustento es el que, pieza por pieza, consigue que se eleve uno a uno, los regalos del cielo con los pies apoyados en el suelo. Recibida la esencia blanca sobre el tejado encontró en la bajada, relajado suspiro, entre tejas rojas y chimeneas humeantes aposentó su ente en forma de manto. Al poco la volcó el calor, en agua derretida, deshaciéndose estrelladas hasta entonces unidas, gota tras gota, por la pendiente caían transparencias de nieve que acuosas morían. Mas habiendo dolor en la finitud, decidieron no desaparecer del todo retomando con nueva imagen en el viento carámbanos colgantes de punzante hielo. Estalactitas por la noche de frío formadas, en puntas finalizan aristas cortantes, colocadas en fila bajo el agradecido alero, cristales helados sobre el congelado suelo. ¡¡¡No, que no me voy!!! Sólo que por una temporada tengo que centrarme en estudiar, en mi familia y en tener claros mis objetivos. Sólo eso. Me seguiré paseando por aquí muy de vez en cuando, hasta que vuelva a organizarme, fuera de oposiciones... No tengo tiempo para hacer muchas cosas y ahora hay que poner por delante las que más prioridad tienen. Así que no es un adios, sino un hasta pronto. Muchos besos para todos y espero que os vayan las cosas muy bonitas. |